Conociendo a Belén Contexto (I, II)   Capítulo I

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Es el tercer día que llueve sin parar. Las ventanas se empañan. Es como una transpiración fría en los cuerpos de vidrio cuadrados. ¿Se imaginan la canchita de la plaza?  Yo sí. Con charcos, poco pasto y un barro extraordinario. Ideal para un fulbito.  Belén quiere ir a jugar pero no tiene con quien. La única persona con la que juega – su hermana- trabaja hasta las 22. Apenas llega Maitena quiere bañarse, comer y dormir, para seguir con la lúdica rutina de la semana.

El sueño de Belu siempre fue jugar a la pelota profesionalmente. Hoy con sus 18 años aún cree en esa posibilidad. Sin embargo, hace dos meses empezó a trabajar en la panadería del barrio y su sueño se desvanece entre las flautas de pan. No hay domingo en que la chica no siga los partidos femeninos por Crónica Tv. El único canal que los transmite. Hay medios alternativos que siguen la difusión de las mujeres corriendo la pelota, pero sin desmerecerlos son eso: alternativos. Por lo tanto, no tienen la llegada que tiene un medio nacional.

¿Alguna vez han escuchado un partido de mujeres  de clubes como: Uai Urquiza, Boca o River relatado en una radio "grande"?

Belén es hincha de Tigre, el club de Victoria. El de los colores rojo y azul. Aunque ella sea de zona sur (porque se mudó hace  algunos años con su familia), sigue pensando/reflexionando sobre la idea de jugar algún día en la cancha del "matador". El José Dellagiovanna. Vaga con la idea de estar junto a un equipo preparado y por sobre todo con ganas de patear, de correr. Lejos de pensar en un sueldo, un auto lujoso y fiestas privadas (lo ostentoso), sólo imagina una cosa: honor y gloria. Su realidad sigue siendo otra. 

A las 06.40 de lunes a sábado, la alarma suena más de una vez, para despertarla de estar en la cancha con diez jugadoras más que la rodean y acompañan para meter un gol en el arco rival. Se tiene que levantar, tomar unos mates con "el viejo", don Ernesto, su padre y partir hacia la panadería. Entra a las 07.00 am, pero le queda a tan solo dos cuadras. En un abrir y cerrar de ojos ya está en su lugar de trabajo. 

Hay una situación que a Belén la pone incómoda todos los días en el local. Se da cuando llega a comprar Marisa. Una vecina que siempre compra dos kilos de pan con "cuernitos", anotado. Belén se angustia. Sabe que al dueño no le gusta  dar de fiado. Sobre todo ahora que, el alquiler y los servicios aumentaron de nuevo. No queda otra. Belu anota igual. Se pone a pensar en los siete hijos de Marisa  y en lo importante que es tener  el pan todos los días en la mesa. 

Belén lee. Le gusta estar informada. Más sobre el fútbol femenino, el deporte que transita un período decisivo de cambios y rotura de paredes de género. Empezó a jugarse en 1923 y 52 años más pasarían para que la Selección nacional juegue un Mundial (1971) ¡y adivinen a qué rival derrotaron! Sí, a Inglaterra. A las inglesas, con todo lo que eso HOY significa. Porque claro, en aquel entonces el conflicto bélico no estaba presente.

Ovarios y Pelotas: más que fútbol femeninoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora