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Jin caminó por el pasillo hasta la habitación de Jungkook. Abrió la puerta y miró hacia la cama donde apenas podía adivinar la forma del cuerpo de Jungkook a la luz de la luna que brillaba a través de la ventana.
Se aferró a su almohada apretándola contra su pecho, Jungkook se despertó y se sentó. Jin parpadeó ante la repentina luz cuando Jungkook encendió la lámpara de la mesita de noche.
—¿Jin? —Preguntó Jungkook en voz baja. —¿Qué pasa bebé?.
—¿Puedo quedarme aquí contigo?. —Preguntó Jin deseando que su voz no sonara como si estuviera rogando.
—Por supuesto que puedes, bebé, sube. —Jungkook levantó el extremo de las mantas en el otro lado de la cama para que Jin pudiese subir.
Jin cruzó rápidamente la habitación y se metió en la cama, el hombre lo cubrió con las mantas y Jin se acurrucó presionándose contra el cuerpo de Jungkook.
Ahogó un suspiro cuando los brazos de Jungkook lo rodearon y lo atrajo hacia sí. Acababa de cerrar los ojos acomodándose cuanto de pronto, Jungkook se incorporó y encendió la lámpara otra vez antes de mirar a Jin con asombro.
—¿Puedes hablar?. —Jin se rió entre dientes.
—Por supuesto que puedo hablar.
—Entonces, ¿por qué no dijiste nada antes? ¿Por qué el gran espectáculo con el bloc de notas?.
Jin se encogió de hombros ligeramente
—No tenía nada importante para decir antes. Además de eso. Ni te imaginas cuantas preguntas dejan de hacer las personas cuando uno tiene que escribir todas las respuestas.
Jungkook lo miró durante tanto tiempo que Jin empezó a preocuparse de que se hubiera enfadado.
Entonces Jungkook se rió entre dientes.
—Bueno, supongo que ya lo veo. Pero a partir de ahora, a menos que sea absolutamente necesario, prefiero que hables conmigo. No tengo tantos cuadernos. —Jin estaba sumamente contento de que Jungkook no estuviera enfadado con él. Al menos no parecía enfadado, pero Jin tenía que asegurarse.
—¿No estás enfadado?.
Jungkook volvió a apagar la luz todavía riendo y se acostó en la cama acercando a Jin en sus brazos mientras estiraba las mantas sobre los dos. Él acarició suavemente a Jin en el hombro.
—No, no estoy enfadado. Pero me gustaría que respondieras algunas preguntas para mí si estás de acuerdo.
—Responderé lo que pueda.
—¿Cuántos años tienes?.
—Tengo veintitrés. Y no, no estaba mintiendo cuando le dije a tu madre que no recuerdo de donde soy. Me he movido por tantos sitios que no me acuerdo.