2.

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La toalla absorbió las pequeñas gotas de agua de su rostro. Daniel río sonoramente y repitió la acción de chapotear en el agua de la pequeña tina, las gotas volvieron a saltar, cayeron en su rostro de nuevo, escucho la risa angelical del cachorro. Louis río un poco, tomando la charola para sumergirla en el agua, tomo una cantidad considerable e inclino con precaución la cabeza de Daniel hacia atrás, dispersando la espuma que en su cabeza permanecía blanca y suavecita.

Daniel refregó sus ojitos cuando unas cuantas gotas de agua se deslizaron sobre sus párpados e infló sus mejillas, tomando el barquito de juguete a escasos centímetros de su cuerpo.

Louis se encargó de eliminar cada rastro de jabón del cuerpo de su cachorro, mientras el menor se encargaba de tripular su nave.

Se estiró con dificultad hasta poder alcanzar la toalla de baño del lavamanos y la desdobló frente a su cachorro.

—Vamos Dany, es hora de salir. —anuncio, agitando la tela suavecita. El cachorro lo miro y se negó, alejando su mirada verdosa de su madre y tomando control del juguete una vez más.

—Si, vamos. ¿O quieres que se nos haga tarde como ayer? —Daniel no contesto, ignorando a su madre. El omega entrecerró los ojos, se acercó con la toalla, decidido a envolver a su cachorro, sin embargo Daniel se hizo para atrás y lanzó un grito.

—Vamos a la calle, Dany, te encanta salir. —el cachorro hizo un puchero y volvió a negar con la cabeza. —Te divertirás. ¿Si? Podemos ir al parque después de las clases. —se quedó inmóvil unos segundos, analizando sus opciones. Aunque después continuo negándose , golpeó el juguete en el agua, salpicando de nuevo la ropa de Louis.

El joven gesticulo una mueca y se giró, recargandose en el lavamanos, el llavero del patito amarillo ocupo su rango de visión y tardo unos segundos decidiendo.

Tomo el llavero entre sus manos y lo coloco frente al rostro de Daniel, el cachorro lo miro con curiosidad.

—¿No quieres ir a ver a Harry? —era una idea muy improvisada, pero con los cachorros no tenías nada que perder al intentar.

Daniel alzó las cejas y después de un ratito de analizar la opción de Louis alzó los brazos y asintió repetidas veces.

Louis sonrió victorioso, tomando la toalla de nuevo para envolver al cachorro en la tela.

Lo tomo en brazos y camino apresurado hasta la habitación, seco el cuerpo de su cachorro apurado y continuó con aquel ritual típico después de darle una ducha a su bebé, cremas y aceites en su cuerpo, los pañales y la ropa, peinar su cabello y verificar que el bebé se sintiera cómodo con lo que llevaba puesto.

Después se dedicó a ordenar las pocas cosas que tenía que llevar, no más que guardar sus libros y cosas útiles en la mochila.

Se decidió a ordenar todo lo demás la noche anterior, no pensaba correr de nuevo apresurado hasta la estación de autobús.

Termino de guardar las cosas correspondientes al horario de ese día y tomo a su cachorro en brazos.

El menor se miraba inquieto, brincoteando en los brazos de su madre. Louis no supo de dónde salió toda esa energía y sobre todo, la fuerza en su regordetas piernas.

Tuvo que ejercer más fuerza para evitar que el descontrol del menor le desequilibrará. Pero de eso Daniel no sé preocupaba pues no le importaba si caía, se notaba en su alegre sonrisa y por la forma en que se impresionaba por todo de un momento a otro.

Louis subió al autobús, la diferencia fue impresionablemente notable en comparación al día anterior. Nadie lo miró más de lo debido y la tensión no se encontraba sobre sus hombros sabiendo que las personas deseaban gritarle que callara a su hijo.

Teacher AlphaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora