Ojala él fuese como tú.

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En los cauces salados,

que brotan de tu aflicción,

repites mirándome,

ojala él fuese como tú,

tan amable y considerado,

con fidelidad y honor,

que te escuchase calmado,

sin egoísmo ni acritud.


Mencionas una y otra vez lo que te daña,

de su infame actitud,

sin embargo lo aguantas,

mientras con rabia repites,

ojala él fuese como tú,

que tan bien me tratas,

y paciencia tienes sin parangón,

si así él fuera conmigo,

no sabría jamás que es el dolor.


¡Vente y escapa!,

digo yo con mi ilusión,

sal de esa relación desgraciada,

e iniciemos un verdadero amor,

que él se quede desierto,

por sólo tenerte pasión,

que ya aguantaste mucho,

¡venga, déjalo!.


Tus pasos de mi retroceden,

y me miras con pavor,

exponiendo que no me quieres,

pero que ojala él fuese como yo.


Ya me he volteado,

y mi espalda ves tú,

me gritas no te vayas,

mientras con mis labios,

escribo una nota en la luz,

que en grafía clara,

pone esto es un adiós.


No por ser un despechado,

sólo que ya se quien eres tú,

porque lo que escogiste,

es quizás por superficial valor,

o es por  filia al masoquismo,

y en eso no puedo ayudarte yo.









Pensamientos de un día.Where stories live. Discover now