Dia 2- Consuelos, dulces y zombies

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Dulces sueños, lejos de las pesadillas

—¡Uwah! —el pequeño pelirrojo se escondió entre sus padres, evitando todo contacto visual con el televisor

Su padre alado estalló en risas, mientras que intentaba sacar a su hijo de su escondite. Siendo sus intentos en vano, ya que por el miedo el pequeño activo su quirk, cubriendo su cuerpo en inofensivas llamas hasta volverse un polluelo carmín.

—Romir, no estuvo tan mal, solo...

—Hawks, nuestro niño de cuatro años, acaba de ver como un zombie, le succiona el cerebro a una persona a través de la cuenca de su ojo —interrumpió Endeavor, mirando mal Hawks, mientras dejaba que su pequeña ave se subiera a sus piernas.

—Si lo dices así, pues si suena feo...

—Te dije que era muy fuerte para él —reclamó el mayor.

—Flamitas, no seas así —pidió el rubio, intentado que su esposo dejara de culparlo.

—Takami, hablo en serio, no elegirás que película vamos a ver nunca más —sentenció Enji.

Al darse cuenta que con su pareja era inútil, decidió buscar el perdón de su hijo.

—¿Quieres chocolate para pasar el susto? —ofreció Hawks, tomando el frasco.

Romir de inmediato cambió a su forma original, lanzándose sobre el rubio.

tal vez era demasiado ingenuo e inocente para venir de padres tan extraños y fuertes. O tal vez, era la representa lo de sus padres si hubiesen tenido una infancia normal.

Sin embargo, por ahora era un simple niño feliz.

Pasó cerca de una hora, donde se concentraron en consentirse con chucherías y una que otra broma, y algunas cosquillas. Hasta que llegó la hora de dormir.

—Endeavor —canturreo Hawks, al ya estar solo ellos dos en la habitación—. Enji, ¿quieres consentirme?

—Realmete nunca te cansas, pajarraco —a pesar del apodo carente de ternura, tomó a Hawks por la cintura y lo subió hasta que sus rostros quedaron cerca.

Se besaron suavemente, elevando cada vez más el tono, llevándolo a ser un poco más agresivo y dominante. Dejaron caer sus cuerpos en el colchón, disfrutando de las caricias íntimas.

—Permiso —escucharon la suave voz de su hijo al otro lado de la puerta.

—¿Qué sucedió? —interrogó Enji de inmediato, dejando de lado a su angel caliente.

—No puedo dormir...

—Hawks...

—¿Qué?

el azúcar antes de dormir da pesadillas, y de paso vio una película de zombies hoy...

—Rayos...

—¿Puedo pasar?

Noche de película "familiar", junto noche de pijamada, tal vez ya no era la excitante noche que Hawks esperaba; pero, sinceramente, era muy feliz.

Su hijo decidió acostarse, usando las piernas el rubio como almohada. Hawks aprovechaba para acariciar su cabeza, echando su cabello hacia atrás y apreciando los cabellitos de diferentes colores que tenía el nene.

Era hermoso, escapar de las pesadillas y el miedo con abrazos. Sentir que ya las cosas malas no pasarían.

A Hawks le encantaría que las cosas se hubiesen mantenido así.

Ahora solo eran recuerdo, tan lejanos de la realidad que parecían un sueño.

Su cuerpo se tambaleaba, sus ojos pesaban pero no quería dormirse. Necesitaba asegurarse de que Enji volvería, de que no hubiese sido devorado por aquellos muertos vivientes.

Miró a su hijo que se acurrucada en sus piernas, su pequeño Romir tenía una expresión nula junto una miraba vacia. Sabia que su pequeño pelirrojo no quería preocuparlo llorando, pero tampoco se podía obligar a ser feliz.

No cuando todos sabían que cada día era más cercano a morir devorados, a que se acabaran los alimentos, que murieran de alguna enfermedad.

Hasta su niño pelirrojo temblaba de frío, y Hawks solo podía abrazarlo o acariciarlo para darle calor.

Tenían que tener fe, aferrarse a ese sentimiento de que todo estaría bien, sentir que los sueños se volverían realidad.

Tanto 《madre》como hijo tenían esa esperanza en su interior.

Hasta que esa noche, Enji no volvió.

Por poco y no lo logro ajsjaj

Espero les gustara

Week EndeHawks 202♡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora