Capítulo 15

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El juego de una H.

Slien, Alemania.

14 de Septiembre, 2019.

Haiol Blue

Nunca había oído ronquidos tan naturales de esos que liberan hasta tu lado animal. Llevaba más de veinte minutos escuchándola pedir cosas sin sentido, Dagna estaba dejándome sin palabras, sus ronquidos me robaron todo. Me tapé los oídos, usé auriculares, pero sus liberaciones eran más poderosas que mis ganas de exigirle a gritos tranquilidad.

Su cabeza era un desastre, no quería ni verla de pie, su cabello estaba más enredado que mi pasado en su presente.

De pronto, dejé de mirarla por un momento y giré mi cabeza en dirección a la puerta, de allí provenía el ruido, alguien insistía constantemente en querer entrar.

—¿Quién? — casi gruñí de molestia al preguntar.

— Klin — me respondió la alegre voz del chico, que reflejaba buena actitud a toda costa.

—Pasa Darel — le dije en voz alta.

¿Si Dagna despertaba? Eso iba a ser victoria.

En cuanto Darel entró, sentí mi vida de vuelta, él tenía un aspecto raro, curioso, divertido, propio de un despistado. Incluso me dio la impresión de que sus rulos oscuros le impedían ver con claridad, porque chocó con la mesa de centro y dejó caer lo que era una bonita merienda para la fea que ronca mucho.

Guerra de patéticos, pensé.

—Guao — recogió unos pedazos de manzana y rió —. Me va muy bien con los objetos filosos.

— Estás pisando las uvas y las fresas Darel — le recordé.

—Es un grato masaje para mis pies — miró sus calcetines cubiertos de fruta y sonrió—. Pero debemos concientizar nuestros recursos.

—Apoyo esa idea, ¿Dónde dejaste tus zapatos Darel? — me aproveché de la uva que estaba cerca de mis pies y se la aventé en su ojo.

—Auch — se talló el párpado quejándose —. ¿Por qué tan agresivo hoy? ¿Ya te diste cuenta de lo mucho que te importa espléndida?

—Eres un copión, a mí se me ocurrió llamarla así — le saqué mi lengua.

—Ah, ¿O es porque ese es el significado de su nombre? — rodó los ojos al ver mis muecas infantiles.

—Cállate, ella no lo sabe — quité el libro de mi regazo, era hora de dejarlo sobre la mesa.

— Brincaste sobre mi pregunta, ¿Te enfurece darte cuenta que espléndida te importa?

— El rostro odioso y neutral lo tengo desde los cinco años. Y no, espléndida ya no es espléndida, quien quiere a un Holbein no tiene nada de esplendoroso.

Darel se acercó a Dagna ignorando mi respuesta, se sentó casi en la orilla del gran sofá y acarició su cabello —. Es hermosa, ¿Puedo?

—Ya te dije que Dagna no me importa, sólo quiero ese anillo de vuelta, por eso está aquí.

—Tranquilo loiah, ¿No escuchas bien? Mi pregunta fue otra y tu me sales con que no te importa Dagna.

Estación Holbein © [Completa ✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora