Capítulo OO

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Capítulo OO: Prólogo.

El pelinegro dio un par de toques a la puerta, el sonido sordo fue captado por sus propios oídos, pero nadie abrió. Se mantuvo al borde de la entrada, recargado sobre el marco de la puerta y cerrando los ojos por un momento.

    Pensó en el sentido del acto; estaba a punto de hacer algo de lo que no estaba seguro. Era una cosa seria, todo tenía que ir bien porque de lo contrario las cosas se volverían incómodas. Abrió los ojos una vez, más, y observó de lado a lado, palpando su celular en su bolsillo y mirando su reloj justo después. Era tarde, había frío en el pasillo. No tenía la llave, y probablemente su compañero estaría en su mundo en cuanto regresara. Volvió a cerrar los ojos.

    — JungKook —la voz de TaeHyung lo abruma, en el segundo que escucha sus pasos.

    La imagen fue extraña, trágica. El castaño caminaba con dificultad, con una sonrisa poco común, con una chamarra sobre su brazo, y su celular en su mano. JungKook se despegó del marco, y caminó unos metros hacia TaeHyung, quedándose absorto.

    — Tú... Estás, estás bo-

    — ¡Borracho! —Exclama el otro antes de mirar al pelinegro, y caminar hacia él para abalanzarse entre sus brazos—. Lo sé- tan borracho.

    JungKook lo sostuvo con sus antebrazos, teniendo encima todo el peso de él. Estaba nervioso, incómodo. Era peor de lo que había imaginado. No podía pensar claramente y el momento estaba haciéndolo sentir cada vez más exhausto. TaeHyung se movía de lado a lado, sin poder estar estable.

    — ¿Qué ha pasado? —Pregunta el pelinegro comenzando a palmar las bolsas del abrigo, intentando encontrar la llave y distrayendo al menor—. ¿Estás decaído de nuevo?, ¿Dónde tienes tu llave?

    TaeHyung ríe bajito. No responde a nada, simplemente se apega al pelinegro, en un instante. Pasa los brazos detrás de él, dejándolo inquieto y sin poder moverse. TaeHyung podía sentir el latido de aquel corazón vibrar sobre su mejilla; y esa memoria, ese simple sonido y movimiento, repentinamente lo hizo querer llorar.

    — ¿Decaído? Pfffft —rechista el castaño con los ojos cristalizados, y una risita nerviosa—. Estoy... Aaaaaaaaa, ¿en serio? ¿Por qué estás afuera?

    — Dejé la llave adentro. ¿Y la tuya?

    TaeHyung movió de lado a lado su chamarra, y JungKook volvió a palparla mientras cargaba  al chico sobre sus antebrazos. Estaba cansado, tediado. Un mal presentimiento comía su seguridad.

     — En serio TaeHyung, ¿por qué bebes tanto sí no puedes soportarlo?

    — Te pareces tanto a él —balbucea en medio de las risas típicas de una persona alcoholizada. En el fondo, sentía el dolor crecer con dificultad, la situación empeorar y su cabeza doler—. Y por eso no me agradas.
    

REPLAY | kooktaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora