Capítulo 03 - MI POLLA QUIERE HACERTE UNA ENTREVISTA

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PESEBRE: Llevo una mala hostia encima que no me la aguanto, estoy hasta los cojones.

EDUARDO: ¿Qué te ocurre?

PESEBRE: ¿Es tanto pedir el que pueda echar un par de polvos a la semana? Joder, ¡sólo digo un par! ¡Estoy hasta los mismísimos cojones de andar pajeándome como un puto mono con ladillas!

EDUARDO: Pero bueno, ¿es que no follas con tu mujer?

PESEBRE: Pues mira, no... no follo con mi mujer y por si no te has dado cuenta no es por falta de ganas.

EDUARDO: Si es que son la hostia... ¿Qué le pasa ahora? ¿Le duele la cabeza?

PESEBRE: Mira, no tengo el más mínimo interés en perder el tiempo hablando sobre el tema, me tiene hasta las pelotas. En serio ¿Es tanto pedir? Ya sé que no tiene obligación alguna pero... es que ¡joder! ¡Yo no puedo vivir así, esperando para echar un polvo al mes y que después de correrse se me quede dormida!

EDUARDO: Hostia puta, ¿cuánto tiempo hace que no follas con ella?

PESEBRE: Pues mira, la última vez fue el viernes de hace tres semanas.

EDUARDO: Hombre, tampoco hace tanto.

PESEBRE: Sí, joder, si tanto no hace... pero colega, que vivo con ella y me paso el día con ganas de pegarle un pollazo a cada momento.

EDUARDO: ¡Ja ja ja! Pero bueno, ¿y por qué no tiene ganas?

PESEBRE: Mira, en serio... es que ya me cansa hablar del tema. La tengo ahí, quedándose en bolas delante mío justo antes de darse una ducha, cambiándose las bragas cada dos por tres, probándose sujetadores a cada momento, poniéndose las medias en plan sensual... Te juro que llevo ya varias semanas que parece como que me va a estallar la polla y me da la sensación de que eso a ella se la suda. Se pasa el día entero haciendo cualquier otra cosa que no sea follar conmigo.

EDUARDO: Bueno, antes de que comiences a pensar mal... ¿Por qué no se lo dices?

PESEBRE: ¡Te crees que no se lo digo! ¡Si precisamente es por eso por lo que estoy tan desesperado! ¡Estoy hasta los huevos de pasarme la semana entera esperando a que llegue el finde para poder follar... y luego ya es que ni el fin de semana follamos!

EDUARDO: Pues menuda mierda.

PESEBRE: Joder macho, y que lo digas. Encima lo que me jode es que tampoco no es que sea culpa suya. Ella está feliz y contenta conmigo... parece que no tenga ninguna necesidad de follar. Me da besos, me da abrazos... ¡Pero luego nada de nada, vamos, que no me toca ni con un palo!

EDUARDO: ¿Y por qué no le dices que te haga un apaño?

PESEBRE: ¿Pero para qué cojones le voy a pedir que me haga un apaño? Para pegarme un pajote ya me la zumbo yo, que me paso el día pelándomela. Lo que necesito es sentir que me desea y ver escrito en su rostro que vuelve a tener ganas de follar conmigo. Estoy seguro de que la mala hostia que llevo es sólo culpa de eso. Si por lo demás estoy de puta madre, y ya te digo, ella es muy buena y todo lo demás.

EDUARDO: Bueno, será buena... pero por lo que parece te tiene un tanto descuidado.

PESEBRE: Mira, ya no sé si es obsesión mía... o es que de no follar se me nubla la vista y se me va la olla a Camboya... En serio, me da la sensación de que en ese tipo de cosas estoy como desamparado.

EDUARDO: ¿Qué quieres decir?

PESEBRE: Pues quiero decir que me da la sensación de que soy yo el que siempre le va detrás... soy yo el que le tengo llevado el desayuno a la cama; soy yo el que tiene detalles con ella sin que tenga que pedírmelos; soy yo el que le hago masajes en la espalda y en los pies; soy yo el que se queda fregando los platos después de cenar; soy yo el que recoge la ropa del tendedero y soy yo el que tiene que bajar la basura todos los días. Mira, que ya te digo que puede ser que esté cegado por la obsesión del momento y por no follar... pero es que me siento completamente abandonado.

CHAPARRÓN DE POLLASWhere stories live. Discover now