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Si estoy perdiendo una parte de mí,
tal vez no quiera el cielo.

—Necesitamos impedir la calamidad antes de que sea tarde. Debemos desterrarlo es la única opción.— Expresó la representación de máxima autoridad del reino celestial. —Últimamente ambos conviven demasiado, no me gusta.

El dios Benigno antes de llegar a tal decisión, uno de sus ángeles protectores avisó cuando se cruzó en su camino a un querubín sentado sin hacer su labor, pecando con pereza. Pero al acercarse más a éste, se dio cuenta que no estaba solo, lo acompañaba un ser maligno.

Al enterarse de esto Dios decidió eliminarlo de su reino, no comprendía porqué se había dejado llevar tan rápidamente, pero si debía desterrarlo para impedir nuevamente el acontecimiento de milenios atrás, lo haría de ser necesario.

—Con todo respeto, no creo que sea la única opción.— Expresó Liam, el ángel que los había descubierto. —Concuerdo en evitar a toda costa cualquier catástrofe, pero ese ángel aún tiene demasiada inocencia en él, no creo que tenga alguna maldad dentro de su alma.— Con un gran suspiro volvió a expresarse. —Creo que se una forma de volverlo a desear alejarse de todo lo maligno.

El dios Benigno impaciente y con un poco de esperanza por el querubín, le dio la palabra nuevamente al ángel para explicar sus ideas.

—Usted, el creador de todo, puede crear un collar especial para él que le conceda tres deseos, según lo que pida sabremos si tiene maldad en él o sigue puro.

—Me parece perfecto, será su única oportunidad, pero deberán crearse reglas para evitar cualquier alteración en el mundo, ya se las explicaré cuando se lo dé.

Con ello el dios Benigno y aquel ángel, tenían un plan para Louis, donde sus 3 deseos decidirán si podrá seguir en el cielo o será el próximo ángel en caer al infierno.

Louis se encontraba en el paraíso, debajo de la sombra de un árbol que le recordaba su lugar favorito de la tierra, donde había aprendido tantas cosas gracias a Harry.

De pronto recibió una señal dentro de su subconsciente, así se comunicaba Dios con los ángeles cuando sucedía algo importante. El pequeño querubín recibió su llamado y emprendió vuelo hasta la nube más alta, allí se encontraba Dios, siempre en paz.

—Padre, soy Louis. —Dijo para entonces acercarse hasta la gran figura que estaba de frente a él. —¿Necesitaba algo?

—Querubín, me alegra verte una vez más. —Expresó con una gran sonrisa y con mirada cálida. —Llevo observándote durante tu estadía en el mundo humano, tus actos de bondad me maravillan, nunca te rindes. Por eso te tengo una pequeña ofrenda en agradecimiento.—Expresó mientras mostraba un hermoso collar de tres perlas que reposaba entre sus manos. —Tómalo no seas tímido querubín.

Louis estaba maravillado con semejante regalo, las perlas brillaban tanto que no podía apartar la vista de ellas.

—Padre muchas gracias, es hermoso. —Dijo mientras se acercaba a aceptar su regalo.

—Déjame ponerlo en tu cuello mientras te explico sus reglas, voltéate por favor.

—¿Reglas? —Dijo mientras se daba la media vuelta.

—Así es, todo en esta vida tiene reglas. Éste collar es más especial de lo que crees, cada perla que observas puede conceder 1 deseo cada uno. —Terminó de colocarle el collar a Louis y éste volvió a mirarlo frente a frente. —Puedes desear lo que quieras, sólo hay 3 cosas que son estrictamente prohibidas. No podrás desear la resurrección, viaje en el tiempo ni volver al cielo.

—Padre, yo nunca desearía ninguna de esas cosas, puede tenerlo por seguro.

—No te preocupes querubín, las reglas vienen con el collar en caso de caer en las manos equivocadas de un ser maligno. Todo es solo precaución en el peor de los casos.

—Tiene razón, usted tan sabio como siempre, gracias de nuevo.

—No hay de que Louis, ahora puedes volver a emprender vuelo.

Con ello Louis asentó con su cabeza arriba y abajo para después dirigirse al mundo humano a seguir con sus deberes. Se encontraba muy emocionado de lo que podría desear.

¿Paz mundial? ¿Salud al que lo necesite? ¿Equidad entre todos los humanos?

Eran esas y muchas ideas de como gastar sus deseos, pero de lo que estaba seguro Louis era que usaría el primer deseo y los otros 2 los guardaría para después.

Cuando llegó a la ciudad, examinó a todos desde lo alto, observando que necesitaban o que malicia sobraba en los humanos.

Luego recordó su primer falla cuando llegó al mundo humano, el cómo alguien tan desconsolado acabó con su existencia frente a sus luceros.

Así que desde el borde de un edificio sostuvo una de las perlas de aquel preciado collar, pensó en la humanidad y el cielo.

¿Porqué me daban 3 deseos a mi? Si es así de fácil ¿porqué dios no mejora la vida de los humanos? ¿Porqué no tiene un orden en el mundo?

Entonces puramente deseó con el corazón.

饾懢饾拤饾拞饾拸 饾拤饾拞饾拲饾拲 & 饾拤饾拞饾拏饾挆饾拞饾拸 饾拕饾挀饾拪饾拞饾拝 (饾拲.饾挃)Donde viven las historias. Desc煤brelo ahora