Capitulo 14 - Prácticamente virgen (En edición)

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Una semana después ya había quitado esa fobia de salir a la calle. No era tan paranoica, debía aceptar que el apoyo de mis amigos y de Diego fue indispensable.

Diego, más que nadie fue el que me ayudó, llevando a Sandy al jardín, pasándola a buscar, trayéndome una hamburguesa de McDonald's. Mi novio vale oro.

Es extraño cuando lo llamo así. Novio. La palabra ha sido tan desvalorizada a lo largo del tiempo, al igual que la palabra amor.

Una persona va por la vida diciéndole "te amo" a todo el mundo. ¿Por qué demonios no usan esa palabra cuando en verdad quieren decirlo? O sea, le dicen te amo a un amigo con el cual en dos semanas se dejaran de hablar. Con un amigo que ni siquiera conoce todo sobre ti.

El amor es una palabra más fuerte de lo que todos creen, ¿no? Aunque mi madre me había acostumbrado a escucharla cada tanto.

Nunca le dije a un chico que lo amaba. Nunca. Estoy guardando mi momento para decirlo.

Allí plantee la pregunta: ¿Diego es quien merece mi primer 'te amo'?

La cabeza me había comenzado a doler de no parar de trabajar, prácticamente, en todo el día.

Cuando mi pequeña hija apareció corriendo no pude evitar hacer una mueca. La cabeza se me partía en dos y De-de suele gritar mucho.

Diego cerró la puerta detrás de él, dejó la mochila de De-de en un sofá y se acercó a saludarme.

Se sentó pegado a mi y me besó sin previo aviso. Sé que pude hacerlo, no es que no me haya gustado, solo que el beso fue tan demandante e repentino que logró asustarme, tanto que no logré devolverle el beso, aunque lo estuviera disfrutando.

Mi cabeza es un lío de sensaciones, sentimientos y emociones... y cual sea la diferencia entre esas tres palabras.

- ¿Todo bien?- preguntó al separarse, chocando mi frente con la suya.

Sonreí, no importaba mi dolor de cabeza, no quería preocuparlo, últimamente suele decirme que trabajo mucho. No creo que tenga razón.

- Solo me sorprendiste- susurré dándole un pequeño beso en los labios.

Mi pequeña, había ido a su cuarto tomado a Botas y venido hasta mi, a saludarme.

Pues claro, un animal de felpa esta antes que una madre. La abrace y le bese la mejilla. Esta no paro de contarme cosas de su día, y resulta que a partir de señas descubrí que Diego le había comprando un helado.

- ¡Era un secreto!- Diego exclamó.

Mi pequeña comenzó a reír y se lanzo arriba de él. Este comenzó a hacerle cosquillas.

Tanto ruido hacia que mi cabeza doliera el triple.

- Vamos- insistió Diego-, ¿qué te sucede? Ni siquiera me preguntaste si me acorde de que De-de es alérgica a todo lo que tenga frutilla.

Es que simplemente tenía más que presente que Diego conocía las alergias de De-de tan bien como yo.

Entonces le sonreí y mordí mi labio inferior. Diego era todo lo que una madre soltera joven podría pedir. Es de oro.

- Vamos, ¿qué sucede?- mi pequeña comenzó a jugar con Botas en la falda de Diego-. ¿Te duele de nuevo la cabeza?

Lo observé mirando el suelo. Diego soltó un suspiro y dijo:

- Eres una adicta al trabajo, mujer. Necesitas un muy merecido día libre- se quejó.

Pero hoy ya era jueves, y mañana no trabajaría porque los de la agencia tienen que ir a Chicago para una sesión. Tenía un fin de semana todo para mi, mi pequeña y Diego.

Cómo Ocultar un Secreto a Todo el Mundo © HISTORIA COMPLETA (En edición)¡Lee esta historia GRATIS!