Capítulo 41

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Traición

Horas después, el híbrido después de dar vueltas y pensar demasiado, golpeó la puerta principal de la mansión tres veces, esperando a que alguien le abra la puerta y no lo quiera golpear por irse.

Los dueños de la mansión lo primero que pensaron al escuchar la puerta es que Elizabeth había vuelto. Sin embargo al abrir la el híbrido les sonrió como si nada, sorprendiendo a ambos por su aparición.

-¡¿En dónde está?!- Kagome fue contra él antes de que pueda saludar, pero Sesshomaru con sus rápidos reflejos la sostuvo de la cintura a tiempo.

-¿De qué hablan?- Se confundió por la pregunta, y vio a la inestable humana con atención.

-Elizabeth huyó tras matar a Naraku- Fue breve en explicar, pero muy preciso como para tener que decir algo más.

-¿Qué?- Lo entendió, pero no pudo entender por qué su sobrina haría tal cosa, hasta que cayó en cuenta de la perla- La perla se contaminó- Susurró con seguridad.

-¡¿Por qué no nos dijiste que eso podía pasar?!- Volvió a gritar- ¡Ahora mi mejor amigo está muerto y mi hija está por quien sabe donde!- Liberó un poco de su poder espiritual sin darse cuenta, logrando que el híbrido de un paso atrás y Sesshomaru gruña al sentir parte de su cuerpo quemarse.

-Tú lo sabes- Le dijo a su hermanastro al ver su expresión pensativa.

-No estoy seguro. Pero con lo inestable que está, es probable que quiera ir contra cualquiera. ¿Conoce alguno de sus enemigos?- Al escuchar eso Kagome se tensó.

-No conoce a ninguno- Aseguró Sesshomaru, soltando lentamente a la humana que se encontraba más tranquila.

-Pero a escuchado de ellos- Murmuró la sacerdotisa- Ella siempre escuchaba detrás de las paredes- Le dijo a ambos preocupada.

......

Kagome caminaba de un lado a otro, mientras los dos hombres hablaban sobre el tema delicado.

-Sesshomaru, ¿Recuerdas a ese bastardo?- Él asintió en respuesta- Tal vez... haya ido a ese lugar- Dijo tratando de saber adonde rayos fue su sobrina.

-¿Por qué iría con él?- Frunció el ceño. No quería pensar lo peor de su pequeña princesa.

-No lo sé- Decidió callar antes de decir alguna suposición inadecuada- Pero...- Dudó en decirlo- ¿Y si el querer de Naraku no era suficiente y la perla sigue contaminada?- Kagome paró de golpe al escucharlo.

-¿Alguien más tiene que morir?- Sesshomaru y Kagome cruzaron miradas cuando ella preguntó, tenían miedo y ambos lo sabían.

-Existe otra solución para salvarla- Inuyasha les llamó la atención- Pero no les va a gustar- Advirtió antes de contar.

.......

Elizabeth tocó la puerta de hierro varias veces hasta que alguien abrió la rejilla para ver quien era. Los ojos dorados y rojizos se cruzaron como si se mataran con la mirada.

-Hola, perla de Shikon. ¿Qué haces aquí?- Fue burlona y tosca a la vez.

-Vengo a ver a tu amo, perrita- Kagura bufó ante su apodo. Y la observó detenidamente, ya no se parecía una niña asustadiza, había cambiado radicalmente de actitud a una más malvada y madura.

-A él le encantará verte- Habló en voz baja tras abrirle la puerta, dejándola pasar a la casa que parecía un refugio por dentro, y los guardias armados cuidaban a su alrededor- ¿Qué traes ahí?- Observó el maletín que la chica sostenía, y está le respondió con una sonrisa burlona- Maleducada- Susurró con molestia- Siguieme- Comenzó a caminar ignorando a los guardias que las miraban, en cambio Elizabeth observó sus lugares y los contó como si de un juego se tratase.

-Deseas a mi padre, ¿Verdad?- Preguntó de repente cuando estuvieron en el pasillo largo y solitario.

-¿Te importa?- Su cuerpo se puso tenso.

-Puedo dartelo- Ella paró en seco frente a una puerta de madera al fondo del pasillo.

-¿Por qué?- Elizabeth sonrió y abrió la puerta sin preguntar.

-No preguntes cuando te ofrezco algo valioso- Kagura divago antes de decir confundida.

-Es tu padre- Sin querer la hizo tratar de razonar.

-¿Acaso importa?- Tras decir eso cerró la puerta, encerrandose en el cuarto con ese extraño que buscaba.

Kagura se quedó sin palabras, realmente esa niña le daba escalofríos, era tan aterradora como Sesshomaru solía serlo, y eso la hacía temer. Negando con la cabeza, comenzó a caminar para volver al salón.

.......

Sus pasos eran lentos pero seguros. No tenía miedo, ni siquiera vacilo cuando pidió verlo. Tuvo el valor de ir a la boca del lobo por sí sola, sin embargo, la compañía de la perla la seguía a todas partes en su interior, y con ese poder inimaginable podía defenderse de cualquiera, aún así, aunque ese pensamiento estuviera en su cabeza, no era su plan. No tenía un plan en verdad, dejaba que todo fluya.

Cuando entró al cuarto, al fondo de la penumbra logró ver a un hombre de traje sentando en un sillón blanco. Ella no pudo distinguir su rostro ante la oscuridad, pero se veía que tenía facciones delicadas y duras a la vez. Seguramente era toda una belleza.

-¿Por qué vienes a mi? Perla de Shikon- Su voz no era demasiado gruesa, pero sonaba escalofriante.

-He traído algo que podría interesarte- Mostró el maletín que tenía en la mano.

-¿Qué es?- Se escuchó interesado, y se inclinó levemente, mostrando parte de su rostro por la poca luz que había en ese lugar.

-El corazón de tu mano derecha y el tuyo- Dejó al maletín en en suelo para abrirlo, mostrándole que efectivamente allí se encontraban dos corazones que aún latian.

-¿Qué quieres a cambio?- Sus ojos negros la observaron con atención.

Elizabeth sonrió con malicia mientras se acercaba al hombre misterioso y se sentaba en su regazo descaradamente. Sus ojos dorados brillaban con intensidad, haciendo a relucir a perla y su poder demoníaco.

-¿Qué crees que quiero, Byakuya?- Dijo su nombre sin que él se lo haya dicho, y con una sonrisa encantadora, la perla lo besó.

Eres una traidora, Elizabeth Taisho.

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-Eliset.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora