~Capítulo trece~

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—Aún no entiendo, cómo terminaron arriba de un árbol—Niall rió divertido y yo bufé.

Niall había llegado hace más de una hora, nos había ayudado a bajar del GRAN árbol, y ¡trajo comida!

El rubio conducía su Audi color rojo fuego por las calles afaltadas que llevaban a la casa de Scott.

En la radio sonaba Bang Bang de Ariana Grande, Nicky Minaj y Iggy Azalea, gran canción. Cassie iba en la parte de atrás comiendo una paleta de dulce.

—¿Todo tranquilo atrás?—pregunté. Cassie sonrió como pudo.

—Mmm—Niall rió.

—¿Vas a decirme cómo es que pensaron que un asesino las perseguía?—soltó una carcajada estrenduosa. Sí, esas carcajadas que ya tenían su nombre estampado.

—Fue culpa de Cassie—rodé los ojos y culpé a mi amiga. Si, muy maduro.

—¡Tú también corriste!

—¡Estabas gritando como una maniática! ¡¿Qué esperabas que hiciera?!

—Tranquilas... no creo que deb..

—¡Cierra la boca Horan!—gritamos Cassie y yo al unísono. Nos miramos y reímos. Eso era lo bueno, nunca nos peleabamos muy feo, siempre nos arreglábamos.

Cinco minutos más tarde estábamos bajando las bolsas de comida del auto de Niall. El chico había traído guarnición como para un mes.

—¡Wow esto es genial! Trajo galletas con chispas de chocolate mmm...

—Cassie yo también quiero, no te las termines—le advertí, ella asintió asustada. Cass sabía que con la comida de una mujer no se juega. 

—Bueno...—incómodo—Gracias por... ayudarnos, no sé que hubiera sido de nosotras si no hubieses llamado.

—Bueno, no fue nada... todo por una amiga.

—Claro—una amiga... suspiré—Bien, ¿quieres comer algo de lo que trajiste? Oh, por cierto ¿cuánto te debo?—gracias a él no moriríamos de hambre.

—Tranquila, va por mi cuenta.

—Bien—sonreí—¿Qué quieres de comer? No sé si sabes... pero soy una gran cocinera.

Escuchamos una risa muy fuerte, era Cassie burlándose de mi en la sala.

—¿Es enserio?—Niall enarcó una ceja y me miró divertido. 

—Vale—bufé—Bueno, no, no sé cocinar—él rió—Pero hago un excelente sándwich ¡Sí, bebé!

—¡Yo quiero uno!—Cass gritó desde la sala. Negué con la cabeza—¡Oye!

—Me traicionaste! ¡Cocinate tú!—los tres reímos.

Luego de que prepara los sándwiches, nos sentamos en la sala a disfrutar de la televisión, el aire acondicionado, la comida y un refresco bien helado. Nada comparado al naufragio de hace unas horas atrás.

—Debo irme, señoritas—el rubio se paró y tomo su celular para ver la hora—Wow, si es muy tarde.

—Vale, te acompaño hasta la puerta.

¡Chao rubio, gracias por la comida!Cassie gritó en español.

—¿Acaba de hablarme en español?—sonrió.

—Si—reí—Ella sabe un montón de español. Tengo a mi profesora de español como amiga.

—Buena jugada. Si los chicos supieran algo de español, se nos aclararían muchas dudas—reímos. Era una ventaja saber idiomas.

—Bien, me voy. No se metan en problemas.

—Claro que no. Scott nos regañará por esto, él se pone como un ogro, cada vez que hacemos travesuras. Pero es divertido.

Nos acercamos para saludar, pero se nos estaba complicando, creo que aún no estábamos en el terreno de los abrazos por lo que me acerqué y besé su mejilla.

—Gracias por todo Horan.

—No hay de qué—sonrió—Hasta luego.

Vi a Niall subirse a su auto y salir hacia la autopista. Cerré la puerta y apoyé mi espalda en ella.

—Ay el amor flecha a los enamorados menos esperados... ¡Que viva el amor!reí.

—Cierra la boca. Nadie ha sido golpeado con una flecha o no sé que dijiste.

¿Atracción? |N.H| ©¡Lee esta historia GRATIS!