Capítulo 21 - CRIADERO DE OJETES

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No podía ser casual que con cada año que pasaba creciesen en número como gremlins bajo el grifo. Tumbado sobre la cama me sumergí una vez más en el blanco profundo del techo de mi habitación para abandonarme en mis pensamientos, exactamente igual que ahora, cuando caí en la cuenta de lo muy estrechamente vinculados que están los maricones con el mundo del espectáculo y el entretenimiento. La televisión, el séptimo arte, los cabarets nocturnos, la MTV... no había un solo círculo artístico en el que no asomase la figura del maricón por alguna parte. La 'industria del entretenimiento' la llaman... ¡Qué cínicos! ¿Por qué tendrán tanta necesidad de entretenernos? ¿Acaso temen que nos dé por pensar o hacer cosas útiles en lugar de estar ahí tirados como muertos vivientes en nuestros respectivos sofás? "La muerte se parece a ver la televisión" cantaban Siniestro Total, si no fijaos bien cuando estéis frente a vuestra pantalla, haced la prueba, apagad el aparato por un momento y os veréis reflejados en el fondo oscuro del monitor que os de-volverá la viva imagen de la realidad de vuestras vidas. Así sois durante todo el tiempo que pasáis frente a la basura de programación televisiva que os encaloman ¿Cuánto más va a durar toda esta mierda?

Luego os vendréis quejando de que no vivís la vida con sufíciente intensidad, o de que os dejan las novias y no sabéis el por qué ni cuál podría ser el motivo. Desde luego no hay ninguna necesidad de que haya vida después de la muerte, lo que hace falta es que el tiempo que estéis viviendo lo disfrutéis, joder... ¿Para qué coño querría alguien volver a vivir si no es porque se arrepiente de no haber vivido lo suficiente cuando tuvo la oportunidad?

Abandonad el televisor, o como mucho empleadlo para acceder a la pornografía y los videojuegos. Y, hablando de videojuegos, ¿quién los diseña? ¿No serán acaso una nueva forma de mantenernos pegados a la pandemia RGB? No puede ser una mera coincidencia. Pensé en los posibles medios que, al igual que la programación televisiva, utilizan para subyugarnos.

Está claro, comenzando por la escuela en la que nunca te explicaban NADA sobre lo verdaderamente importante... pero en la que sí sabían cómo inculcarte una educación idónea para que te convirtieses en un esclavo servil de su sociedad maléfica. Luego está el tabaquismo y el cuidado excesivo de la imagen personal, requisitos de su magnífica sociedad con los que también nos oprimen. El tabaco erradica cualquier atisbo de ambición y a la vez deteriora nuestra forma física, envejeciéndonos prematuramente y convirtiéndonos en unos holgazanes que terminan siendo incapaces de hacer deporte o cosas de esas que reducen las enfermedades coronarias. Sobre el físico debo decir que yo también caí en la trampa, con sus constantes argucias nos coaccionan haciéndonos creer que debemos lucir unos cuerpos perfectos –antes era sólo durante la época estival, ahora ya es durante todo el año– con el fin de que el sexo contrario se fije en nosotros para que así podamos triunfar más y nos pasemos el día follando. Paparruchas.

También es digno de mención el que nos inciten constante-mente a hipotecar nuestra cuenta bancaria induciéndonos a que nos compremos un buen coche –en el caso de ellos, para aparentar ser más masculinos– o permitiendo que nos ahoguemos en deudas por comprar ropa, fragancias, complementos o unos zapatos nuevos a cada instante –en el caso de ellas, para aparentar ser más femeninas–, y tiene sentido, puesto que entre programa y programa nos avasallan con espacios publicitarios que tratarán de persuadirnos para que compremos de forma compulsiva. Por eso, al igual que sucede con el tabaco o con las dietas, nos instigarán a aceptar sus patrones de conducta cuando en realidad no somos más que unos meros yonquis del consumo y el entretenimiento.

– ¡Basta ya! –Me dije–. No necesitas nada de eso, Talentus. Ni casita con jardín, ni coches deportivos y ni mucho menos criar hijos sólo porque los otros estúpidos de tu generación estén comenzando a tenerlos ya. ¿Qué pasa si todo este orden de las cosas resulta ser una farsa? Pues que llegará un día en el que, si llegas a tomar consciencia de lo que de verdad sucede a tu alrededor, te acabarás deprimiendo al darte cuenta de que sólo se vive una vez y que hasta ahora has estado haciendo lo que ellos querían que hicieses para no salirte del rebaño y tirar tus días apoltronado en plan conformista. ¿Qué harás cuando caigas en la cuenta de que tuviste la posibilidad de vivir, que no es poco, y malgastaste tu tiempo libando las charlotadas que los maricones te ofrecían a través del televisor, interrumpidas únicamente por los espacios publicitarios? ¿A que te sientes estafado? Sí, la verdad es esa, has crecido siendo un mascachapas amuermado y sin pelotas.

No te hace falta fumar para parecer más mayor, ni tienes que tener prisa por aparentarlo puesto que cada edad de tu vida la vivirás una sola vez y después éstas nunca más vuelven. Por eso, muchos de los que están a tu alrededor y que se hacen los maduros aún no han abandonado las primeras fases infantiles pese a que en su día te metieron prisa por crecer ¡Subnormales e hijos de puta! Tan solo están actuando como adultos cuando en realidad son unos niñatos irresponsables de mierda... y pueden llegar a morirse así, sin conocer nada más allá de la existencia pueril, como si fuesen gatos sin piernas que se pasan el día maullando y durmiendo. Tampoco necesitas jugar a todos los videojuegos que aparecen en las consolas de nueva generación, ni leer libros que no te interesan para nada, ni perder horas de tu vida viendo películas malas sólo por el hecho de poder decir que las has visto. Tampoco necesitas tener hijos por el mero hecho de que los demás los tengan y ni mucho menos debes dedicarle tiempo a la gente que te obliga a vivir así, alegando que es 'ley de vida'... ¿Ley de vida? ¡Ley de sus putas madres!

No, no puede ser ningún tipo de razonamiento humano, todo esto son vestigios de una magna conspiración que se empeña en guiar nuestra existencia y abastecernos con conocimientos o posesiones que para nada tienen algo que ver con nuestras necesidades reales. Debe de ser alguien, probablemente al margen del orden terrestre, quien haya instaurado tales formas de dominación sobre nuestra raza. Son extraterrestres, de eso ya comienzo a estar seguro. Todas esas imágenes que se niegan a mostrarnos sobre ovnis o visitantes... además, son maricones, y si no son terrícolas son 'Maricones del espacio', la verdadera amenaza que nos controla haciéndonos fumar, estudiar, trabajar, drogarnos, casarnos y procrear porque sí; la misma que nos obliga a tragarnos series de forenses o criminólogos a todas horas, a tatuar nuestro cuerpo para marcarnos como reses y encima pagando una pasta del copón; la que nos induce a comprar sus discos de música pop en los que sólo vienen tres canciones buenas –la uno, la siete y la once– y nos chantajea vilmente para que gastemos todo nuestro sueldo en lotería de navidad que, aunque lo sabemos, terminamos siempre por tirar a la basura después de comprobar con estupor que ésta nunca toca –la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de estadística–; la misma amenaza que nos inculca que hay que hacer caso de un concepto tan estúpido como es la moda y que nos anima a destruir nuestro cuerpo a base de nuevas enfermedades de la mente tales como la vigorexia, la bulimia, la anorexia, las depresiones post-vacacionales y los trastornos de personalidad esquizoide; Por un lado nos ofrece la bollería grasienta y las hamburguesas de la gran 'M' amarilla, por el otro nos obliga a mitigar inducidos cargos de conciencia comiendo verdura insípida, que es lo más parecido a masticar porexpán.

Dios, cuanto más lejos voy más reparo en el verdadero peso que poseen los maricones dentro de nuestra sociedad. Ellos controlan nuestros deseos, nuestras aspiraciones, la longevidad de nuestras vidas, nuestras necesidades primarias, nuestra cartilla de ahorros... Ahora sí comienzo a tener miedo, y con razón. Desde el momento en que nacemos somos ya sus esclavos. Estamos construyendo nuestra sociedad en pos de alimentar al gran parásito homosexual, tenemos hijos para que ellos les peten el culo, nuestro mundo es como un criadero de ojetes que tarde o temprano los maricones acabarán rellenando como si fuesen bollos de crema. Quiero escapar; o mejor, quisiera acabar con toda esta farsa.

Cuando se me fue la paranoia de la cabeza me di cuenta de la amplia cantidad de chorradas que se me habían llegado a ocurrir y me hizo gracia pensar que incluso podría escribir un libro recopilando mis pensamientos.

– ¡Menuda mierda! –Pensé. Poco después me levanté para conectarme a internet y ver qué tal llevaba las pujas en Ebay.

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MARICONES DEL ESPACIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora