Capítulo 47

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Un dolor silencioso

Naraku cortó la cebolla en trozos muy pequeños con la filosa cuchilla que usaba para cortar la mayoría de las cosas. Mientras lo hacía sintió unos brazos delgados abrazarlo por detrás. Una figura más pequeña que él lo hacía.

-¿Por qué sonríes pero pareces triste, mi hermoso híbrido?- Preguntó Elizabeth con melancolía.

-Porque ahora sólo en mis sueños te puedo ver, criaturita- Respondió tratando de seguir cortando y no desmoronarse.

-Últimamente te veo mucho por aquí. Sueñas demasiado- Habló la mujer de sus sueños con seriedad. Cuando él no la veía, su expresión era casi nula.

-Debo hacerlo. Odio despertar y saber que ya no estarás a mi lado- La mujer río con diversión cuando lo abrazó con más fuerza.

-Pero aquí estoy- Él al escucharla colocó su mano sobre la de ella y la acarició.

-Ya debo despertar- Susurró dejando la comida a un lado. Aún soñando, su corazón dolia como si lo estuvieran apuñalando.

-Lo se. Es hora de volver a la realidad- Tras decir aquello, todo comenzó a desaparecer.

.....

El semidemonio abrió los ojos al despertar de ese maravilloso sueño, pero no era más que eso, un sueño. La realidad era que ella se había ido hace casi un mes, ya no habitaba el mundo de los vivos. Suspirando, con el mismo desánimo que hace un mes, quiso tomar más pastillas para dormir, sin embargo cuando iba a agarrar el frasco, vio que eran las dos y media de la tarde. Él desde su muerte dormía casi todo el día, pero a las tres de la tarde se mantenía despierto para ir al cementerio. Era su horario de visita

Tomó una ducha rápida para luego vestirse de forma decente y peinar su cabello con una media coleta. Luego, en silencio para que Kagome no lo vea, se marchó de la mansión. Habían sido días duros para los tres.

.....

Kagome y Sesshomaru se miraron sin expresión alguna. Ambos estaban acostados de lado para simplemente mirarse. Todo había pasado tan rápido, ninguno de los dos notó cuando su familia comenzó a caerse en pedazos, para luego convertirse en sólo ellos. Ya no había siquiera una pequeña familia.

-¿Estas bien?- Era una pregunta frecuente que ella le hacía a él. Estaba preocupada. Kagome había llorado hasta quedarse sin lágrimas y había sido consolada por el daiyokai, sin embargo Sesshomaru no tuvo reacción alguna, y él se había vuelto silencioso de nuevo. La sacerdorisa supo que él llevaba más dolor que Naraku y ella juntos, sus ojos lo decían.

-Si- Fue todo lo que respondió. Era una gran mentira que decía cada vez que su esposa preguntaba.

-No es verdad, nunca lo es- Se la escuchó preocupada- Se honesto, por favor. Necesito saber tus verdaderos sentimientos- Suplicó casi desesperada. Él se estaba reprimiendo desde hace tiempo. Eso lo destruía lentamente y dolorosamente.

Elizabeth tenía el don de hacerle decir la verdad...

-Estoy bien- Se negó a aflojar.

Kagome decepcionada por su respuesta, entrelazó sus manos con amor. Podían estar literalmente muy cerca, pero ella lo sentía tan distante que tuvo miedo. Él la estaba alejando sin tener la intención de hacerlo.

-Ya perdimos a Elizabeth, y lo estoy superando junto a ti, pero siento que te estoy perdiendo también. No puedo ayudarte si no me dejas saber en que piensas. Y si nosotros no nos recuperamos pronto, ¿Quién ayudará a Naraku? Tengo miedo de que se suicide, pero también tengo miedo que también me dejes, Sesshomaru- Apretó su agarre cuando sintió que el daiyokai le correspondía al fin- Déjame escuchar tu dolor- Insistió una vez más, sin embargo él simplemente apretó los labios. No estaba dispuesto a hablar. La humana asintió con la cabeza y dejó de insistir, comprendía su dolor tan silencioso.

¿No le dirás que destruiste un edificio abandonado sólo con tus puños? Habló Yako por primera vez en mucho tiempo. Se le escuchaba desanimado por primera vez, su tono burlón había desaparecido por completo.

Ella no debe saberlo. Debemos sostener su dolor, no empeorarlo. Se negó rotundamente a confesar, ganándose una risa sin gracia de su bestia.

Entonces dime algo, ¿Quién sostiene nuestro dolor? No hubo respuesta a esa pregunta, tal como su bestia predijo.

.....

La carretera estaba casi vacía mientras Naraku conducía. No había tráfico, ya que era domingo, a nadie le gustaba salir los domingos, y casi no se trabajaba. Su velocidad estaba más alta de lo indicado, y poco a poco, cuando se sumergió en sus pensamientos, fue subiendo la velocidad hasta el máximo. Los autos que rozaba le tocaban bocina enojados. No le importó.

"Soy... libre..." Recordó las últimas palabras de su amada.

También quiero ser libre de nuevo, ya no me queda nada aquí...

Un camión apareció en su camino a unos metros de él. Naraku debía bajar la velocidad y volver del lado que le correspondía, ya que el maniático iba en contra mano. El conductor del camión comenzó a tocar bocina para que el híbrido cambie de carretera antes de chocar. Sin embargo, Naraku no se apartó y fue directo hacía el camión.

......

Kagome se había dormido profundamente al ser abrazada por el daiyokai que seguía pensativo, sin imaginar que en realidad, la humana al cerrar los ojos ya no se encontraba allí.

.....

La sacerdotisa observó a su alrededor mientras flotaba. Parecía ver las estrellas en ese lugar tan oscuro. Luego, una luz muy resplandeciente apareció frente a ella. Cuando la luz fue apagandose hasta el punto en el que Kagome pudo ver lo que había frente a ella, se sorprendió.

La perla estaba sentada en un trono que parecía mucho a la de una reina. Elizabeth estaba frente a ella.

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-Eliset.

¡Tres capítulos más y se acaba!

Gracias nuevamente a GALLETITA_Isa26 por ayudarme también con está historia.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora