AZIRAPHALE

104 17 21

Me gusta mucho recordar el dia que Diosita me creó

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Me gusta mucho recordar el dia que Diosita me creó. Fue un día muy bonito pero no tanto como ella, sus ojitos irradiaban la luz de ¡mil! estrellas y sus manitas, eran tan suaves que se sentían como el más sueve y perfumado algodón. La extraño demasiado, extraño a mi mamá pero ni si quiera sé porque me dejó en el Edén solito. Tal vez no fuí lo suficientemente perfecto para ella, mmm como sea que haya sido, yo sé que ella vendrá por mí y me volverá a cargar en sus brazos. Te extraño mucho mamá, no me gusta estar aquí abajo solito

Mientras el pequeño Aziraphale cuidaba de las plantas del jardín del Edén, le gustaba recordar a Dios e imaginar que algún día ella volvería por él para estar nuevamente juntos

Mientras recorría las plantas acariciándolas y diciéndoles palabras dulces para que crecieran mejor, él recordaba el día en que fue creado

-jamás olvidaré ese día mami, me tenías es un lugar muy muy blanco y con mucha luz. Me estabas haciendo con tus lindas manitas, y me decías palabras bonitas, aún no habías terminado mis orejitas y no te podía escuchar pero yo te veía que me hablabas y de seguro eran palabras bellas que salían de tu bella boquita. Estaba en una mesita, recuerdo que estaba muy fría para mi cuerpecito, haha me tenías desnudo mami ¿recuerdas cuando hiciste mis deditos? Sentía maripositas en mi pancita cuando me tocabas, te tardaste años haciéndome con todo tu amor y no te molestó llevarte meses haciendo mis deditos uno por uno. Amé sentir tus manitas mami, pero más cuando le agregaste detalles a mi carita. Empezaste por mis ojitos, miraste a tu alrededor y viste el cielo azúl a través de la ventana, asi que tocaste mis ojitos y los hiciste azules también. Me gusta mucho recordarte mami ¿y te acuerdas cómo hiciste mi naríz? ¡Te estabas riendo! Me la hiciste de muchas formas hasta que por fin una te gustó y, y mis cabellos, me dejaste solito y saliste a tomar un poco de una nube y la pusiste en mi cabecita para formar mi cabello. Con tus deditos hiciste cada uno de mis risos y lo cortaste a la medida perfecta para que no me taparan los ojos. Después de terminar mi pelo, te fuiste de donde yo estaba y empezaste a formar a otro angelito, igual de chiquito que yo, pero a él lo hiciste diferente. Sus cabellos eran largos y rojos ¡te tardaste años formando cada uno de sus largos risos! Y sus ojitos los hicite cafés como la tierra, eres muy curiosa, mis ojos son azules como el cielo y los de él eran cafés como la tierra, ¡no cabe duda que eres perfecta! piensas en todo. También veía que le hablabas bonito a él, sentí celos porque yo quería que solo me hablaras bonito a mí. Te tardaste mucho haciendo sus deditos, y yo quería que me volvieras a tocar así  que empecé a llorar y viniste a limpiar mis lagrimas. Hehe ¡no pensé que fuera a funcionar! Cuando te volvieste conmigo terminaste los deditos de mis pies y ¡me dabas muchas cosquillas! Me estaba riendo mucho por sentir tus deditos en mis pies, pero el otro angelito se levató a ver por que me estaba riendo pero entonces se resvaló ¡iba a caer! y en tu perfección te diste cuenta y lo salvaste. Aunque por tomarlo a él me doblaste mi piecito, recuerdo que me dolió mucho, tal vez estaba muy fragil todavía. Después de secar las lagrimas del ángel pelirrojo secaste las mias, te señalé que mi piecito estaba lastimado y lo curaste mami, yo solo quería abrazarte y besarte en ese momento. Aún siento cosquillas en mi pancita de tan solo acordarme. Volviste a salir pero esta vez traías algodón en tus manos ¡mucho algodón! lo dividiste en dos y empezaste a hacer nuestras alitas. Primero hiciste las mías y ¡TE QUEDARÓN HERMOSAS MAMI! Cuando me pongo triste o solito me abrazo con mis alitas pensando que eres tú. Ah sí, ya recordé, al otro angel le hiciste unas alas muy extrañas. Eran muy diferentes a las mias, las de él brillaban y cambiaban de color, era un ángel muy extraño. Chasqueaste tus dedos e hiciste aparecer dos ropas para nosotros, una gris y una blanca, sigo sin entender por qué el pelirrojo era muy diferente a mí, incluso en sus ropas. Terminaste mis orejitas y ya te podía oír, me cargaste en tus brazos y me dijiste:

El Plan Inefable 🍎🌿Donde viven las historias. Descúbrelo ahora