I RUTH MORGAN

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-¿En serio? ¡No puede ser! Muchísimas gracias por... esto, este premio. Jamás estaré lo suficientemente agradecida por todos aquellos que me habéis apoyado, visto en la gran pantalla, y por supuesto dado vuestro dinero. La capital, qué mas puedo pedir.  Lo mejor de todo es que tampoco os pido billetes, solamente me los entregáis. Y no me quejo. La dinastía de la superioridad. Así me gusta llamarnos. A mí, y a todos aquellos que son igual de afortunados que yo. Nacimos con un don, el don de la gente. Jamás nos dejamos llevar. Nunca nos adaptamos al sistema. Y, por eso, vosotros no tenéis mi dinero. Yo tengo el vuestro. Tengo riquezas que rara vez seréis capaces de imaginar. ¿Por qué? Porque hacéis lo que se os exige. La sociedad os exige disfrutar el ocio, de nuestra industria. Lo hacéis sin pensarlo dos veces, y dais lo que nunca recibiréis. ¿Nuestro agradecimiento? No hay cosa mas hipócrita. El dinero, el vuestro, no da a basto. Queremos más, y caéis en un circulo vicioso del que ya no saldréis. Os quejáis de que tenemos mucho. Pero es porque somos egoístas. Vosotros nos dais vuestro mucho , y nosotros nos lo guardamos. Podríamos compartirlo, sí, pero ha sido vuestra elección hacernos propietarios de lo vuestro, que ya es nuestro. El secreto de la fortuna, es la inteligencia, ineptos. Pese a las veces que os habéis caído, os levantáis, pero siempre os tropezáis con la misma piedra. Seréis fuertes, pero inútiles. En realidad, yo ya me iba, tras haberos resuelto el secreto mejor guardado de todo artista. Adiós, deseo que algún día podáis escucharlo.

Ruth se levanta de su silla, observa su reflejo en el espejo, y tras guiñar cuidadosamente, retiró el maquillaje y salió del camerino a la puesta en escena.

DIÁLOGO Y PLATAWhere stories live. Discover now