Premio #1

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Premio #1- Baby on board.

Jinyoung se levantó del acolchado asiento en el que se había mantenido estático los últimos diez minutos, inclinó la cabeza despidiéndose del doctor.

Las lágrimas picaban detrás de sus ojos pero él impidió que salieran. Él era fuerte, él podía lidiar con lo que fuera, con lo que la vida le pusiera enfrente, claro, nunca se esperó eso, pero sabía que podría.

"Usted está embarazado".

La voz seria y amable del doctor Kim resonaba en su cabeza, después de darle la noticia había pasado a recitarle los cuidados correspondientes y a recomendarle una doctora especializada en embarazos de omegas masculinos. El doctor no pudo ocultar la sorpresa en sus acciones ni en sus palabras, era cierto, era tan extraño encontrar a un omega masculino en estos tiempos y, aun cuando lo encontraban, era extremadamente complicado lograr el embarazo, la mayoría preferían rendirse con el paso de los años o simplemente no intentarlo, removerse la matriz y seguir como un macho normal. Algunos decían que después de un tiempo se arrepentían de esa decisión, algunos otros que era la mejor decisión de sus vidas. Depende de perspectivas.

A Jinyoung siempre le había dado igual.

Nunca le había importado ser omega. Nunca le perjudico en nada. Fue educado de una buena manera, le dijeron que aunque su casta fuera esa y a pesar que antes los prejuicios contra los omegas eran muy exigentes y clasistas, ya no era así más, ahora él podría ser lo que quisiera y nunca debería bajar la mirada ante nadie. Jinyoung se aferró a la idea. Él la cumplió, él es fuerte, dedicado y terco. Nadie puede hacerlo cambiar de opinión una vez que se le metió una idea a la cabeza. Es disciplinado y estricto, tanto consigo mismo como con los demás. Es gentil a veces y malhumorado y malhablado otras, cambia de humor tan fácil que la gente a su alrededor se sorprende de lo voluble que es. Jinyoung no parece un omega, no se parece a la descripción de los libros. Jinyoung es alto, tiene el cuerpo bien definido por el ejercicio, su cabello casi siempre es corto, tiene facciones masculinas marcadas y si, tal vez tenga una voz un poco melodiosa pero no chillona, de ninguna manera, tal vez tenga una cintura delgada y caderas femeninas, además del culo completamente firme y redondo, pero eso se debe a todo el ejercicio que ha hecho, nada que ver con ser omega.

Y ahora lo que más caracterizaba a los omegas lo acompañaba. Un cachorro. Un bebé.

Bueno, en general aún no es un cachorro completo, es un feto pequeñito, pero se entiende la idea.

Y no malentiendan, Jinyoung adora a los niños, siempre había querido convertirse en profesor y estaba en camino a ello. Algunas veces, en su cabeza imaginaba la vida con un bebecito suyo y de alguien a quien él amara, que fueran una familia feliz, cuidarlo, jugar con él de pequeño y pelear con él cuando fuera adolescente. Pero eso lo imaginaba después, después de terminar la carrera, después de haber ejercido uno o dos años, después de casarse, de comprar una bonita casa y un coche. No ahora, ahora no era el momento, no en su segundo año de universidad, no en el pequeño departamento en el que vivía y mucho menos no con su mejor amigo.

Jaebeom.

¿Qué iba a hacer con Jaebeom?

Jaebeom podría convertirse en un ermitaño sin problemas. Su poca habilidad social y su amor por permanecer en casa parecían totalmente opuestos a su casta de alfa. Jaebeom cedía tan fácilmente a cualquier petición, es tan amable y tranquilo, casi como un gato chiflado, que solo necesita comer y dormir para estar de buen humor y dejarte hacer lo que se te dé la gana con él. Cuando la gente ve a Jaebeom sabe de inmediato que es un alfa, tiene el porte, la altura, el cuerpo y el olor. Pero solo estar con él cinco minutos te hace dudar de tu primera impresión.

Premiados [Bnior]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora