Alien: Un amor intenso (Spirk)

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Mierda.

—Capitán... ¿Desea que lo releve de su puesto hasta el día de mañana?

—Nop —fue la infantil respuesta que dio y no pudo evitar tambalearse levemente.

—Pero es ilógico que quiera comandar la nave en el estado en que se encuentra, señor.

Kirk cerró los ojos y contó hasta el veinte, para luego abrirlos y verlo a través del reflejo para responder. Esa acción hizo que se tambaleara un poco más, haciendo que Spock con sus reflejos casi gatunos, lo sujetara de los brazos para mantenerlo equilibrado.

Volvió a estremecerse debido al tacto firme y fuerte de su primer oficial. Los vulcanos eran seres mucho más fuertes que los humanos y en la mente de Kirk solo deseaba probar que tanto lo eran.

Spock, debía haber malinterpretó su reacción, porque lo sujetó con un poco más de fuerza lo que casi hace que suelte un gemido.

—Capitán, debo insistir en llevarlo a enfermería —la voz contundente de su primer oficial hizo que quisiera golpearlo.

—No —repitió sintiendo la lengua medio adormecida.

—Es innecesario y un derroche de necedad que se niegue a ir, cuando claramente le ha producido una... como dirían ustedes: "borrachera grande" —habló serio, pero Kirk pudo notar el hilo sarcástico y casi burlón escondido en sus palabras frías.

—Spock, déjeme en paz —balbuceó—. Estoy algo mareado, sí, pero no borracho —intentó que cada palabra saliera bien, aunque era obvio que estaba borracho con tan solo unos pocos tragos de su extraña bebida—. Solo quiero que me deje en paz...

Eso último era más un comentario personal, el cual, fue comprendido bien ya que Spock, no muy dado a mostrar expresiones diversas, soltó un bufido impaciente, lo que reforzó la idea de que algo le estaba ocurriendo a su primer oficial, últimamente lo había visto mostrar mucho más expresiones de lo que en los pocos años que se conocían había demostrado.

—Capitán... —Aquello, Spock lo dijo en un tono bajo, casi reverencial.

El aludido se sacudió del agarre del Vulcano y en el proceso casi se cae, pero se sujetó del vidrio reforzado evitando así caerse, levantó las manos a modo de evitar ser tocado nuevamente cuando Spock intentó volver a sujetarlo aunque no lo hizo.

—No me toque al menos que sea para besarme —mal articuló Kirk ya cansado de que ese alienígena humanoide lo ignorara cuando era obvio que ellos dos se gustaban.

Spock que había tenido las manos alzadas listas para volver a sujetarlo, las bajó y avanzó un paso más hacia él, casi pegado a su cuerpo. Kirk se levantó con algo de dificultad, volteó para encarar de una vez al duende de orejas perfectas y puntiagudas que le robaba el sueño haciendo que deseara cosas que antes ni siquiera hubiera detenido a pensar que necesitara.

— ¿Qué, no lo va a negar? ¿No va a decir algo ecuánime sobre que dos oficiales de más alto rango tengan una relación bajo el mismo mando? Algo como que somos dos hombres bajo...

—Técnicamente no soy hombre, soy lo que llamarían uno, pero al ser vulcano...

Kirk soltó un gruñido exasperado al ver que su primer oficial le iba a dar una cátedra sobre razas alienígenas cuando decidió abalanzarse hacia él y besarlo con todo lo que tenía guardado. El beso primero fue torpe y rudo, pero pronto fue tomando forma, pasión y sobre todo, fue poco a poco correspondo.

Las manos de Spock lo atrajeron a su cadera y haciendo presión contra su cuerpo, Kirk pudo sentir crecer la erección del Vulcano, lo que provocó que la propia tomara nota y se levantara sin timidez. Pero lo que casi lo vuelve loco fue la lengua de su primer oficial que buscó entrar y tomar posesión de su boca sin ninguna reserva.

Las curiosas formas del amor - Fictober 2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora