Capítulo 15 - CUADERNO DE BITÁCORA ESTELAR VII

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Escuela de maricones

Otra de las grandes contribuciones por parte de los maricones del espacio durante la época de la eclosión intelectual fueron las bebidas alcohólicas. Sócrates, cuyo nombre pasó a los anales de la historia –de ahí la expresión– por ser el primero de los ocho 'filósofos' del cual se hace mención en el Necromaricón, sentó las bases de nuestra cultura occidental siendo el precursor de la pederastia de intercambio, las borracheras de los findes y los programas de cotilleo durante la sobremesa además de contribuir con el desarrollo de los primeros opiácidos. Por eso, y por si no os lo habíais preguntado ya, Filo significa 'culo' y Sofo significa 'follar' en el idioma de los maricones del espacio, de ahí que a los homosexuales primitivos se les conozca como filósofos.

El que dijo ser el primer filósofo de la historia fue, de forma encubierta, uno de los culeadores atávicos más significativos que en su día tuvo la fortuna de revolucionar a toda una generación desarrollando el cultivo de la planta del alcohol, cuyas semillas tienen forma de brote de soja, y de ellas consiguió destilar las bebidas que se conocieron como 'alcohólicas'. Entre ellas se encontraban el Anís, llamado así porque 'te abre el ano como una flor de lis'; el Aguardiente, que confiere resistencia durante el acto ya que solía decirse que 'aguantará tu culo hasta que te lo reviente'; la Acerbeza, más tarde conocida como cerveza, con la que supuestamente 'acertarán en tu blanco culo aunque te escondas en la maleza'; el Vino, del que aseguraban que 'viajarás durante horas cabalgando mi pepino'; y el Chinchón, al cual nunca le buscaron una rima fácil porque el nombre de por sí ya les hacía suficiente gracia.

Una vez más, creyendo haber encontrado la solución definitiva para poder follarse a todos los varones heterosexuales de la Grecia antigua, la casualidad quiso que volviese a salirles el tiro por la culata –de nuevo el origen de la expresión– cuando pudieron comprobar que el mismo alcohol que sembraban para engatusar a los varones causaba mayor efecto de embriaguez en las mujeres que sobre éstos, lo cual las inducía a despelotarse alegremente y ponerse a fornicar desatadas por completo con los machos, que no cabían en su gozo de contentos y que pudieron despojarse de su tensión sexual no resuelta sin necesidad de entregarles el culo a los jodidos maricones. Aquel fue un día triste para Sócrates, por la mañana se enteró de lo del alcohol y aquella misma tarde perdió la vida al desprenderse sobre él uno de los capiteles de mármol del Partenón mientras copulaba salvajemente con su discípulo Platón, que fue el primer humano en recibir el gen original y el precursor de la segunda oleada de maricones filósofos en la Tierra.

Platón, hundido por la irreparable pérdida de su mentor y amante más fiero, dedicó la mayor parte de su vida a predicar la palabra de Sócrates armado únicamente con su gran sonrisa y unas ansias de culo voraces como nunca se hubieron visto; incluso aprendió a escribir por tal de que nunca llegasen a perder-se sus enseñanzas. El resto del tiempo lo invertía haciendo cojines en punto de cruz y cocinando postres caseros para sus vecinos.

Y así, casi sin querer, Platón se implicó a fondo por tal de educar a nuevos alumnos que terminarían convirtiéndose en los maricones del espacio de segundo nivel. Su aportación más despiadada fue crear el terrorífico concepto moderno de la escuela y lo que años más tarde se conocería como el derecho a la pernada gay, pues Platón exigiría los virginales rectos de sus alumnos a los padres como forma de pago (Lo del Paypal toda-vía tardaría varios siglos en aparecer) para así cobrarse el servicio educativo que decía impartir en sus clases de mierda.

El término 'escuela', que deriva de la conjunción latina schole, se podría decir que era una forma encubierta que tenían los profesores de mentar su famoso lema 'Te petaremos el culo mientras nos aguante la papela'. Y lo hicieron bien, ya que todos salían ganando, puesto que los padres podían desprenderse de sus hijos la mayor parte del tiempo y los maestros podían saciar sus necesidades onanistas... además, cobrando.

La educación organizada es otro vil engaño que ha conseguido perdurar desde la época de Platón hasta nuestros días. Decidme si sois capaces de comparar la cantidad de enseñanzas útiles que aprendisteis durante vuestro paso por el colegio con las que aprenderíais más tarde fuera de él; os dais cuenta ¿verdad? El colegio es sólo un garaje en el que vuestros viejos os estacionan como a un vulgar automóvil mientras ellos pueden ir a trabajar y ganar dinero para subsistir, despreocupándose por completo del hecho de que deberían invertir tiempo en educar a sus hijos correctamente. En el colegio tratarán de haceros creer que hay que estudiar mucho y sacar muy buenas notas para que el día de mañana, cuando por fin salgáis de la escuela, podáis vivir casi sin pegar ni sello. Más o menos como lo de portarse bien para ir al cielo y todas esas gilipolleces sobre las que ya me extenderé en capítulos más avanzados.

Capitán Tarsicio W. Petaclio

MARICONES DEL ESPACIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora