Son las tres de la mañana cuando Bakugo baja. Es de noche cerrada y sólo hay dos personas más despiertas. Shinso, que ha ido a fumar su cigarro de madrugada común y Yaoyorozu, que sufre de insomnio ya desde niña, pues su cuerpo apenas necesita más de tres horas como para lucir totalmente despierta.
-¡Bakugo - san!- la voz de ella le hace saltar del susto, pues él solo había bajado a por un vaso de leche. Shinso entra y se despide de ella, a lo que ella le sonríe y le agita la mano en respuesta.- ¿Tampoco puede dormir?
-No jodas, Sherlock- murmura él y la sonrisa de ella nunca desaparece, invitándolo a que comparta más de su razón. Sin embargo, él no dice nada.
-Bueno, pues estaba a punto de seguir con una partida de ajedrez que llevo días jugando. ¿Le apetece unirse a mi?- pregunta y Bakugo no puede evitar pensar en que la gente tiene razón. Yaoyorozu es preciosa. No solo por su belleza irreal, salida de un cuento de Disney, sino también de su amabilidad natural, que hace que todos quieran ser amables con ella de vuelta.
-¿Con quién jugabas?- ella vuelve a sonreír, indicándole el asiento en frente del suyo con un gesto de mano que todo el mundo calificaría como elegante.
-Conmigo misma. No hay nada como probarse continuamente. Además, suele ayudarme a conciliar el sueño. ¿Sabe jugar?
-¡Claro que sé jugar, cola de caballo, no soy un puto ignorante!- a pesar de la dureza de sus palabras, Yaoyorozu vuelve a sonreírle y coloca el tablero de forma que él tenga blancas y ella negras.- Podría derrotarte en diez minutos.
Ella lo mira divertida, como si el tener un rival la emocionara, como si no estuviera acostumbrada a que la desafiaran. Como un tigre que ya sabe que es el más poderoso de toda la selva, por lo que se emociona cuando llega el león nuevo, para probar su fuerza.
-Blancas empiezan- es lo único que dice antes de que la partida comience.
Bakugo se equivoca. No fueron diez minutos. Fueron cinco. Cinco minutos antes de que Yaoyorozu lo deje en el lodo. La mira atónito.
-Eso fue divertido. No acostumbro a jugar con gente. Todoroki - san me dijo hace mucho tiempo que se rendía contra mi- ríe otra vez como si la rendición contra ella fuera algo habitual y natural.
-¡HAS HECHO PUTAS TRAMPAS! ¡ME ESTÁS JODIENDO!
-No grite, Bakugo - san, hay gente que está durmiendo- vuelve a sonreír y Bakugo casi considera dejar pasar el hecho que ha perdido pero el león derrotado ruge de ira ante el tigre burlándose de él.
-Quiero la puta revancha.
-Mañana, Bakugo - san. Quédese el ajedrez. Tengo otro en mi cuarto. Hasta entonces, buenas noches- le sonríe una última vez antes de desaparecer. El olor a violetas permanece en el ambiente mucho después de que se vaya.
La primera vez que juegan, Momo lo acorrala con la facilidad de un tigre agazapado y aburrido, dormido por el paso del tiempo.
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Checkmate | Bakumomo
FanfictionLa primera vez que juegan, Momo lo acorrala con la facilidad de un tigre agazapado y aburrido, dormido por el paso del tiempo.
