"Lo tenemos. Nos vamos."
Bakugo deja escapar un aterrador aullido y despierta, sudor frío bajando espalda abajo y un gemido cuando sabe que no va a volverse a dormir.
Mira el ajedrez en la mesilla de noche. Vuelve a acostarse, no va a bajar. La estúpida niña rica podría pensar que le dolía el haber perdido. Y le dolía porque él nunca, NUNCA perdía. Pero, sin saber como, ella había dicho "Jaque" y él, intentando no perder, había perdido su reina, su alfil y, finalmente, al rey.
La rabia le sube por la garganta y sale de su cuarto, dando un portazo a la puerta. Ella se encuentra leyendo en el mismo sitio que antes. Se sobresalta cuando Bakugo deja el ajedrez con un estruendo terrible en la mesa. Él se ríe de ella y de su expresión de susto pero ve como en su brazo derecho se ha empezado a crear un cuchillo.
-Eso es estúpido. Lenta- se burla y ella alza una ceja antes de volver a sonreírle cálidamente. Bakugo siente como sus mejillas se calientan. Sigue creando el cuchillo hasta que lo termina y lo guarda en uno de los cajones de la cocina que, expresamente, pone "Yaomomo".
-Buenas noches, Bakugo - san- le sonríe y dispone las figuritas en silencio. Ahora que se da cuenta, Bakugo nota la palidez de su rostro y la profundidad de sus ojeras. ¿Cuánto habrá pasado sin dormir? Cuando él se fue a la cama, ella seguía en la sala común, leyendo.
-Prepárate para perder, Cola de Caballo- a ella le brillan los ojos otra vez y una vez más, en contra de su voluntad, Bakugo está de acuerdo con los pretendientes de la muchacha. Es absolutamente preciosa aún así, con las ojeras, con el pelo en un moño descuidado y con la piel pálida.
-¿Quiere hacer una apuesta, Bakugo - san?
Ahora es Bakugo el emocionado. Le encanta apostar a cualquier cosa que le desafíe. No la suerte, sino sus propias habilidades físicas.
-Si yo gano, dejará de llamarme Cola de Caballo y pasará a llamarme Yaoyorozu o Yaomomo, como prefiera. Si usted gana...
-Dejarás de molestarme- ella alza una ceja porque, no le ha pedido que baje ni que la desafíe una vez más, pero asiente. Asiente y Bakugo ve en sus ojos al tigre que se ha incorporado una vez más.
Antes de que ella pueda decir nada, Bakugo gira el tablero y le da las fichas blancas. Con el león rugiendo de ira, sonríe de forma peligrosa.
-Blancas empiezan- y el león y el tigre se abalanzan el uno sobre el otro.
El tigre se alza victorioso después de pocos movimientos. El león ruge una vez más en indignación pero el otro no le hace ningún caso. No se burla, simplemente se vuelve a acostar, lamiéndose las patas de satisfacción, apenas ha hecho la mitad de su esfuerzo. Y eso a Bakugo le indigna y le enfada a partes iguales.
-Qué emocionante- da unas pequeñas palmadas y le sonríe, levántandose un tanto débil. Bakugo frunce el ceño y chasquea la lengua.- Nos vemos en clase, Bakugo - san.
-Deja de llamarme así- la agarra de la muñeca y ella lo mira con sus centímetros de diferencia en su contra. Bakugo se regocija en el hecho de que ya no es más alta que él.- Yaoyorozu.
Ella sonríe y a Bakugo le salta algo en el pecho porque nunca le había visto esa sonrisa. Es coqueta y engreída, es jodidamente peligrosa y jodidamente caliente a apartes iguales. Ella se está burlando.
-Por supuesto, Katsuki- y el nombre en sus labios suena como rozar el cielo.
Cuando vuelve a bajar del lugar sagrado, ella se ha marchado. Otra vez, el único recuerdo de que ha estado aquí es el nuevo cuchillo en el cajón y de nuevo, la sensual fragancia de violetas.
La segunda vez que juegan, Momo es mucho más burlona, ocultando su rey y dejando que un peón, un simple peón, acabe con todo su ejército.
ESTÁS LEYENDO
Checkmate | Bakumomo
FanfictionLa primera vez que juegan, Momo lo acorrala con la facilidad de un tigre agazapado y aburrido, dormido por el paso del tiempo.
