El otro lado

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-No hay música. -Le advierto cuando llevamos diez minutos moviéndonos en medio del bosque. Evan se encoge de hombros.

-Podría cantar, pero no te lo recomiendo. -Dice enseñándome una inocente sonrisa, me río. -Estás más guapa sonriendo. -Comenta y me sonrojo.

-Vaya Evan, no había visto esa faceta tuya. -Intento molestarle.

-Pues claro, porque no existe. -Me guiña el ojo.

Seguimos bailando en silencio mirándonos.
De pronto noto como gotas de lluvia empiezan a caer sobre nosotros, intento dejar de bailar pero Evan no me deja.

-La lluvia no hace mal a nadie. - Me comenta, me encojo de hombros. El vestido ya está destrozado, y la lluvia no le hará nada peor. Empieza a llover con más fuerza y nos empapamos pero ninguno de los dos deja de moverse, su agarre en mi cintura se hace más fuerte, y me acerca a él mucho más, le miro directamente a los ojos, se me acerca dejando así, su boca a centímetros de la mía.

Sus ojos son increíbles.

Mi pulso se acelera, cuando lo tebgo todavia mucho más cerca, hasta que finalmente sus labios tocan los míos. Cierro los ojos, siguiéndole el beso, dulce y suave. Le rodeo el cuello con mis brazos y lo acerco más a mí. Nos seguimos besando, con la lluvia mojandonos, en medio del bosque.

En ese pequeño lapso de tiempo olvido todo lo sucedido hoy, olvido a James, olvido los dolida que me encontraba, ahora mismo solo somos Evan y yo, él y yo. Nosotros.

Cuando se separa de mí, sonríe coquetamente, le devuelvo una sonrisita tímida.

-Llevo intentando encontrar una excusa para hacer eso desde que terminé de darte todos los besos de tu cumpleaños. - Me guiña el ojo y yo sacudo la cabeza mientras me muerdo el labio.

Pasa sus brazos por encima de mis hombros y me estrecha contra su pecho, al principio me quedo descolocada, pero al final le devuelvo el abrazo y le rodeo la cintura.

-Ven. -Le digo separándome de él, le cojo de la mano y le arrastro.

-Eh...- Se queja. -Si es por la lluvia... -No termina porque le interrumpo.

-No es por la lluvia. -Digo. -Te quiero enseñar algo. -Él no dice nada y me sigue, mientras yo intento recordar por donde he venido, hasta que después de caminar un rato veo como el bosque se abre en un claro, dejando a la vista hierba muerta que nos llega hasta las rodillas.

-Oye, no deberíamos estar aquí. Estamos demasiado cerca de la ciudad. -Me comenta preocupado mirando a su alrededor. Por unos segundos me cuestiono si debería de hacer lo que voy a hacer a continuación.

-Confía en mí. -Respondo, él tira de la mano de la que me tiene cogida y me da un beso casto, y asiente mirandome a lo ojos.

-Lo hago. -Eso me hace sonreír estúpidamente.

Seguimos caminando hasta encontrar la tan familiar mata de hierbajos, los aparto con cuidado, hasta que la plataforma metálicos se deja ver una, la deslizo un poco, y cuando aparece un agujero, bajo con cuidado a la oscuridad, cuando mis pies tocan las escaleras metálicas, miro hacia arriba y veo a Evan, confuso y sorprendido.

-Ven.- Le hago una seña con la mano para que baje también y él lo hace.

Levanto los brazos y deslizo la plataforma por encima de nuestras cabezas, hasta cerrarla del todo, y sumiendonos en la oscuridad más absoluta.

Con cuidado bajamos las escaleras.

Una vez abajo, saco la linterna, del agujero en el suelo, y la enciendo y al ver con claridad, Evan suelta un silbido.

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