Asombro - parte uno-

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Cansancio inmenso...

es lo único que Pudding podría describir en esos momentos al recuperar poco a poco su consciencia. A pesar de que los párpados le pesaban - al punto de no poder abrirlos aún en su totalidad- y presentar mareos leves, parecía que no tenía ningún daño más.

"No lo entiendo... ¿acaso no caí por un túnel? ¿Sólo lo imaginé? ¿Brulee nee-san me habrá traído a su casa también?"- se interrogaba al notar que se hallaba recostada en una cama con sábanas muy suaves y el ambiente liberaba un olor dulce de galletas recién horneadas, algo muy característico en la casa de la hermana ya antes mencionada.

Ughhh... creo que me estafaron- exclamaba la castaña con decepción;  entre balbuceos y tratando de ponerse de pie o al menos sentarse, sin embargo sus brazos y piernas no parecían tener fuerza tampoco por lo que dicha acción le estaba costando demasiado.

De repente; Pudding se percató que alguien abría una puerta en el lugar de forma cuidadosa; e incluso al entrar dicha persona se mantuvo estática por un buen tiempo. Como su vista se hallaba demasiado borrosa aún, la joven no alcanzó hacer otra cosa más que preguntar de quién se trataba, sin embargo;  la reacción esperada fue completamente inesperada:

- Oh por todos los postres... ¡¿estoy viendo bien?! Pudding-samma está...¡Pudding-samma está...

La chica de tres ojos pronto se percató que dicha voz le pertenecía a una de sus sirvientas, así que en un hilillo de voz intentó preguntarle qué es lo que había sucedido y dónde se encontraban Nitro y Rabiyán . Desafortunadamente antes de que terminara de expresar sus dudas; la mujer de complexión robusta y voz chillona salió corriendo y en un acto de emoción empezó a gritar: ¡Ha despertado! ¡Ha despertado! ¡Pudding-samma ha despertado! ¡Avisen a nuestro amo pronto! ¡Rápido!

Pudding quedó perpleja al escuchar todo eso, pues le hizo deducir que tal vez no sólo le habían engañado sino también envenenado y estuvo dormida por mucho tiempo. Así que rápidamente se frotó la cara otra vez ; salió de la cama de un brinco y echó un vistazo a la habitación, consiguiendo que palideciera por completo:

La joven se encontraba  en un cuarto mucho más grande y elegante que el que tenía en su casa. Las paredes del lugar se encontraban adornados por un sin fin de cuadros, cortinas en tonos pastel y ventanales con hermosos filos dorados.  A un lado de la cama había una mesita de cristal  con un lindo florero lleno de claveles blancos y violetas- estas últimas sus flores favoritas-, una taza llena de te, un plato con galletas y pastelillos. La cama era considerablemente grande e incluso poseía un pequeño techo en forma de pastel el cuál desplegaba unas cortinas en tonos claros que bien podrían ayudar a quien se hallara ahí a protegerse de la luz que entraba de esas grandes ventanas.

Definitivamente no se encontraba en su casa, pero debía aceptar que tampoco era el hogar de Brulee o alguna de sus hermanas- ¡¿Pero qué está pasando?! ¡¿En serio dormí tanto?!- interrogó en esta ocasión con mucho miedo, logrando que corriera a un espejo sumamente desesperada para comprobar que no se había vuelto vieja o algo así. Para su suerte, su juventud estaba intacta, pero este alivio no duró mucho tampoco, pues ahora notaba que su distintivo flequillo, aquél que le protegía de su "terrible malformación" había desaparecido - a pesar de que el resto de su cabello se encontraba mucho más largo- No...¡no puede ser!- expresó con horror al pensar que no sólo su sirvienta sino otros la habían visto de esa forma.

-No puede ser... ¡no entiendo nada!- comentó ahora hincándose de golpe mientras liberaba pequeñas lágrimas- ¡Esto no es lo que yo quería! ¡¿Exactamente que ocurrió?!- antes de que ella pudiera seguir con su cuestionamiento, un montón de voces empezaron a oírse afuera del cuarto y hubo una en particular que la dejó impactada de pies a cabeza:

Voz: -¡¿Estás segura?! ¡¿EN VERDAD HA DESPERTADO?!

Sirvienta:- ¡Así es amo! ¡Incluso parecía querer ponerse de pie! Sé que no actué como debía...  ¡pero creí conveniente decirle primero a usted!

Brulee: - ¡¿Pues sí, pero qué no te pusiste a pensar que tus gritos la podían asustar?! 

¡Que inconsciente eres!

Sirviente:- ¡Lo siento Brulee-samma!

Voz:-¡Calma, calma, ya arreglaremos eso luego! ¡Por ahora sólo quiero verla! ¡Por favor apártense!

Brulee:- ¡Ya oyeron todos al pequeño, a un lado! ¡YA!

Finalmente la puerta se abrió; los sirvientes y la hermana mayor entraron al sitio llenos de lágrimas de alegría, pero para Pudding lo único que le dejó sin aliento fue verlo a él; a esa figura ataviada con un traje blanco y corbata azul, con temblor en las manos, con una voz que denotaba una extraña combinación de sentimientos al ver a la chica de tez clara:

-¡¿Sa-Sanji-san?!

-Puding-chan...¡PUDDING-CHAN!

Terminó por gritar el reconocido rubio con mucha desesperación, inmediatamente corriendo hacia la joven, hincándose también de forma violenta y abrazándola con una fuerza tremenda que dejó a la otra  ruborizada. No podía creer que él se hallara ahí; más aun, no lograba entender cómo es que todos le acompañaban y nadie parecía molesto o asombrado.

-Por fin... ¡por fin haz vuelto en ti mi amor! ¡Por fin puedo ver tu bella mirada!- comentaba el barbado en un susurro.

Pudding por su parte se encontraba de la misma forma; ya que su impresión había aumentado al oír semejante título ("Mi amor") así que con una gran incredulidad pintada en su rostro, sólo alcanzó a preguntar: 

-Sanji-san... ¿en serio eres tú? ¡¿De verdad estás aquí por mí?!- el cocinero se esforzó mucho por sonreír y asentir con la cabeza, pero sólo logró llorar aún más fuerte y aferrarse a ella- ¡Pudding-chan! ¡Qué felicidad! ¡Qué bueno que has despertado! - la castaña seguía sin comprender nada, no sabía si considerar todo lo ocurrido como producto de su deseo, un simple sueño o un posible caso de un despertar de coma.

Pero al ver al primer amor de su vida ahí, llorando y resguardándola entre sus brazos, no pudo contenerse más; correspondió su agarre con cariño, escondió su rostro en el cuello del hombre y empezó a llorar de igual manera- ¡Sanji-san, estás aquí! ¡En verdad estás aquí! ¡Qué felicidad tan grande! ¡De verdad eres tú!

En pocas palabras; ambos se dejaron llevar por el sentimiento de la ocasión. No hubo más interrogaciones en esos instantes, ni tampoco el resto de los presentes optó por acercarse a la joven para saber cómo se encontraba, no.

Lo único que se limitaron a hacer fue observar y sonreír, pues esa escena era demasiado hermosa para todos. Una clara muestra de que no todos los matrimonios jóvenes eran superficiales y se tomaban el papel de parejas como un juego o pose.

Momento... 

¿Se ha dicho matrimonio?


Sweet Wish - Sanji x Pudding FanficDonde viven las historias. Descúbrelo ahora