Jake no era el típico chico que celebraba su cumpleaños por todo lo alto, en realidad, apenas lo celebraba. Era alegre, divertido y un completo dolor de trasero la mayor parte del tiempo, pero su cumpleaños era un día algo austero. Sin fiesta. Sin chicas en bikini rondando la casa.

En mi primer año, no había querido saber nada de él hasta que me invitó a su casa por su cumpleaños. Pensé en rechazar la prepuesta pero una vez llegado el día, Kitty se las arregló para arrastrarme a su casa. No era la mansión Playboy, ni tenía un mayordomo. Era un apartamento en el centro.

Supe que me había equivocado con Jake desde ese momento. Él no era un tipo solitario, era tímido. No confiaba en la gente, ni tenía relaciones demasiado íntimas con nadie. Jacob Edwin Paterson era el primer hijo de la familia. Y ahora el único.

Jake había tenido un hermano pequeño llamado Lucas. Creo que cuando falleció tenía unos ocho años, dos menos que su hermano. El problema de todo ese asunto era que había muerto justamente en su cumpleaños, provocándole a Jake una depresión que le había durado dos años superar. Pasó largos intervalos de tiempo en centros psiquiátricos, lo que hizo que sus padres se mudaran de casa más de una vez.

Al empezar la secundaria, Jake y su familia se trasladó a la ciudad. Era costera, con playa y un montón de adolescentes para que Jake tuviera amigos. Pero la pubertad pudo con él, supe más adelante que no celebró su cumpleaños durante tres años. Es triste recordarlo.

Jake creó una fachada perfecta para su aspecto, lo que hizo que la gente lo idolatrara por el hecho de hablarles. No sé cómo acabé hablando con él, pero recuerdo que le di una patada en los testículos por insinuárseme. Creo que desde ese momento me permitió ver un poco más de él, por el solo hecho de no caer en su juego puedes-contar-las-cosas-que-sabes-de-mí-con-las-manos.

Creo que le gritaba internamente a la gente que viera más allá de la fachada, pero solo yo pude oírlo. También creo que soy una especie de reemplazo de hermano, pero en el buen sentido. Él me protege, me hace jugar a cosas de chicos y me aparta de los hombres como si fueran la peste. Un hermano, sin duda.

-         No creo que deba estar aquí.

Miré a Louis a los ojos. Jake lo había invitado, junto a Niall, un chico del equipo y a Kitty, sin duda tenía que estar aquí. La casa de Jake estaba silenciosa, sus padres habían ido al cementerio para visitar a Lucas, cosa que haría su hermano cuando todo el mundo se fuera, menos yo. Según él, a Lucas le hubiera caído bien y le gustaba mi presencia para no sentirse solo, y era la única que estaba dispuesta a esperar abrazada durante horas a que Jake se calmara. Jake lo sabía.

Carraspeé la garganta incómoda. Me estaba enfermando.

-         No te preocupes –le susurré de vuelta a Louis-.

El cumpleañero apareció por la puerta con una media sonrisa y una docena de cervezas y una Coca-Cola. Me entregó esta última guiñándome un ojo y sirvió a los demás. El ambiente estaba un como tenso, pero era bueno estar entre amigos en momentos como este.

-         ¿Con quién iréis al baile? –soltó de repente Kitty-.

Grité internamente. Creo que hasta recé. Pero supe que nadie me había escuchado cuando vi la sonrisa malévola de Jake sobre mí. Gemí, un poco asustada. Eso no era una buena señal para mí. En los dos años transcurridos, había hecho que asistiera a cada baile que se celebraba, incluso hizo que asistiera al baile de bienvenida en muletas. De Jake no se escapaba nadie. Aunque claro, a veces tenía un desliz por los cortos vestidos que usaban algunas y… digamos que desaparecía en el baño de hombres.

Blue, Deep and Yours |Louis Tomlinson|¡Lee esta historia GRATIS!