Capítulo 22: Allí te veo.

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Llegamos al aeropuerto, el chofer de Justin que creo que se llama "Harrison" colocó nuestras maletas en el maletero del auto.

Decidí llamar a mi mamá para ver en que hospital se encontraba mi papá.

...
- ¿Haló?

- Mamá, soy ________. ¿En qué hospital están?
 
- En el Mount Sinai.

- Voy para allí ¿Vale?

- ¿Qué? ¿Estás aquí? - se notaba sorprendida - ¿Cómo?

- Allí te explico ¿Okey?

- Dime que que no has venido con...

- Mamá, te veo allí. Adiós.

Lo que menos quería era empezar una pelea con mi madre, y menos en un momento así.

En el camino hacia el hospital, Justin no soltó mi mano, y tampoco quería que la soltara, me hacía sentir más tranquila.

Llegamos, entramos y corrimos hacia la recepción.

- Hola, la habitación de Richard Hall, por favor.

—Aguarde un segundito.— La peliroja me hizo una seña con su dedo pintado de rojo para que aguarde y con su mano libre buscó algo en su computadora — El Sr. Hall se encuentra en la habitación 334.

—Gracias.— le respondí amablemente y nos fuimos.

—¡________!— Justin me detuvo antes de llegar al ascensor —Creo que va a ser mejor que yo no vaya.

—Pero... Te necesito.— él me miró un momento y luego se acercó, me tomó de la cintura y me besó.

—_______, siempre estaré contigo, pero en un momento así no creo que tu madre quiera verme ¿Sí? Será mejor que vayas tú sola. Me llamas y haré que Harrison venga a buscarte.— me besó por última vez y me dijo: —Ve.

Le sonreí y seguí mi camino hacia el ascensor. Busqué por todos lados la habitación 334, hasta que la encontré. Entré y encontré a mi madre en una silla durmiendo y a mi padre en una cama conectado a una máquina- no se que maquina era. Entré y me senté a su lado, toqué su mano y estaba tibia como siempre.

—Te amo, papá.— y mis lágrimas no tardaron en llegar.

Eso hizo que mi madre despertara, me miró y corrió a abrazarme —¿Cómo está? ¿Qué sucedió?— Jamás solté su mano.

—Los doctores dijeron que fue un infarto... Pero que va a estar bien, que tiene que hacer mucho reposo.— mi madre lo miró.— dijeron que no fue el primer infarto que tuvo.— la miré —Que este fue el tercero.

—¿Qué? ¿Y jamás nos ha dicho nada?— mis lágrimas no paraban de salir.

—El doctor Coleman dijo que nunca nos quiso decir nada para no preocuparos pero... Que necesitabamos saberlo, así que me lo dijo.— mi madre comenzó a llorar.

—¿Él... Él sabía?— estaba completamente debastada. Mi madre sólo asintió.

En ese momento entró un hombre de cabello castaño con una bata y una placa blanca que decía 'Dr. Coleman'.

—Buenas tardes.— nos sonrió, yo nada más lo miré.

—¿Cómo está mi esposo?— preguntó mi madre.

—Su esposo se encuentra bien, ahora está dormido por el medicamento pero ya despertará, cuando lo haga vendré a verlo y si se encuentra mejor podrá volver a casa.— escribió algo en un papel y revisó la maquina a la que mi padre estaba conectado —¿Y esta jovensita es...?— se dirigió a mi madre.

—Ella es nuestra hija ________.— mi madre le sonrió. Yo siquiera volteé a verlo.— ______, él es el Dr. Coleman.

—Hola.— le dije sin más.

El sólo sonrió y mi madre me miró.— Vale señoritas, vuelvo en una hora.— y se fue.

Mi propio cuento de hadas《Justin&Tu》Where stories live. Discover now