Capítulo 24: ¿Tú me amas?

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Salí prácticamente corriendo y cuando salí lo vi ahí parado sobre su R8, con unos jeans negros, una camisa que decía NY y unos lentes oscuros. El me miró y sonrió, pero al ver mi cara de tristeza su sonrisa desapareció.
Fui corriendo y lo abrase lo más que pude.

—Preciosa ¿Qué sucede?— el me abrazaba y acariciaba mi cabello, mientras que yo sólo quedé ahí tendida en sus brazos.

—¿Tú me amas?— ignoré su pregunta.

—¿Cómo me preguntas eso? Por supuesto que te amo __________.— tomó mi rostro e hizo que lo mire — Te amo a ti y a mi hijo más que nada en el mundo.— yo lo miré por un segundo y luego lo besé. Ese beso era real, sincero, todo lo que podía imaginar. Le creía, necesitaba creerle.

—Te perdono, Justin.— me miró sorprendido.

—¿M...me perdonas?— asenti y él sonrió — te amo, ________ y te prometo que eso será por siempre.— me volvió a besar.
Todo el camino al hotel le fui contando lo que pasó con mi madre.

—_______, debes entenderla, está pasando por un mal momento y tu eres la única persona que le queda.— me miró por un momento y tomó mi mano.

—La entiendo Justin, pero...— suspire —Llegué a pensar que tal vez, tenía razón.— él apretó su mandíbula y cerró los ojos.

—Lo entiendo.— dijo seco, luego soltó mi mano y siguió manejando.

El resto del camino no dijimos una sola palabra, ninguno.
Llegamos a un gran hotel, no me fijé su nombre pero era muy elegante.

Entramos a una suite enorme del piso 10, era muy grande y llena de lujos.
Justin dejó su chaqueta sobre el sofá y luego se fue hacia una habitación y cerró la puerta. Minutos después se escuchaba el ruido de agua cayéndose, seguro se fue a tomar una ducha.

Me senté en uno de los sofás que tiene y le mandé un mensaje a Yanet.

Para: Yanet.

Mi padre está bien, tuvo un infarto. Pero ya está mejor.

A los 5 minutos contestó.

De: Yanet.

Oh bombón, exelente. ¿Cómo estás tu? ¿Y Justin?

Para: Yanet.

Justin está en la ducha, creo que está molesto. No lo ."

De: Yanet.

Ya se le pasará, bombon.

20 minutos después Justin salió del cuarto con una toalla colgada de su cadera, fue hacia la cocina y buscó algo en el refrigerador.

—¿No me piensas hablar?— se dio vuelta y me miró.

—¿Por qué lo dices?— tomó una manzana y la mordió.

—¿Qué, a caso no estás enfadado?— me cruze de brazos y el le dio otra mordida a la manzana.

Mi propio cuento de hadas《Justin&Tu》Where stories live. Discover now