Erótico: Caliente (Gylland)

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Jake Gyllenhaal y Tom Holland


Había sido un día agotador para Tom y llegar a casa era algo que en ese momento veía como una de las más grandes bendiciones. Las negociaciones para su nueva película se habían alargado más de la cuenta, a pesar de que su representante había ultimado todo, siempre cabía el infortunio que algo faltara aclarar o cambiar. Una vez que se llegó a un acuerdo satisfactorio para todas las partes, él había aceptado ver varias cosas con respecto a la película, lo que le tomó todo el resto del día.

Mala decisión.

Tom entró a su habitación que estaba parcialmente iluminada, dejó sus cosas a un lado. Billetera, celular, llaves y cayó a su cama con peso muerto a la vez que soltaba una exhalación cansada. No terminaba de disfrutar su cómoda cama cuando el sonido de su móvil lo interrumpió sacándole un gruñido frustrado.

Dejó pasar la llamada al buzón de voz.

Cerró los ojos disfrutando de la mullida cama bajo él y del silencio que reinaba en la habitación, otro timbre sonó y Tom estuvo a punto de llorar. Nuevamente dejó que la llamada se perdiera porque no quería hablar con nadie; bueno, solo había alguien con quién sí quería hablar, pero estaba muy lejos y demasiado ocupado en ese momento en otro continente.

El sonido por tercera vez de su móvil le hizo ver que aquella persona que llamaba insistiría hasta que contestara. Se sentó en la cama y cuando iba a apagar el aparato, algo le dijo que debía contestar.

—Hola —saludó con curiosidad ante quien con insistencia llamaba.

— ¿No querías hablar conmigo?

El corazón de Tom dio dos latidos fuertes y uno débil cuando escuchó aquella voz que tanto había extrañado durante esa semana.

—Jake...

—Creo que debería colgar para dejar que siguieras lo que estuvieras haciendo...

— ¡No! No te atrevas a colgar —alzó la voz en tono desesperado.

Había sido una semana muy larga en la cual solo supo muy poco sobre Jake, el hombre por el que no podía dejar de pensar ni un solo instante. Suspiró, se acomodó nuevamente en la cama para escuchar su voz y soñar que estaba a su lado, tocándolo, así es que con los ojos cerrados dejó que aquella voz se colara en lo profundo de su ser. Abrió su pantalón y se los quitó, para después, meter la mano dentro de su ropa interior y comenzar a acariciarse.

Suspiró en silencio ante la deliciosa sensación.

— ¿Qué estás haciendo? —Preguntó Jake con diversión en la voz.

Tom abrió los ojos al darse cuenta de que el suspiro debió haber sido mucho más fuerte de lo que había previsto.

—Nada —respondió algo nervioso.

La risa que escuchó le produjo un escalofrío que solo le auguraba placer.

—No saques la mano de donde la tienes, Tom. Quiero que te toques mientras te hablo —dijo justo cuando él iba a retirar su mano—. Haz un puño, súbelo y bájalo muy despacio por toda tu longitud y siente cómo va tomando cuerpo y dureza bajo tu tacto —habló bajo—. Siente tu piel cómo se eriza al sentir tu propio toque siguiendo mis indicaciones —Tom gimió—, Siente las venas que cruzan tu erección, ya debe estar poniéndose cada vez más duro ¿se te está poniendo duro, Tom? ¿O debo esperar más para que esté listo para mí?

Tom soltó un fuerte jadeo cuando escuchó las sugerentes palabras. No, no iba a tener que esperar nada más porque en tiempo record ya estaba duro y listo para lo que se venía.

Las curiosas formas del amor - Fictober 2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora