Amo cuando te concentras en hacer las tareas, no es común en ti, quiero decir, eres muy flojo pero eres inteligente, amor, vamos, sé que puedes dar más. Siempre voy a estar aquí esperando el momento en que te acerques a mí a pedirme la tarea y aunque no debería prestártela lo haré, porque todo lo que te incluya siempre me interesará, aunque parezca una completa jala bolas no me importará porque podría caerme y escalar un muro sólo por ti.

Amo lo bien que haces los ejercicios en educación física, ¡Dios, si tan sólo supieras que te vez demasiado sexy!...no puedo negar que me encanta verte hacer los ejercicios y mucha menos negar que me gusta verte jugar fútbol en la cancha disimuladamente, como las gotas de sudor recorren tu frente y lo roja que se pone tu cara por las rayos de sol quemando en tu piel.

Amo la manera en que solías mirarme porque no era una sola mirada, eran muchas y de diferentes maneras, me enojaba tanto porque solías confundirme, -aún lo haces, cariño-, pero aún así extraño tanto eso, el que fijaras tu mirada en mí.

Amo cuando te pusiste nervioso conmigo, aquel día, es raro en ti, porque casi nunca muestras nerviosismo sino seguridad, como tu cuerpo pareciera temblar en un espasmo y tus palabras salían atropelladas como llevando tiempo por querer salir.

Amo la manera en que tus brazos solían rodearme, sentía seguridad y paz en ellos, tus abrazos eran mi hogar, yo nunca te los pedí, tú me los diste involuntariamente, solía ser yo la primera persona a quien abrazabas cuando llegabas al colegio, era la única persona a quien abrazabas, tus abrazos eran puros, reales, acogedores y es lo que más extraño de ti, la manera en que todos mis demonios se calmaban al encontrarme encerrada en ese cuerpecito tibio. Podría incluso hacer un pacto con el demonio para volver allí, al lugar donde sentía la calidez de un hogar, al lugar donde solamente me importabas tú y tu corazón, lamento habértelo roto, cariño.

Amo el brillo que había en tus ojos, era como ver una estrella fugaz cruzar el cielo.

Amo como solías reír a mí lado, eran caricias para mi alma y oído.

Amo tanto tu forma de ser, si tan sólo te hubiera conocido mejor... Oh, amor, ¿qué hubiera sido de nosotros?

Ojalá alguien me hubiera dicho lo que pasaría después.

Ojalá tú te hubieras arriesgado a decirme lo que sentías por mí.

Ojalá nunca me hubiera gustado aquel chico, el que era tu mejor amigo, aquel que siempre estuvo un paso delante de ti.

Ojalá nunca le hubiera escrito que me gustaba.

Ojalá me hubiera enamorado de ti en aquel entonces.

No me di cuenta de lo que tenía hasta que lo perdí.

No me di cuenta de cuán bueno habías sido al querer acercarte a mí y no como el resto que solamente me buscaban por interés.

No me di cuenta de que te gustaba hasta que fue demasiado tarde y había roto tu corazón.

Oh, amor, si las cosas hubieran sido diferentes no estuviéramos así ahora, lo cierto es que, aunque cueste, no podemos vivir de "ojalá", "si hubiera", tenemos que vivir del ahora y no aferrarnos al pasado que únicamente serán recuerdos de aquellos buenos momentos que me hiciste pasar, no tienes ni la más mínima idea de lo mucho que hiciste por mí y lo agradezco, amor, con ello aprendí, soy más fuerte ahora y estos muros altos no me atraparan, seré más alto que ellos y tal vez, los derrumbe a todos por ti.

Una vez alguien me dijo "¿cómo hubieras reaccionado si él se te hubiera declarado?" y le respondí "no lo sé", él dijo "ese es el problema". Yo, divagando en mis pensamientos contesté "obviamente no sabría cómo reaccionar ya que no lo esperaba pero si tan sólo se hubiera arriesgado a perder o a ganarlo todo, hubieran sido diferentes las cosas" y ¿sabes qué?, entiendo perfectamente que hayas tenido miedo, el no saber qué esperar de mí ante esa confección, el nerviosismo brotando por cada poro de tu piel mientras recitas aquellas palabras, las responsables de un final o de un comienzo, no todos tenemos la misma capacidad de valentía para arriesgarnos y lanzarnos a un vacío dónde no sabremos qué esperar, una variable aún no descubierta, me culpe muchas veces por el ahora y por lo sucedido anteriormente pero también fue tu culpa, pero está bien, no te preocupes, aprendí que aunque los altos sean demasiado altos y los bajos demasiado bajos siempre caeremos pero hay que levantarnos o no seguiremos nunca, nos quedaremos en una bola de tiempo paralizada viendo cómo todos avanzan y tú no.

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