Maratón 2/?

8.6K 191 2

No se a que hora me dormí, pero se notaba que ya era de día, no tenía teléfono, ni nada en que ver la puta hora. Me senté en la cama y entre en el baño de la habitación, me duché y salí a ver que porquería encontraría en el armario de donde Anthony sacó lencería ayer. Solo habia mas lencería y de casualidad un par de shorts y nas blusas que daban hasta el ombligo. Me vestí, minutos después apareció Anthony.

-Buenos Dias, perra. Como trataste a mis clientes ayer, dijo con cara de malvado, lo fulmine con la mirada- no me mires así jodia perra y ven tienes que comer algo, dame las gracias de que por lo menos te dejo comer con las otras putas.

¿Otras putas? Eso quiere decir que el tiene encerradas aquí a un centenar de chicas mas. Me levante y salí tras el, me llevo a una segunda planta donde se podía observar una cocina bien amplia y un comedor bien espacioso, y claro chicas vestidas casi igual que yo.

-¡Hey, perras!, ella es la nueva, Leah, enseñen le como comportarse aquí -Genial ahora tendría amigas prostitutas.

Anthony se fue y me dejo con las chicas eran mas de 15 y entre la mayoría preparaban desayuno, otras tomaban café y así por el estilo. Una de ellas se me acercó.

-¿También te trajo a la fuerza?-pregunto sin rodeos la chica de cabello rubio natural, llevaba un tatuaje en sin hombre descubierto y era de mediana estatura igual que yo.

-Si, pero me vengaré, algun día lo haré.

-Me llamo Kiara, solo relajate, esto es temporal.

-Bueno, un gusto, ya sabes mi nombre- dije y luego reí, esta chica me agrada, planteamos una larga conversación y esta aquí por la misma razón que yo, es increíble, pero se ve en los ojos grises de esta chica que es muy buena persona.

*Un mes despues*

-Encerio, parecía que tenía una maquina oh que se yo, lo hacia bien rápido, pero dolió- me contaba Kiara su experiencia con un chico bien joven que habia entrado el otro día y sobre todo guapo.

-Dios ya me imagino- Dije riendo, esta chica me hacia reir con cualquier cosa.

Seguimos riendo hasta que llegó la hora de trabajar, hoy era un día lluvioso, hací que no vendrían muchas personas.

Antes de empezar con lo mío, tomo una buena ducha y me coloco la lencería que para hoy he escogido.

Y de nuevo a la acción...

Adiós Virginidad.¡Lee esta historia GRATIS!