Club de cocina

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Narra ____

Me acerqué a la puerta de la directora tocando un par de veces, un joven de pelo blanquecino con tonos azul muy clarito y ojos del mismo color abrió la puerta con cara de seriedad.

Yo: Hola.

???: ¿qué quieres ___ Aishi?

Yo: ¿ Cómo sabes mi nombre?

Megamo: porque soy Megamo, el jefe del consejo estudiantil, se todo sobre ti, y te estaré vigilando para que no se repita lo de tu hermana.

Suspiré soltando un pequeño bufido.

Megamo: -riendo con superioridad- ¿te crees que yo me creo tu jueguecito de niña buena?

Yo: Mira Megamo o como te llames, yo no hago ningún juego y estoy harta de tener que aguantar a gente diciéndome cosas sobre mi hermana, lo que haga ella no me influye a mi, y tengo que hablar con la directora así que, no me digas como soy si por mucho que asumas que me conozcas no lo haces.

Megamo sorprendido y abrumado por tal contestación se hizo a un lado dejándome pasar.

Directora: Hola querida, ¿alguna cosa que contar?

Yo: Si, me gustaría poder pasar por todos los clubes pero sin estar en ellos ya que solo podría estar en un club.

La directora con una sonrisa amable me dio permiso para poder hacer eso y yo alegremente me fui hacia clase poco antes de que comenzaran las clases, Megamo me siguió hasta que me di cuenta que era de la clase de al lado.

Las clases fueron menos normales esta vez, todo el rato el profesor me sacaba a la pizarra a resolver las cosas, solo me sacaba a mí no sé por que.

Tras eso para el descanso, me dirigí al club de cocina,  los chicos del club de cocina se pasaban los descansos repartiendo comida deliciosa mientras el jefe del club estaba en la cocina.

Cundo iba a llamar a la puerta, escuché un gran estruendo y abrí de golpe, encontrándome con el jefe del club de cocina, un chico de pelo marrón con un pañuelo en la cabeza, con delantal sobre el uniforme, atrapado bajo cazos y sartenes y con crema pastelera por encima.

Yo: ¿estás bien?

Jefe del club de cocina: Si, pero necesito que me ayudes a quitarme esto de encima.

Me agaché quitándole las cosas de encima y vi que se había clavado algo, le ayudé a levantarse y le di la mano para llevarle a la enfermería, sus sonrojo era notable y los cuchicheos de los demás chicos también.

Llamé a la enfermería donde hombre joven (un poco más joven que el profesor) de cabello rosado estaba enrollando unas vendas.

Yo: Hola -se giró hacia mi- mi amigo se ha hecho daño, ¿le puedes ayudar?

Amao, así se llamaba el chico se sonrojó con lo de amigo.

La hermana de Ayano AishiWhere stories live. Discover now