Una razón

20 0 0
                                                  


Ella no dejaba de verme, y eso me dolía, por alguna razón fuera de mi compresión, mis gestos no evitaban que ella me viera, era como si un policía me acosara todos los días sin descanso. Esa tarde, en la Biblioteca de la universidad supe, que los libros eran la respuesta a mis dudas, pues cualquier preocupación sobre sus ojos, o inquietud de su insoportable boca era cuestión de buscar detenidamente en las hojas de mis libros. De acercarme con cuidado a la profundidad de las palabras para humectarme de razón. Ella no me interesaba, no me importaba ser educado con ella y mucho menos amable con sus sentimiento. Ella producida dentro de mí una melancolía diferente ha cualquier muchacha con la que me hubiera topado, y la odiaba por eso. Sentado en una silla de manera, en un silencio absoluto, en una sala llamada Hinestrosa, mis uñas rasguñaban la lana de mis medias por la impotencia de permitirle que ocasionar tan desagradable sensación en mi cuerpo.

Pero luego ese sentimiento irrumpía mi espacio personal, esas sensación de soledad, aún cuando los libros eran mi hermosa princesa, y las palabras de Dan Brown endulzaban mi espíritu, ver la silla vacía, sin que nadie tocara mi piel o descansará en mis hombros era un sentimiento insoportable, caminar por las noches sobre las acera camino a mi casa, por un pavimento desolado y unas casas embrujadas como las famosas puertas de la Candelaria, sin una abrazo cálido para calentar mi corazón, o una mirada fugaz llena de imposibilidades, hace deprimir mi respiración , produce dentro de mi un fenómeno natural de ahogamiento, congela mis dedos, anhelando un afecto puro, unas delicadas manos para acariciar. Esos ojos ven pasar farolas de carros, mientras el viento roza la piel, dejando a su paso escrupuloso de hielo dentro de mis orejas.

Y me pregunto ¿ dónde esta esa chica perfectamente imperfecta? ¿ A caso, soy un ser extraño difícil de complacer, con una conversación extraña? ¿ soy tan diferente que ni siquiera mis 20 años pueden conseguir tan solo una amiga con quien hablar? De pronto, llega a mi mente una terrorífica pesadilla, mi soltería estará maldita hasta la perpetuidad, llegare solo a mi vejez, o nunca conoceré el misteriosos sentimiento del amor. Mi cuerpo derrumbo cualquier acto de esperanza.

Luego, tiene el derecho de verme con tanta seriedad, y pegarme en la cara con su forma de actuar, con sus intimidantes palabras, con su historia barbárica. Insultarme frente a mi impoluta sabiduría, con el pronunciamiento de su boca. No controlaba mis ganas de decirle, cuál era su problema, maltratarla sin misericordia, pegándole con tanta fuerza que me odiara o al menos que tuviera las agallas para demandarme. Pero prefería su odio a su persecución. Prometí en algún momento de mi infancia, no volver a confiar en mujer alguna, pues mi lengua pago el previo con la verdad, dejando las mentiras como un simple recuerdo. Mi orgullo fue avergonzado por el lamento de sus caprichos.

Ese hombre, no odiaba estar en el mismo salón de ella, aún cuando soporto por once años su rebeldía, para maltratarla de la peor forma, para humillarla en frente de sus amigas, para ganarle en cualquier actividad escolar, fomentando en su corazón la derrota, imaginarla encadenada a un jardín de caramelos mientras yo me comía todos los dulces, era mi pensamiento más extravagante. Tanto fue mi cólera de mi mal hacia ella, que siempre fue mi deseo de lamer su sangre lo que producía nauseas en mi estomago. Algunos días deseaba ser su novio, alimentar su corazón con frases tiernas, y actos de belleza, con la finalidad de convertir su alma en un infierno de llanto cuando terminará con ella.

Mi arrepentimiento fue no matarla, mi decepción llego a ser tan grande al pasar de los años que nunca me perdone ese día cuando, tuve la oportunidad de ver sus celular, mientras estaba dormida.

Me acuerdo, la primera vez que la vi, mis deseo de hablar con ellas, mis ánimos de poder saber cómo era el sonido de su voz, pero me arrepiento de esos añejos tiempos, ya que, mi corazón no puede perdona el tiempo y mis acciones no puede enmendar mi pasado.

—Hola.

—¿ Hola?

— Quizás no me conoces, pero me pareces muy linda.

— Gracias.

— ¿ Quieres ser mi novia?

— Tu dijiste que no te conozco, por qué crees que debería ser tu novia.

— Por la misma razón que no te conozco, y quiero conocerte.

— No te entiendo chico.

—- ¿ Por qué las mujeres no entiende simple y puramente? A ver, dime cual es tu película favorita.

— Te va ha parecer tonta, pero me gusta la sirenita.

— Si bien es cierto que, tuviste que verterla por primera vez para que te gustara, también es cierto que si no la hubieras visto, pues no seria tu película favorita.

— Yo lo sé pero ¿ A donde quieres llegar?

— Tienes razón al dudar en aceptar ser mi novia, pero no seria razonable pensar en rechazar mi propuesta por el único motivo de que no me conoces, porque así como no conocías la sirenita tampoco me conoces a mi en este momento, luego no puedes saber si te voy a gustar o no, pero te puedo asegurar que puedo llegar gustarte si te animas a PROBAR, si deseas saber, si te mata la curiosidad, porque nadie nació sabiendo que le gustaba o no, entonces te pregunto ¿ te gustarías salir conmigo esta noche?

— Humm

— Excelente paso por ti a las 8:00 pm.

Nunca entendí el verdadero propósito, de interesarme en una desconocida en perder mi tiempo con ella, aún cuando era tan ciego, el amor borro todo rastro de imperfección, pues solo fue hasta cuando pasaron lo efectos secundarios que descubrí mi error. Enamorarse de mentiras, es infectar el corazón con miedos, destrozarlo con veneno y quemarlo hasta dejarlo negro. Influenciado por de veneno llegaba a pensar que:

" Su cabello tenia una mezcla perfecta de Tritio y Plutonio, sus cejas producían dentro de mi una manifestación de cosquilleos en todo mi pecho, sus labios detenían mis pulsaciones haciéndolas cada vez menos potentes, su lengua era color miel tallada por el ángel Gabriel en persona, su nariz estaba esculpida por las legiones de satán, Belcebú el demonio de la belleza puso su magia para crear esas fosas nasales, sus cachetes devoraban mi alma con su resplandor. La chica me entumeció el espíritu, las pestañas poco ortodoxas estaban pinceladas por un producto echo por L'Oreal-París, su mentón tenia la figura de la cara de Afrodita, sus orejas estaban escondidas por su cabello hechizado de magia Santa y su frente destruyo los moldes de Minerva y Helena cuando presenciaron su belleza."

Me ató en la cama con mi corbata, me mordió los brazos, me lamió los pechos, me besó el cuello, me dio una cachetada en la cara, jalándome el cabello, me estrujó las nalgas, mientras rasguñaba mi espalda, me orinó en la cara y sobre mis orejas, me chupó el ombligo, deslizó sus manos en mi cadera, pusó chocolate derretido en mi abdomen mientras su lengua se resbalaba por toda mi piel, besó mi nariz para dejarla pegajosa, jugueteó con sus manos en mis muslos dándome un poco de cosquillas. Aunque cualquier hombre desearía estar en mi posición, yo todavía no sabia si me estaba haciendo el amor o me estaba violando.


TRES RAZONESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora