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Pen Your Pride

Capítulo 30: "¿Esto es normal?"

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Capítulo 30: “¿Esto es normal?

[PORFAVOR, LEED LA NOTA FINAL]

[Especial Matt/Shon]

“Como si la vida te dijese: mira, aquí me tienes, vuelve a intentarlo.”

Shon:

Sonia anunció el comiendo del juego, con los chicos ya colocados en filera y yo sentado en el sofá, intentando concentrarme al máximo en Sky, la pequeña mascota de Sonia, que me miraba con sus hermosos ojos azules, y no dejaba de emitir ese sonido tan característico de ella. Un “miau” tierno y muy dulce.

Levanté la mirada de la gatita y miré a los chicos en fila. Sonia sonreía de una forma demasiado cínica para mi gusto, lo que me daba miedo. De pronto su mirada indicaba disculpas, no entendía claramente el porqué, pero no tardé en descubrirlo.

-         ¡EMPEZAD YA!-gritó.

Los papeles comenzaron a rodar de boca en boca, aunque se cayeron alguna que otra vez, nadie se había besado aún.  

Al cuarto intento ya cayó la primera pareja. Aunque traté de no mostrar ningún síntoma de risa, cuando Jackson y Mark se dieron un pico, la risa se me escapó al escuchar a Sonia carcajearse de tal manera que no pude aguantarme. Después de volver de lavarse la boca, siguieron jugando.

Estuvieron así durante un rato, hasta que pasó lo que en mi interior no quería que pasara por nada del mundo.

Matt y Jack se besaron.

Y aunque creyeron que no lo había visto, vi como Matt profundizaba el beso.

Me levanté y subí escaleras arriba, con la fuerza que pude acumular para no soltar las lágrimas, ahí mismo.

Maldita impotencia.

-         Maldita sea…-dije dirigiéndome al balcón del primer piso. Hacía frío, sí, pero las vistas eran bonitas y estar solo era lo que necesitaba ahora mismo.- Debería darme vergüenza, ¿Por qué me comporto como una maldita chica?-me recriminé, limpiándome las lágrimas con las mangas. Me di en la herida de la mejilla, lo que hizo que me doliera más de lo que ya hacía, y que las absurdas lágrimas bajaran igual.

Cerré los ojos y me concentré en lo que, si es que se podía llamar así, había sido hasta ahora mi vida.

Mis padres, esas personas que me engendraron, me abandonaron cuando apenas tenía 3 años, en un orfanato.

Mi suerte tampoco había sido buena des de allí. Me insultaban, me hacían bullying y hasta me golpeaban, simplemente por ser delgadito, o porque soy raro. La verdad no lo sé, y nunca he querido saberlo.

¿Es que se me podía quitar aquello que hacía que la gente me maltratara? La verdad, lo dudo.

En cuanto me adoptaron, apenas tenía cinco años. Fui feliz, si es posible que aquello se pueda llamar felicidad. Tenía un techo, una madre cariñosa y un buen padre, pero en el colegio me maltrataban igual.

Me siento mal por haber engañado a mi madre adoptiva, por inventarme cualquier excusa creíble para no decirles la verdad.

El miedo a una persona, es pero que cualquier otro miedo.

En el instituto, ya no fueron capaces de tocarme porque me sabía defender por lo menos-el taekwondo ayuda en la defensa personal-, pero tampoco hice ningún amigo, ni tuve novia, ni siquiera de mentira.

Aún recuerdo el día en el que nos conocimos. Hacía calor, muchísima calor.

Estaba sentado en el parque leyendo un libro, cuando Matt pasó con un par de chicas por delante mí. Recuerdo que nuestras miradas se cruzaron por un segundo, y fue la primera vez que sentí un retortijón en el estómago, y como me sonrojaba.

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