• Mis extremidades empezaron a temblar, como si fuese un tazón de gelatina sobre una lavadora.

Los restos de aquella materia gris dispersada por el suelo se untaron por las suelas de mis zapatos, era de consistencia pegajosa y repugnante.

Por otra parte, la desbordante cantidad de sangre que aún brotaba de sus entrañas, crearon una especie de laguna escarlata donde se alcanzó a escrutar el reflejo sombrío de mi rostro achacado por el sentimiento de culpa y la desesperación.

Fui lo más cuidadosa posible al caminar por sobre aquellas vísceras y tentáculos ensangrentados que aún continuaban agitándose como si tuvieran vida propia.

- ¡No temas!. Sólo son movimientos reflejos - pensaba, mientras intenté apaciguar mis emociones.

Espontáneamente, una serie de imágenes difusas emergieron desde mi subconsciente, en cuya estructura logré interpretar aquellas viejas clases de Anatomía Animal donde la maestra dedicaba días y semanas completas a los asombrosos "mecanismos de defensa" utilizado por los reptiles para poder zafar del peligro.

- ¡Has muerto como lo que eres...- pausé la oración para descargar una gran cantidad de flema anidada en mis senos nasales - ...una maldita lagartija inmunda!- concluí, en tanto, esbozaba una sonrisa justo antes de esputar sobre el cadáver de Slenderman.

- Ahora solamente deseo huir de aquí junto con Jane- susurré.

Aceleré mis pasos con suma velocidad a través de los enmarañados y oscuros pasillos de la casa, buscando desesperadamente el dormitorio de mi madrastra, ubicado en el piso superior.
Mi respiración se agitaba cada vez más, a la par que los vehementes latidos de mi corazón se hicieron incontrolables; incitando el acceso a un estado de terror sofocante.

¡No puedo negar aquella horripilante sensación de inquietud, mientras recorría por los ínfimos recovecos de mi cuerpo, fue extremadamente aterrador!.

La transpiración que brotaba desde mi piel empapó por completo a casi toda mi ropa que se tornó pesada e incómoda.

- ¡Maldita sea, no puedo distinguir mi camino! - refunfuñé cuando el débil resplandor del cerillo se consumía lentamente.

A unos metros más adelante logré percibir el rechinar de algunas bisagras que se desprendieron de una puerta entreabierta. ¡Sin lugar a dudas se trataba de la recámara de Jane!.

- ¡Estoy aquí!- grité entusiasmada.

Rápidamente comencé a correr con destino a los brazos de mi cándida madre adoptiva que se hallaba en inminente peligro. Sin más preámbulos, empecé a conceder gritos tratando de encontrar una respuesta suya.

-¡Jane!, ¡Jane!. ¿Estás aquí?. ¡Respóndeme!- vociferé, en tanto me aproximaba a la puerta.

Justo al momento de coger el picaporte, escuché un fortísimo estruendo que nació desde la escalera.

El susto me embargó por completo, a la vez que una sensación de escalofrío, congeló mis movimientos articulares.

-¿Pensabas que te librarías tan fácilmente de mí, preciosa?- murmuró una vocesilla en medio de la oscuridad.

¡No lo podía creer!.
¡Aquella voz se me hizo terriblemente familiar!.
No quise aceptar la idea de que se tratase del mismísimo ¡SLENDERMAN!.

-Pero..., tú estás mu- muerto - tartamudeé invadida por el desconcierto y el temor.

Por mera intuición, comencé a maniobrar con la llama del último cerillo restante, tratando de iluminar mi alrededor y encontrar al dueño de aquella espeluznante voz.

-No seas ingenua, preciosa...- (arrojó una risa burlona)-- ¡Soy de sangre inmortal!, provengo de una estirpe de demonios infernales a quienes no puedes matar ni mucho menos deshacerte así de fácil. ¡Tú me has traicionado y ahora tienes la obligación de pagar por tu deshonrra!.- (lanzó un abominable aullido parecido a los de los licántropos)

¡Quedé completamente paralizada de pies a cabeza, sin poder parpadear ni mucho menos respirar!.

El oxígeno se agotaba en mis pulmones, mientras que una lluvia de sangre coagulada brotó desde mi garganta y se deslizó através de la comisura de mis labios. En mi mente se anidaron los pensamientos de muerte, pues, ¡Slender continuaba con vida y estaba decidido a matarme!.

-¡Prepárate cariño..., para tu viaje al infierno!- (pegó una carcajada llena de maldad)

Inesperadamente, logré captar una ardiente respiración detrás de mi cuello que luego se transformó en una voz.

-¡Aquí estoy pedazo de mierda!- (gritó bastante enfurecido)

Acto seguido, dejé caer el último cerillo al suelo y todo, absolutamente todo, quedó a oscuras.

Una serie de dolorosos puñetazos empezaron a golpear mi estómago, espalda y cabeza; causandome graves heridas internas.

Comencé a botar sangre por todos mis orificios corporales para luego caer semi inconsciente al suelo producto de una brutal hemorragia.

-¡Levántate zorra, ahora sé valiente para luchar!-(exclamó Slender cuando enterró una afilada navaja por encima de mi lóbulo izquierdo)

-¡Me duele mucho!, ¡por favor no sigas!. ¡Ten piedad de mí!- (supliqué, a la vez que me jaló del cabello y me arrojó con violencia desde las escaleras)

Fue allí cuando mi corazón dejó de latir y mis párpados se juntaron para nunca más volver a ver la luz del mundo.

Jeff, mi peor pesadilla©¡Lee esta historia GRATIS!