Capítulo 14 - CUADERNO DE BITÁCORA ESTELAR VI

1 0 0

V.C.H.A

Los maricones, como siempre tan astutos, apenas tardaron unos pocos años en llegar a la conclusión de que empleando la base del acto sexual de la reproducción humana podían propagar la enfermedad que transformaba a los varones heterosexuales en maricones del espacio. Así pues, éste será el tercer milenio consecutivo que llevarán tratando de engatusar con malas artes a los varones de la Tierra por tal de encularlos y convertirles así en maricones de nuevo cuño. El sistema es ancestral y viene empleándose de la misma forma desde sus comienzos; les dirán por ejemplo: "Si no lo has probado no puedes saber si te gusta" que es uno de los clásicos señuelos que utilizan para persuadir a los hombres más pardillos y bombearles el VCHA o 'Virus de la Condición Homosexual Adquirida' del cual estoy seguro que nunca antes habréis oído hablar aunque probablemente sí conoceréis su homólogo, el VIH, desarrollado por los nazis en el año mil novecientos treinta y seis a raíz del descubrimiento casual de dicha enfermedad cuando se estudiaba el comportamiento de los judíos que eran capaces de salir de compras. Los nazis fueron la última esperanza en la lucha humana contra el VCHA, por lo que dedicaré una buena parte de la historia a contaros cómo consiguieron los maricones del espacio acabar con la corriente nacional socialista cuando finalmente comenzábamos a despertar por primera vez en la historia. ¿Crímenes contra la humanidad? ¡Mentira! En todo caso deberían considerarse 'Crímenes contra la homosexualidad'... pero sobre este tema ya volveré a tomar el hilo cuando proceda.

Por eso, y como última aclaración que hago sobre este concepto, el término 'Griego' sirvió para dar nombre a la etapa primitiva en que la humanidad y los maricones del espacio comenzaron a compartir el mismo territorio. Esta locución se tomó directamente de la expresión 'Grita cuanto quieras que voy a dejarte el culo echando fuego' ('Gri/ego' para acortar) que entonces utilizaban los maricones cuando salían a la caza de jóvenes efebos, placándoles salvajemente mientras éstos corrían virginales, alegres y despreocupados por los prados, desconocedores del encanto y las ganas de empetaque que despertaban en aquellos indómitos maricones esteparios; maricones que incluso habían aprendido a usar el sílex para cazar en manadas.

Desde las metrópolis se podían escuchar los gemidos y lamentos de dolor que aullaban los pobres cachorros de varón humano cuando eran brutalmente enhebrados por los desalmados bujarros de la estepa. La gente de provincia empezó a cuestionarse de dónde provenían y a qué se debían aquellos desgarradores alaridos; a consecuencia de la necesidad de cubrir tales respuestas los maricones del espacio optaron por sentar las bases de los mitos politeístas, empleando historias sobre dioses todopoderosos y héroes aguerridos para dar una explicación más o menos lógica a los extraños fenómenos que se producían entorno a la sociedad griega y que debían preservarse como el más absoluto de los misterios. Tal era la cantidad de sucesos excepcionales que se producían ya de forma habitual que a la comunidad heterosexual muchas veces le costaba salir de su asombro al escuchar las ridículas hazañas producto de la imaginación de aquellos sucios y perversos maricones colmados de inventiva... pero claro, si a estas alturas todavía estamos en la parra, que nos creemos lo de los horóscopos o lo de que nos va a tocar la lotería sin ni siquiera comprar boletos, imaginad lo que les costaba a los griegos creerse el que existieran seres antropomórficos con cabeza de toro y cuerpo de hombre, o caballos con alas, o películas buenas protagonizadas por Nicolas Cage o yo que sé qué más paridas que se les ocurrían... ¡si es que siempre hemos sido unos tontos del culo!

Capitán Tarsicio W. Petaclio

MARICONES DEL ESPACIODonde viven las historias. Descúbrelo ahora