Giro su cabeza, buscando eliminar la tensión en su cuello.

Pudo escuchar el llanto vago escondido entre las paredes del apartamento. A pesar del cansancio se levantó apresurado de la silla y camino hasta la habitación, abrió la puerta enseguida, el calor de la misma le recibió.

Fue un día particularmente frío y debido a que esa tarde no tenía trabajo y los últimos dos días Dany había dormido tranquilo durante toda la tarde y la noche fue que decidió encender la calefacción para que su cachorro no sufriera frío durante su siesta, pues no pensaba salir a la calle.

El omega se acercó hasta la cama, tomando con cuidado el cuerpo de su hijo, levantándolo del pequeño nido improvisado que fabrico con la gabardina de Harry.

Le encontró un uso muy práctico. Pues aquel martes, unas horas después de llegar a casa Dany despertó, no pudo controlar su llanto después de dos horas, ya que no dejaba de buscar a Harry y Louis no supo que más hacer que envolverlo en la gabardina de su profesor, Dany refregó su nariz contra la tela y solo bastaron cinco minutos para que el pequeño se tranquilizara.

Y supo que el aroma de su profesor era la clave para mantener a Dany tranquilo la mayoría del tiempo.

Tuvo que llegar al siguiente día sin ella y decir que no la llevaba porque Dany la había ensuciado y la llevo a la tintorería. Una mentira muy común pero que le dio al menos un día más con el arma secreta para que Dany no llorara porque no encontraba su dinosaurio. Tenía una extraña obsesión con ellos últimamente.

El jueves tan solo dijo que no se la entregaban sino hasta esa misma tarde y el viernes tan solo opto por decir un inocente "La olvide, lo lamento".

Pero eso ya era ganancia pues le daba todo el fin de semana con ella, aunque el aroma se iba perdiendo poco a poco y sabía que tenía que devolverla el Lunes, pero fue bueno mientras duro, fueron cinco días muy buenos en los que Dany se mantuvo tranquilo y le permitió avanzar con su proyecto de parcial para Lectura y Escritura. Proyecto que fácilmente podría dejar pasar unas semanas más pues tenía casi tres meses para hacerlo.

Pero siempre prefería adelantar cualquier cosa que tuviese, no siempre tenía el tiempo suficiente y si permitía que los trabajos se juntaran colapsaría de estrés.

—Bienvenido de nuevo al mundo, mi amor. —saludo Louis, tronando un beso en su mejilla rellenita. —¿Tienes hambre? —preguntó enseguida. Dany miro a su alrededor, un poco desorientado todavía, tallando su ojos verdes y llorosos.

Louis salió de su habitación con el pequeño en brazos directo a la cocina. Dany jugo un poco con su cabello, picoteo su oído y le dio más de un cabezazo en el corto trayecto.

—¿Qué vas a querer Dany? ¿Crees que el pollo sea buena elección? —le preguntó, sentándolo en la sillita alta. Dany golpeo el vasito de plástico, tirándolo al suelo. —Sera pollo entonces. —se contestó el mismo, agachándose para levantar el utensilio. —Mañana tenemos que despertarnos temprano otra vez Dany. —le recordó su madre, tomando el pollo del refractario.

—Mmm... —se quejó el cachorro. Fue casi como un pequeño gruñido que afloro sin dificultad. Louis alzo una ceja y miro a su pequeño.

—¿Acabas de gruñirme? —pregunto Louis atónito. Dany asintió de inmediato, sus manitas inquietas golpearon el plástico de la mesita.

—¿Y dime quien te enseño a hacer eso? —el cachorro desvió la mirada de su madre. —¿Y bien? —Dany agitó su cabecita.

Por fin el cachorro lo miro después de agitar impetuosos sus piecitos y balbuceo.

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