El desenlace

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Querido Phillip:

Nadie esperaba lo que aconteció los siguientes días. Mi padre ni siquiera se molestó en mirarme a la cara cuando ya me traía de vuelta a casa a la fuerza. Claro que me retuve y Eduardo intentó ayudarme, pero al final accedí con la condición de que mi padre no le hiciera daño. Al parecer mi madre sí había vuelto a las Cumbres. Mi padre me fue gritando en el camino todo lo que ella le había dicho. Todo por supuesto; una gran mentira.

La historia era que yo me había ido a la Granja donde me aproveché de la bondad de Eduardo Linton. Mi madre; quien según su historia, había pasado todos esos días juntando nuevas plumas para la empresa en diferentes pueblos, me encontró cuando iba a la Granja a checar una carta que había enviado al pueblo. Al parecer, yo no quise regresar y la corrí de la casa para quedarme con Eduardo. Y ahora mi padre estaba más que enfadado conmigo y me haría pagar por mis errores

Cuando llegamos a casa...


Mis ojos empezaron a fallarme. La luz apenas y podía permitirme seguir leyendo. No sé cuánto tiempo llevaba ahí y sin embargo; mi corazón latía fuerte y nunca me había sentido más activo. La historia de Alice Heathcliff  rondaba por mis pensamientos y pronto la curiosidad empezó a atormentarme. Pero ya no podía seguir leyendo. Lleno de ansias, empecé entonces a imaginar la forma en la que ahora esta pequeñita vivía atrapada en las Cumbres trabajando día y noche y con un miedo terrible a su madre. Después de darle muchas vueltas a la situación llegué a una historia que me parecía más o menos coherente con todo lo que estaba relatado en la cartas:  Catalina Heathcliff mintió y ahora; para librarse de la responsabilidad de su escape de las Cumbres, había culpado a su hija de algo que no cometió, cegada por los enormes celos que le causó el enamoramiento de Eduardo y Alice. Heathcliff le ha creído y ahora maltrata a su hija, la explota y la castiga por lo que él cree que ha hecho. Probablemente Catalina sigue viendo Eduardo y esa es la razón por la cual sigue dando paseos rutinarios.

La garganta me empezó a arder. Si antes había sentido lástima por Alice, ahora me sentía con sentimientos empáticos y un gran dolor atravesó mi pecho. Más porque yo lo sabía; no había nada en mis manos que pudiera hacer para ayudarla. No era mi vida y no me correspondía a mí el intentar salvarla. 

Suspiré. Ya era de noche. Tenía que volver a casa. Era peligroso, pero no podía quedarme más ahí o el sentimiento iba a causarme entrometerme en algo inadecuado. Bajé del árbol y observé la casa. Andaba tan absorto en mis pensamientos que no me percaté del ruido que causé al saltar. El señor Heathcliff en persona salió de la casa a averiguar lo que ocurría. Me lo quedé viendo. Este hombre vivía en una mentira. Miré la cartas en mis manos.

— ¿Qué hace usted aquí?— preguntó Heathcliff con voz enojada.

— No mucho señor— les respondí tranquilo— Solo venía a entregarle una cosa— Me acerqué hacia donde él estaba. — Salga usted de su nube. Es bueno bajar de vez en cuando.

-— Disculpe?— dijo algo confundido y con tono enojado.

No dije más y coloqué el paquete de cartas en sus manos. Le dediqué una sonrisa y me fui de las Cumbres directo hacia mi hogar.

Tardé cuatro horas más de lo que normalmente me toma llegar a casa, pero lo conseguí aún estando vivo. En cuanto tuve tiempo de pensar me arrepentí de mis acciones. Podía haberle causado algún otro tormento.

Cuando pude calmarme, solo recé por la pequeña. Espero no haya terminado odiándome por el atrevimiento que tomé. De cualquier manera, fue parte de su responsabilidad confiarle su vida a un completo extraño. Me acosté y me propuse no pensar más en la situación. El objetivo fue cumplido y las cartas de Phillip ya no estaban en mis manos. Cerré mis ojos y por primera vez en varias semanas, pude dormir tranquilo.

**

Había pasado dos semanas desde mi visita a Cumbres Borrascosas. Mi vida había tenido su ritmo normal y toda parecía ir en orden. Visité la tumba de Phillip en una ocasión. Me percaté de que ahora tenía una ramo de flores diferentes al que yo siempre le dejaba y sonreí ante la descabellada idea de que fueran acto de Alice Heathcliff. Habían pasado dos semanas, cuando llegó una nueva carta de Cumbres Borrascosas. Dudé mucho en abrirla, puesto que me aterraba que mis actos me hubieran metido en algún tipo de problema. Pero al final lo hice.

Querido Lockwood:

Espero que se encuentre muy bien. Estoy un poco enfadada por el hecho de no haber llevado las cartas consigo como se lo pedí pero los sucesos después de su visita han sido puras buenas nuevas para mi fortuna.

Mi padre ha leído las cartas y en cuanto terminó, comenzó a llorar. No le dijo nada a mi madre, tan solo se las entregó a ella. Después de eso tuvieron una larga plática. No me encuentro en condiciones de saber si usted terminó de leer mi historia, pero ellos no se encontraban bien y en cuanto terminaron la plática me di el atrevimiento de observarlos totalmente unidos el uno con el otro. Al día siguiente, me sacaron del agujero y hablaron conmigo. Me ofrecieron una gran disculpa. Jamás los había visto tan arrepentidos y tan vulnerables. Me prometieron una familia unida a partir de ese día. Me dieron una alcoba real y me convertí en dueña de la empresa después de eso. Mis padres, unidos como antes, me dieron todo su amor. Fue como si todos eso años de tormento hayan desaparecido y entonces comprendí mi error. Solo tenía que hablar con ellos y hacerles saber lo que sentía. Me di cuenta que de haberlo hecho antes, las cosas pudieron haber sido muy diferentes. Yo también le ofrecí una disculpa por ocultarles tanto. Y por supuesto, ahora me permiten ver a Eduardo. Estoy feliz. Me imagino una vida con él y siento que por fin encuentro la razón de que yo esté en esta vida. Nos complementamos de una forma increíble.

Gracias. No hay más que decir. Al final yo tenía razón. Phillip cambió mi vida. Y usted al confiar en él y al confiar en mí, fue parte de que todo fuera posible. Estoy ansiosa por conocer el cielo tan solo por gozar de su compañía. Jamás podré pagarle lo que ha hecho por mí.

Quiero que sepa que cuenta con una amiga dentro de la Cumbres si alguna vez llega a necesitar algo. De todo corazón, espero se encuentre muy bien. La familia Heathcliff queda a sus órdenes.

Alice


FIN

Querido Phillip:Where stories live. Discover now