Capitulo 19

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Narras Tú

—_______ (tn) y Jasmine…— comenzó a hablar el director —Decidieron arreglar sus problemas vulgarmente…— le conto mientras yo solo miraba hacia el piso —El profesor que las cuidaba, me comenta que fue Jasmine la que comenzó el problema— sonreí victoriosa —Pero aun así, _______ (tn) le siguió la corriente, y creo que de eso ya habíamos hablado ¿o me equivoco?— pregunto mirándome yo solo negué con la cabeza. —Así que ambas serán suspendidas por dos semanas…. — volteé a verlo sorprendida —Y si al regresar vuelven a causar problemas ambas serán expulsadas de la institución— dijo seriamente.
— ¿Pero en vez de suspensión, no se le podría aplicar otro castigo? Perderá muchas clases— le dijo michael.
—Lo siento, pero ya he hablado muchas veces con ella, incluso estaba condicionada, ¡si debería expulsarla! Pero no lo estoy haciendo, así que esta es su última oportunidad…— le dijo a michael, para después mirarme a mí.
—Está bien…— acepto michael.
—Creo que el castigo no es nada, a lo que realmente debería hacer…— me dijo y asentí con la cabeza. Ambos nos pusimos de pie para salir de la oficina, pero antes de salir el director me llamo.
—Smith… ¿estás segura de que no quieres entrar al equipo de lucha?— solté una carcajada que se unió a la de él.
—No… de nuevo gracias…— le dije entre risas.
Salimos de la oficina, michael permanecía callado mientras caminábamos por los pasillos, hasta que se digno a hablar.
—Es que ya no se qué hacer…— dijo riendo nerviosamente —Te quite el auto y el dinero…— enumero con sus dedos —Y aun así sigues causando problemas…—
—Ella inicio…— me defendí.
—Pero pudiste evitarlo… mira como te dejo…— toco mi mejilla.
—Hubieras visto como quedo ella…— le dije seriamente mientras corría mi rostro y dejara de tocarme.
Seguimos caminando hasta que llegamos a la salida del edificio, y antes de llegar a la salida del campus, escuche que gritaban mi nombre, volteé y era ashton el que corría detrás de nosotros, venia con su traje de americano, seguramente se había salido del entrenamiento. Me detuve, pero michael solo hizo una cara de fastidio al verlo y siguió caminando.
—Quiero hablar contigo…— me dijo mientras trataba de recuperar todo el oxigeno perdido al correr.
—Si es sobre eso… ya te dije la verdad— le dije recordando lo que había pasado hace unas horas.
—No… platiquemos bien…— me dijo sonriente.
—Está bien…— acepte —Solo que seguramente estoy castigada, así que ve a mi casa…— le dije.
— ¿Castigada?
—Si… estoy suspendida dos semanas…— solté una carcajada.
— ¿Jasmine?— pregunto obvio.
—Si…— volvió a reír —Al fin le di lo que se merecía…
—Entonces acabo el entrenamiento y voy a tu casa ¿sí?— me pregunto sonriente.
—Perfecto…— me despedí y camine hacia el auto de michael.
—Creo que está más que claro que estas castigada ¿no?— me dijo sin despegar la mirada del camino —No saldrás desde ahorita, hasta que lleguen tus padres…— me dijo pensativo —No celular… no llamadas, a menos que sea importante…— No reclame nada, en realidad no tenía ganas de pelear ahora con él.
— ¡Pero que le paso señorita!— me dijo una de las de limpieza.
—No paso nada…— le dije riendo —Solo un pequeño problema…— deje mi bolso en la mesa.
La casa ya estaba completamente limpia, me senté a un lado de la barra de la cocina y tome mi cabeza entre mis manos.
—Eso pasa cuando bebes en exceso…— escuche la voz de michael —Ten… tómatelas— me dijo mientras a un lado de mi dejaba un par de aspirinas. Las tome y me puse de pie por un vaso de agua.
—Joven…— le dijo a michael una de las trabajadoras —Necesitamos estas cosas…— le entrego una lista cuyo contenido desconocía.
—Está bien… ya mismo iré a comprarlo— le dijo saliendo de la cocina, pero se detuvo —Que ______(tn) no tome el teléfono y que mucho menos salga…— les dijo a todas, yo solo solté una carcajada —Tu celular…— me dijo tendiendo su mano.
—Ten…— le entregue toda la bolsa para después ponerme de pie y subir las escaleras.
Entre a mi habitación, quite mi suéter y lo lance en la cama, para luego dirigirme al baño, después de deshacerme de toda mi ropa y que el agua tuviera una buena temperatura, entre. Después de un buen rato salí. El dolor de cabeza iba disminuyendo. – ¡No volveré a tomar nunca!- pensé segura. Elegí esto ya que no tenía planeado salir, ya que estaría castigada por mucho tiempo. (http://www.polyvore.com/my_style_number/set?id=39139781)
Estaba por recostarme cuando tocaron a mi puerta, me puse de pie y abrí.
—Señorita… el Joven ashton esta abajo…—
—Gracias, dile que ahorita bajo— le dije mientras ponía mis zapatillas.
Baje las escaleras, y lo encontré sentado en la sala, ya se había cambiado, traía una playera blanca con unos jeans de mezclilla.
—Hey…— me dijo sonriente cuando me vio.
—Hey…— le dije igualmente mientras me sentaba a un lado de él.
—Me dijeron que estabas castigada…— soltó una carcajada...
—Así es…— le dije seguido de un suspiro.
—Mira como te dejo la mejilla…— trato de tocar el rasguño.
—Hey no toques…— le dije quitándome —Me arde…— reí.
— ¿Y qué le hiciste?— me pregunto curioso.
—Pues, solo te diré que me querían para el equipo de lucha…— ambos reímos.
— ¡Estás loca _______ (tu apodo)!— me dijo despeinando mi cabello.
—Sabes que yo no soy así… pero ella me saco de mis casillas— me defendí.
—Te creo… te creo…— me abrazo.
— ¿Y michael?— pregunto con cara de desagrado.
—Salió a comprar unas cosas que hacían falta…— le dije mientras jugaba con los dedos de su mano.
—No me agrada en lo absoluto…— me dijo sincero.
—Tú a mí tampoco me agradas…— bromee.
— ¿Ah no?— pregunto haciéndose el ofendido.
—No…— solté una carcajada.
— ¿Segura…?— puso sus manos en mis costillas para comenzar a hacerme cosquillas,
—N… no… para… para… por…por fav…por favor— apenas podía hablar ya que sentía que me ahogaba, me recosté en el sillón para tratar de liberarme.
Las cosquillas cesaron, cuando note que me miraba con detenimiento el cuello
—Confía en mi… y dime… eso no es alergia— me dijo mirándome fijamente ahora a los ojos, me puse de pie.
—Creí que no íbamos a hablar de esto…— le dije molesta.
— ¡Es que por qué no me dices!— me dijo desesperado — ¡Antes de irme no los tenias!—
—Es que nada… ¡entiéndeme! Es alergia, algo me pico, que se yo…— le dije acelerada.
— ¡Dímelo _______ (tu apodo)! ¿Se aprovecho de ti?— me pregunto mirándome fijamente.

El Niñero (TERMINADA)¡Lee esta historia GRATIS!