Dia 3- extra

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En las tierras de magia, donde las maravillas andaban, existieron una vez dos seres destinados a amarse y morir por ello.

Un hombre, cazador de criaturas de varios años de experiencia, con un pasado lleno de errores que fue remendando, dándole el bien a los que una vez daño para después quedar él en soledad.

En uno de esos días que escapaba de su vacía cabaña carente de compañía, paseando por aquellas montañas poco habitadas, se encontró una hermosa criatura en los montes. Rizos de oro ondulado, hermosas alas rojas en su espada, y su blanca piel teñida de carmín por abundantes heridas.

El alado era realmente pequeño, y se acurrucada entre sus alas y la hierba para reponer sus energías. Enji no se detuvo a la tentación, y se fue acercando cada vez más, detallando cada parte del menor, su hermosa y frágil estructura; hasta que una marca lo hizo detenerse y sentir en una presión en el pecho.

《Una cruz》se repetía una y otra vez en su mente el pelirrojo. Era malo, muy malo, una señal única de alerta.

Cuando un cazador se encontraba con un demonio, y solo en esa situación, debía asegurarse de lo primero que debía hacer era dibuja con su arma una cruz en el cuerpo del engendro; ya que estos siendo tan escurridizos y fuertes, solían escapar fácilmente y/o matar a sus enemigos.

《¿Cómo algo tan parecido a un angel, puede venir del infierno?》esa pregunta rondó por unos segundo en su mente, sin embargo, sabía que no podía confiarse.

《El demonio está débil, no siempre se tendría oportunidades así, sería una gran recompensa》se convencía mientras llevaba su mano al puñal en el cinturón.

-Mhg-un ligero sonido salió de la criatura, antes de que este abriera los ojos. Sus orbes color néctar chocaron con el azul cielo de los ojos ajenos.

La criatura rubia sabía que esta en peligro, se volvió en una presa y su atacante le duplicaba el tamaño, sin importar el dolor de su cuerpo debía moverse y huir; debía, más no lo hizo.

Cada parte de él se quedó inmóvil ante la mirada de ese humano, o más bien gigante para él, es que simplemente no podía, solo quedó hechizado por un sentimiento profundo e intenso al verlo.

《Tal vez, no me importaría morir en las manos de este hombre》 cerró los ojos aceptando sus pensamientos, y retiro las alas que cubrían su cuerpo, dando pasa libre para que acabara con su vida.

De todas formas ya era suficiente, suficiente de huir, matar, sufrir y llorar, suficiente de luchar por una existencia de la cual ni él mismo sabe de donde salió, no tenía realmente algo porque luchar, familia, propiedades, recuerdos, no, nada de eso. Así que, ya estaba bien descansar.

-¿Me estás dejando hacer lo que quiera? -eso gruesa voz hizo vibrar su cuerpo, sintiendo como su corazón latía velozmente. Como única resouestas, simplemente asintió.

Casi de inmediato sintió un contacto doloroso, soltó chillido en lo bajo, y sintió como su cuerpo era tomado por esos formidables brazos ajenos. Fue cargado y pudo recostarse del pecho del cazador.

El 'demonio' alzó su mirada confundido, no encontró una sonrisa o mirada dulce o incluso una de lástima, pero no era una llena de malicia, y eso le bastaba.

Si dicen que los ojos son el portal al alma, entonces el alma de ese cazador era una hermosa llama, que alguna vez ardió sin control arrasando con todo a su paso, y ahora, se había controlado, volviéndose hermosa y cálida.

《Es realmente hermoso》pensaron los dos sin saberlo.

El alado se acurrucó en el pecho ajeno y descansó; podría despertar en una fría celda, rodeado de malas personas, o no despertar incluso, pero eso ha no inoirtaba, le había entregado su vida a ese hombre, que con delicadeza sano sus heridas al llegar a su hogar.

A los pocos días, aquella vieja cabaña se encontraba con vida gracias a las largas charlas del rubio, ahora conocido como Hawks para Enji. Cada vez que pasaba el tiempo, las charlas se volvían en roces, hasta llegar a abrazos, mimos y besos, sin ser necesaria alguna palabra.

Esa criatura que encontró el cazador no era ningún demonio, lo juzgaron mal por la codicia, Hawks era un angel, aunque el alado dijera que Enji resplandecía, para el cazador era todo lo contrario.

Lástima que sus palabras de amor no llegaron a los vecinos, que escandalizados llegaron al pueblo.

Que pena que no todos fueran de gran corazón como el cazador, los habitantes del pueblo no quisieron ver situación, experiencia o encontrar misericordia.

El vacío de la cabaña que había sido cambiado por armonía, ahora eran gritos de dolor, mientras el cazador y su pareja eran vueltos cenizas en su hogar. El angel no intento escapar, el tiempo se le fue intentado razonar con los demás, y antes de que se diera cuenta era muy tarde, y prefirió arder con su amor antes de dejarlo atrás.

《¿Por qué? ¿Por qué humanos cazan a otras especies como si fueran bestias, si los verdaderos monstruos son ellos? ¿Por qué extinguir una cálida llama y un angel? ¿Acaso creen que lo solucionaran todo así? Pues no》

De los montones de ceniza rodeada por los escombros, de esos restos que representaban al amor más puro y dulce, de ahí, una majestuosa ave de fuego se formó. Extendió su hermoso plumaje, brillante y perfecto. Y voló.

Voló en al cielo, dejando que el sol en su atardecer decorara su presencia, y se fue, antes de que las caprichosas manos que la hirieron en un pasado pudieran tomarla.

Porque estos dos seres que se amaron, estaban destinados a morir, para formar uno y permanecer juntos por el resto de sus vidas.

Week EndeHawks 202♡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora