Capítulo 44

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En contra de la perla

Elizabeth lo escuchó, escuchó que algo había hecho explosión, y eso es lo que la alertó por primera vez en mucho tiempo. Levantándose para irse, fue detenida por los fuertes brazos que la abrazaban por detrás.

-No vayas. Quédate a mi lado- Le susurró la perla en su oído.

-Debo ir, algo está mal- Trató de escapar, aún así la perla no quiso dejarla ir.

-Si vas no volverás a verme- Eso la detuvo- Todo lo que queda de Naraku desaparecerá para siempre, y volverás a estar sola mientras tus padres se tienen el uno al otro- La joven lo pensó. Tenía razón después de todo, no le quedaba nada ahí afuera, sólo lo tenía a él.

-Soy tan egoísta- Volteó para abrazar al semidemonio de ojos rojizos.

-Pensar por una vez en la vida en ti, no es de egoísta, criaturita- Correspondió a su abrazo con dulzura, porque por fin el corazón de la chica estaba entrando en la oscuridad.

......

Ninguna de las dos se preocupó por la explosión, estaban más atentas a su pelea que a su alrededor. Kagura fue la primera en atacar, levantando su abanico y lanzando un feroz viento con cuchillas que había lanzado en el proceso, sin embargo su ataque no surtió efecto en la humana, ya que había creado una barrera espiritual.

-¿Eso es todo?- La yokai enfureció ante su pregunta.

-¡Recién empiezo!- Gritó con enojo, formando un tornado alrededor de ella.

Kagome no lo soportó del todo, con esfuerzo tuvo que mantenerse firme en su lugar mientras que el auto detrás suyo volaba por los aires. El tornado fue haciéndose más pequeño, hasta que Kagura desapareció y sólo quedó ella dentro. Las cuchillas se habían triplicado, y era seguro que terminarían por matarla si el tornado seguía haciéndose más pequeño.

-¡Odio los espacios pequeños!- Gritó formando una flecha con su energía, y clavando aquel objeto en el suelo de tierra, el tornado se esfumó. La humana había vuelto a respirar con normalidad tras pasar eso.

-¿Cómo...?- Se sorprendió por el poder que tuvo la sacerdotisa para desvanecer su poderoso remolino.

-No subestimes a una mujer que ya a pasado por mucho- Kagura cayó de rodillas al suelo tras escucharla. Había sido inevitable- Mi turno- Se acercó con confianza.

......

La puerta de madera fue derribada tras recibir una patada del daiyokai, el cual tenía una mirada amenazadora cuando entró.

-Creí que no vendrías por mi, padre- Habló sin verlo. Una sonrisa desquiciada apareció por su rostro tiempo después.

-Tú no eres mi hija- La perla se sorprendió al escucharlo, pero luego recuperó su compostura.

-Pero este es su cuerpo. Si me dañas, la dañas a ella- Creyó tener la ventaja, sin embargo...

-Solo se que la liberare- La perla había perdido en control sobre el daiyokai, lo supo cuando esquivó su ataque justo a tiempo. Casi destruía su cuerpo de un solo golpe.

-¿Estas dispuesto a matarla?- Su voz tembló cuando vio como la cuarta pared del cuarto ya no estaba, siendo así, la casa comenzó a caerse a pedazos.

-Estoy dispuesto a todo- Levantó su látigo venenoso una vez más para atacar.

-Eres tan cínico- Se excitó al verlo de esa forma tan aterradora- Esta sensación... ¡Se siente tan bien!- Decidió atacar también.

......

Kagura sonrió cuando el miasma salió dentro de ella y poco a poco el poder espiritual fue consumiendola. Era doloroso, pero estaba siendo liberada.

-¿Por qué no fuiste más allá?- Se refirió a que después de su ataque, ya no volvió a ir tras su cabeza.

-Mi intención jamás fue matarte...- Un hilo de sangre bajo por su boca- Sólo fui tu distracción- La humana se sorprendió, pero luego se agachó para quedar a su altura- Gracias- Le sonrió aún más- Ahora al fin soy libre... como el viento... Ese siempre fue mi deseo- Luego, se desvaneció como si fuera cenizas, y la pluma que siempre llevaba en su cabello, voló lejos siendo arrastrado por la brisa.

Ahora ya no se que es bueno y malo.

......

La perla chasqueó la lengua al ver que el corazón rojo del maletín desapareció igual que el de Byakuya. Los dos ya estaban muertos y no había nada que hacer por ello.

Antes de que el cuarto colapsara, ella se alejó hacía el jardín, seguida de el daiyokai que quería asesinarla a toda costa. Su enfrentamiento sería destructivo, y definitivamente alguno de los dos moriría en esa batalla. Lo que la perla no anticipó es que Kagome apareció antes de que todo comience, y se pusó al lado de su esposo para participar en la pelea. Sesshomaru le disgustó que ella se entrometa, de igual manera la dejó luchar a su lado como la pareja que eran.

-Que hermoso espectáculo. El bien y mal lucharán contra la perla de shikon- Sonrió ocultando su enojo- Que ironía- Demostró su disgusto por ello.

-Estas fuera de control- Kagome no vacilo, se mantuvo firme en que ganarían.

-No lo niego. ¿Qué harás al respecto? Sabes que Sesshomaru quiere destruir a tu querida Elizabeth- Quiso tener a la sacerdotisa de su lado, pero la expresión de la humana no cambio y eso la alarmó.

-Lo sabía- Fue sincera- Ya no queda nada de mi pequeña Elizabeth en ese cuerpo, es por eso que no estoy en contra- La perla entró en pánico, dando un paso atrás en el proceso.

-Se supone que eras mi protectora- Susurró con odio. La traición de que su pura protectora se casé con un ser lleno de oscuridad la marcó, pero el saber que ahora iba contra ella hizo que esa cicatriz ya no sane jamás.

Una risa desquiciada se escuchó antes de que se formen grietas en el suelo y el aire se vuelva espeso.

¡Caeras en el interior de la perla, Kagome Higurashi!

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-Eliset.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora