sɪᴇᴛᴇ

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El sonido y el olor de Jin encontrando su placer, llevaron a Jungkook al borde, dejó salir su propio rugido, empapando la sábana entre sus cuerpos

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El sonido y el olor de Jin encontrando su placer, llevaron a Jungkook al borde, dejó salir su propio rugido, empapando la sábana entre sus cuerpos. Su orgasmo parecía seguir y seguir, envolviéndolo en una neblina roja, Jin estaba en el centro.

Estaba allí tumbado igual que Jungkook, su respiración agitada y desesperada, sintió las manos de Jin posarse sobre su pecho, justo sobre el corazón, el calor entre ellos llenándolo, dominándolo con emociones. Agarró las caderas de Jin otra vez, sujetándolo fuertemente mientras su orgasmo parecía aumentar llevándolo hasta el delirio nuevamente, ordeñándolo hasta la última
gota.

—¡Jin!. —Gritó frenéticamente mientras el calor llenaba cada centímetro de su cuerpo, llevándolo otra vez hasta que podría jurar que estaba rodeado por un cálido resplandor.

Cuando pensó en ello más tarde, no podía decir lo que lo había llevado a hacerlo, pero Jungkook se acercó y puso sus manos sobre el pecho de Jin. Sus ojos se abrieron cuando la neblina roja que lo rodeaba empezó a envolver a Jin, hasta que ambos fueron envueltos, juntos, solos los dos, separados del mundo exterior. Podía sentir el latido del corazón de Jin como si fuera el suyo propio.

Los ojos de Jin perforaban los suyos, brillando en la suave luz. Cada respiración que Jungkook dejaba salir, Jin la respiraba. Cada inspiración que tomaba, venía de Jin. Sus corazones latían al unísono, sus cuerpos aún iluminados por la suave luz de la mesita de noche. Jungkook podía leer todas las emociones de Jin en sus ojos… la desesperada necesidad de ser querido, poseído, el anhelo de que Jungkook le perteneciera, el deseo físico que Jin sentía y el amor por Jungkook que estaba aumentando en su corazón, incluso el temor a que al final no le quisiera.

Sabía instintivamente que sus propias emociones brillaban en sus ojos para que Jin pudiera verlas… el anhelo de que Jin le perteneciera, la necesidad de protegerle de cualquier mal, la necesidad de poseerle, el sorprendente amor que sentía por un hombre que acababa de conocer. Sabía que Jin podía ver su temor a que no lo quisiera por su necesidad de dominar y reclamarlo.

Jungkook no podía apartar los ojos de Jin. Tampoco quería. Quería beber de él, envolverse a su alrededor y nunca dejarlo ir, mantener al sexy hombre atado a su lado para toda la vida. Intentó transmitir esos sentimientos a través de su mirada fija, queriendo desesperadamente que Jin comprendiera la promesa escrita en su corazón. La sonrisa extendiéndose lentamente en los labios de Jin le dijo claramente que su mensaje había sido recibido y aceptado con mucho gusto.

Jin se inclinó para posar sus labios contra los de Jungkook. La bruma roja que les rodeaba parecía desvanecerse. El orgasmo de Jungkook terminó finalmente, mientras Jin se derrumbaba sobre su pecho. Jungkook alzó los brazos y envolvió a Jin en ellos, mientras la realidad empezó a forzar su regreso y su visión se fue despejando.

—¿Jin?. —Murmuró en voz baja.

—¿Mmmmm?.

—¿Qué fue lo que pasó?.

ᴀᴄᴏᴘʟᴀᴍɪᴇɴᴛᴏ  | ᴊ.ᴊᴋ - ᴋ.sᴊ ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora