37.- Eso no es lo que decías ayer

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Emma me lanzó una mirada llena de furia, tomó a Camyl del brazo y cerró la puerta del 301 de un portazo. El que terminó sufriendo fue mi pobre pie, el cual intento mantener la puerta abierta y logró hacerme caer al suelo por el dolor. Creo que necesito a un médico.

— ¿Estás loca? —Emma abrió la puerta y caí en sus pies — ¿Qué rayos te ocurre?

Me quejé unos minutos mientras sobaba mi pie, gracias al cielo sigue con vida.

— ¿Val está bien? —se escuchó cuestionar a Camyl

—Sí Cam, ve a darte un baño y despídete de ella.

—Me ducharé rápido, aún no te vayas Val —dicho esto la pequeña corrió hacia donde supongo es su habitación.

—Bueno, será mejor que te vayas

—Ya oíste a Camyl, debo esperarla, a parte alguien me prometió un helado —batí las pestañas

—Tus técnicas solo funcionan con el idiota de Daniel —yo que ya me estaba logrando poner de pie, volví a caer de la risa —levántate, ensucias el piso

—Solo si me das helado

—No comparto helados con las de tu tipo, aunque ahora que lo pienso me hiciste un gran favor, me hiciste entender que Daniel es un idiota, de hecho te lo regalo, puedes ir ahora mismo con él.

— ¡Hey! —Me puse de pie. Nadie más que yo le dice idiota a mí idiota —no me lo puedes regalar porque era mío antes

—Bueno, pues vete con él, cuando te engañé acuérdate de mí.

Rodé los ojos, era momento de decírselo —Dan es mi hermano.

—No me importa si ustedes… ¿Hermanos? —su mandíbula estaba prácticamente en el suelo. Sabía que debía tener una cámara preparada.

—He tratado de decírtelo antes, pero no me escuchabas

—Soy una idiota

—Dan lo es, él quería ponerte celosa y consiguió esto.

—Sabes, me perdí el desayuno de mamá por ese… —le di una mirada de aprobación — ¡Idiota!

—Al menos tienes helado —si tienes helado, todo está resuelto.

—Siento haberme puesto así, vaya que me comporte como una celosa —se disculpó luego de hacerme pasar a la cocina y ofrecerme dos bolas de helado.

—El helado lo soluciona todo —le guiñe un ojo

—Como la Nutella —pasé saliva sonoramente, en serio tenía que recordármelo — ¿Dije algo malo?

—Es solo que olvide avisarle a Dan donde estaba

—Si quieres puedes quedarte a almorzar, si es que no tienes planes.

— ¿En serio? —esta chica ya empezaba a caerme de maravilla

—Claro, con tal de que me ayudes con el pollo

—Bien, llamaré a Dan

***

Nos encontrábamos las tres en la sala comiendo pizza, olvidé mencionarle a Emma que soy malísima en la cocina y cuando termine de hornear el pollo en el microondas, tuvimos que pedir ayuda a los vecinos para apagar el fuego, nada grave.

— ¿Alguna vez habías cocinado? —Después de prometerle a Emma pasarle unas fotos de mi hermano de bebe, me disculpo. ¿Cómo yo iba a imaginarme que el pollo no se hornea en el microondas?, por algo se llama…Mejor me callo

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