36.- Recuerdos de la infancia

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Justo en momentos como estos detestaba a mi cerebro, el cuál no me dejaba tranquilo y me hacía recordar todos esos pensamientos sin dejarme dormir; su pequeña sonrisa al separar nuestros labios, su lengua pasar por mi labio superior y sobre todo su rápido movimiento al tomar la Nutella y dejarme solo, no sin antes pronunciar un dulces sueños y vaya que desearía si quiera tener sueño, pero no podía dejar de darle vueltas al asunto. Habían pasado unas dos horas y esto se me hacía cada vez más difícil, había intentado todas las posiciones más cómodas, pero ya estaba claro que no dormiría. Me preguntaba si ella se encontraría así, si lo único que quería era el pote o tal vez sintió algo al unir sus labios con los míos. Detestaba tener tantas dudas y no saber cuál era la respuesta, me hacía sentir como un idiota. Necesitaba ir a su habitación y aclarar todo esto, estaba decidido. Solo era cuestión de girar la perilla y… No puedo, me dije a mí mismo. Quedaría como un estúpido si es que ella me decía que no sintió nada, incluso ella podría estar durmiendo y se molestaría por haberla interrumpido. Decidí que lo mejor sería ir por algo de tomar, así mantener mi cabeza pendiente de otra cosa.

— ¿Y esa cara? —justo lo que necesitaba, pasar un rato con mi idiota favorito.

—Insomnio —hice una mueca y le quité la caja de leche — ¿y tú?

—Ya sabes, Emma —se quedó mirando a la nada

— ¿No podías pensar en ella en tu habitación? —Terminé la caja de leche en un sorbo. Amaba la leche fría.

—Es que Val estaba aquí charlado conmigo, pero tranquilo, te dejaré solo, no me extrañes —me dio un leve empujón y luego me lanzó un beso.

Si tan sólo todo fuera tan sencillo como lo suyo con Emma…

—Dan, deje mi celular… —sus ojos se encontraron con los mío —emm…¿Sabes si mi celular está por aquí? —desvió su mirada

—No lo he visto —intente topar con su mirada, pero ella evitaba la mía a toda costa — ¿Ocurre algo?

—Sobre el beso —ahora sí me miró, pero note desilusión en sus ojos, algo andaba mal. —Supongo que eso no fue lo correcto, yo creo que lo mejor será olvidarlo.

—Al parecer lees mentes —forcé una sonrisa —fue muy tonto de nuestra parte.

—Sí —hizo una especie de sonrisa que se veía más como una mueca extraña —iré a dormir. —No le importó dejar su celular donde quiera que este, simplemente me dejó ahí solo.

Narra Valentina

Sabía que me arrepentiría de besarlo, lo sabía. Sabía que no significo nada para él, no fue más que un simple beso para él. Al menos no quedé como una idiota que se hace ilusiones por un simple beso y le dije que fue un error, porque realmente lo fue. ¿Qué me pasaba por la cabeza en ese momento? Era más que obvio que él no sentiría nada, ahora la perjudicada era yo, porque no podía cerrar los ojos ni por tres segundos. Lo mejor será olvidarlo todo, hacer como si nada hubiera pasado y olvidar todos estos estúpidos pensamientos.

Desperté demasiado temprano para mi gusto, pero no podía hacer nada al respecto, se me haría imposible dormir y mi plan de olvidar las cosas no daba resultado. Me di una ducha corta, no quería torturarme con mis pensamientos, me puse un buzo de deporte, una sudadera y mis zapatillas para correr, las cuales han sido usadas unas tres veces, máximo. Hace poco leí que correr por las mañanas ayuda al metabolismo, habría que comprobarlo, al menos así me mantendría ocupada. Abrí el refrigerador, tenía planeado un vaso de jugo o leche, pero convivir con hombres no ayudaba. Me conforme con un vaso de agua y un poco de cereal. Tomé mi celular que yacía en el sofá y lo guarde en mi bolsillo. Tomé mi reproductor y mis audífonos y comencé mi recorrido sin rumbo alguno.

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