Narra Zayn

Enojo, tristeza, ese dolor que se aclimata en mi pecho con tal intensidad, que temo de que produzca un agujero. El nudo en mi garganta se aprieta cuando mis ojos captan la imagen más sucia, y desagradable que nunca haya presenciado, ni en mis peores pesadillas hubiera imaginado tal cosa.

Por qué?.

La rabia me consumía a medida que cada segundo pasaba. Estrujo mis ojos y aparto las patéticas lágrimas que insisten en salir; pero no les voy a dar el lujo de verme como ellos quisieran.

Todo pasó tan rápido que no me di cuenta cuando todo este escándalo se hizo más grande. Golpes, cosas rotas, gritos, y tan solo en un segundo todo se volvió una barahúnda como cuando hay algo con gasolina y cae una chispa mínima de fuego e intentas apagar la llama con agua pero se vuelve aun peor, así de mal.

***

El mismo sueño que se convierte en una pesadilla ya vivida aún me perseguía, después que haya pasado un tiempo considerable, la misma traición, las mismas personas, los secretos; todos guardan secretos ya este nivel es difícil confiar en alguien mas que uno mismo. 

Aún tumbado en la cama, lo pienso más de una vez antes de levantarme, no quiero tener que pasar por una suspensión otra vez, pero las ganas de ir a la escuela no son muchas. A duras penas camino hasta el cuarto de baño, abro la llave de la ducha y espero que caliente un poco; se sentía relajante las pequeñas gotas artificiales que caían sobre mi cuerpo. 

Por mas que intente no pensar en esa pesadilla, no pude, hago lo posible por olvidarlo, superarlo pero parece ser misión imposible y no con Tom Cruise de protagonista. 

Una vez bañado, opto por usar lo primero que llego a ver en el armario, una simple camiseta blanca y jeans negros, voy escaleras abajo terminando de vestirme con un chaqueta negra para el frío, camino con todas las ganas del mundo hasta la cocina, donde predominaban los armarios de madera en color natural, sencilla; todos los accesorios esta colocados estratégicamente con la intención de no sobrecargar el lugar, tal y  como mi madre lo dejó. 

Un desayuno rápido y ya estoy en mi moto, corriendo por las calles frías de Stanhope St, Londres, no tenía muchas ganas de lidiar con profesores pero no es que tenga muchas opciones. La brisa fría azotaba mi cara, no me sentía lo suficientemente abrigado, pero es Londres, aquí nunca se sabe, en la mañana puede estar lloviendo pero en la tarde el sol brilla como nunca. 

Ya eran pasadas las ocho de la mañana, así que me apure por estacionarme y entrar al salón de clases, está casi convencido de que había llegado tarde, pero al parecer la maestra de biología es quien se ha retrasado. Como todos los miserables dias ocupo el ultimo asiento, mientras todo el mundo habla coquetea u juegan, yo solo observo lo que hacen desde mi lugar. 

El sonido de la puerta abrirse llama la atención de todos, la profesora, el canoso director y una chica que nunca había visto por aquí ingresaban al aula. Era imposible no prestarle atención cuando la chica es linda, cabello rubio, ojos azules como el cielo y perfil de inocente. 

<<Niña buena>> pienso.

"Chicos ella es Brenna Patterson, viene de intercambio desde Canadá, espero que le den una buena bienvenida, y señor Malik no queremos una de las suya"- dice el viejo verde de canas que se hace llamar director, como cree que le daré ese tipo de acogimiento a la americana?, quizás de otra manera.

"Tal vez no una tan mala"- digo causando una mirada amenazante de su parte. 

"Lo juro, no le hare nada que no le guste"- mascullo alzando los brazos, provocando la risa de algunos compañeros. La chica nueva buscaba con la mirada un lugar donde sentarse y para mi buena suerte el unico asiento libre estaba a mi lado, ella deja caer su bolso y me da la espalda por una fracción de segundos antes de sentarse, segundos que me permiten ver su trasero. 

Aparentemente el no sera tan malo y monótono como siempre lo es. 

(*****)

Narra Brenna

La luz que se colaba por mi ventana logró hacer que me levantara, el sonido del despertador se escuchaba por toda la habitación, era espantoso el ruido tan insistente, a quejidos me levanté de la cama, y después de un baño caliente bajo a desayunar, en la cocina se encontraba mi hermana, colocando el desayuno en la mesa. 

Mis padres me habían enviado a Londres a vivir con mi hermana de veintiséis años, mientras que ellos se quedaron en Canadá trabajando como de costumbre, nunca había tiempo para mí, creo que esa fue la principal razón para enviarme lejos, y creo que es la única razón.

En cuanto termino mi desayuno, Jenna se encargó de llevarme a la escuela, los nervios se hicieron presente a medida que nos acercábamos al nuevo instituto; esto de ser nueva no es para nada lindo porque no se donde esta nada y no conozco a nadie, soy nueva en la ciudad de igual manera pero es más fácil con mi hermana allí.

Jenna se va a su trabajo y me deja con el director, este me entrega mi horario de clases y me guía hasta la primera clase, durante el trayecto silencioso nos encontramos a la maestra a punto de entrar al aula, imitamos su acción y el bullicio que había se esfumó.

Luego de la presentación y la corta conversación entre el director y el chico de la última fila acerca de sus bienvenidas, y me pregunto a qué vino eso con el chico quien solo me sonrió con picardía. Tenía sus piernas estiradas y los brazos cruzados sobre su pecho, tenía una apariencia dura, pero eso no le quitaba lo lindo, de igual manera no estoy aquí para eso.

Mis manos sudaban al sentir la mirada de todo el mundo sobre mí a medida que camino hasta el único lugar vacío, rápidamente me siento y fijo mi mirada en el chico a mi lado, su ceño estaba levemente fruncido, le doy una pequeña sonrisa amable al ver que él mantenía una sonrisa de lado hacia mí.

Su cabello totalmente negro y alborotado lo hacen ver menos rudo y más sexy, pero insisto, no es mi estilo. 

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