Capítulo 23

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HAIOL

Piotet, Alemania.
9 de Octubre, 2019.

Dagna Zweig✖

— La estación te escogió — la mano que sostenía el cuchillo, temblaba al apuntarlo en mi pecho.

Su voz se volvió fría, su vista era como la de aquél hombre sin cordura al que le fascinaba destruir vidas.

Delante de él, había una chica con ropa rasgada en medio de las sombras, en su piel adornaba el color rojo con pasión, porque él se había encargado de mostrar a la perfección ese afecto enfermizo. Un sentimiento asqueroso y cruel que él mismo llamó amor.

Los labios de la chica temblaban por el terror que aquél monstruo inspiraba con su esencia sádica, ella lloraba como mujer desesperada, cada vez que la figura disfrazada del encanto se acercaba con diversión.

— ¡No eres como ellos! — la chica gritaba entre lágrimas, intentaba librarse de las cadenas, su libertad era tan imposible.

— Tienes razón — sus labios formaron una sonrisa burlona —, Yo asesino por diversión, no por viejas condenas.

Él enterró el cuchillo en su cuello.

Yo moría rápidamente en sus brazos.

— ¡No! — di un salto asustada.

—Shhhh  — Elodie me calló con una sonrisa — . ¿Otra vez durmiendo en clases?

—Tuve una pesadilla — le susurré, no quería llamar más la atención.

—Bienvenida a otra.

Odiaba las clases de economía, eran tres tediosas horas que desde luego trascurrirían a paso de tortuga, y eso me desesperaba, porque ya iba muy mal en la materia por andar metida en líos que pude haber evitado. Si me ponía en ese plan de detestar hasta las clases seguro que reprobaría y acto seguido tendría que repetir la materia.
Lo peor es que estaba desperdiciando las clases y  tendría que ser autodidacta para aprobar los próximos exámenes.

Pero no era la única despistada, cada quién disfrutaba de la pequeña burbuja en la que perdían el tiempo, ya no sabía si Elodie fingía o en verdad prestaba atención a la clase, la miré curiosa, ella anotaba rápidamente algunas cosas que el profesor Jolinie mencionaba.

—... y  recuerden hacer el ensayo sobre la macroeconomía —  fue lo único que comprendí de todo lo que el profesor había dicho.

Anotó rápidamente en la pizarra el valor del trabajo, los puntos a evaluar eran los mismos de semanas atrás. Ya no los recordaba, pensaba pedírselos a Elodie, ella siempre prestaba atención y escribía hasta los mínimos detalles sobre cualquier trabajo.

Yo, era ese tipo de persona que luchaba con el delicioso señor sueño. También tenía una libreta especial para hacer mis notas, les aseguro que ahí había de todo, menos notas importantes.

Guardé rápidamente el único lapicero y la pequeña libreta en la que no me molesté en ocupar para nada. La no tan ventaja de las clases del profesor Jolinie eran que, él no se molestaba para nada en llamarte la atención si estabas en todo menos en su clase, al señor Jolinie le agradaban  los alumnos que se mataban solos, decía que  todo lo que ocurría era una enorme responsabilidad que caía en nosotros mismos.

Muriendo en economía, pero completamente de acuerdo.

Sacudí mis tristes pensamientos y cerré rápidamente mi mochila, la mayoría ya había huido del salón, frente a mí, tenía a una Elodie sonriente esperándome con la mochila en sus hombros.

Estación Holbein © [Completa ✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora