Capítulo 142

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Celebré la nochevieja cenando en casa de los padres de Andy. Me hizo un regalo muy costoso que me negué a aceptar y prácticamente entre todos me obligaron a ponérmelo. Una gargantilla, un brazalete y un anillo de oro blanco y nácares naturales. Una joya exclusiva para un chico que odia las joyas. Sin duda mi novio no me conoce muy bien. Pasamos una velada sorprendentemente tranquila. Me llevo muy bien con el padre y sus dos hermanos pequeños, pero la bruja de la madre también se comportó. Fue una reunión familiar, solo que no eran mi familia y agradecí que llegara el postre y poder irnos. Tengo que admitir que la bruja cocina muy bien, pero pasé toda la noche temiendo que hubiera puesto veneno en mi comida. Después salimos con Niall y Josh y pasamos un rato agradable. Al terminar la noche fuimos a su depa y me quedé a dormir allí, pero un horrible dolor de cabeza hizo que la noche acabara ahí. Últimamente me duele mucho la cabeza, sobre todo cuando me quedo a solas con Andy y él está dispuesto a intimar. ¡Y él siempre está dispuesto! A veces me entran dolores de cabeza de verdad y no solo fingidos para que no me toque, pero ¿a quién no le dolería si tuviera que estar batallando noche y día con semejante pulpo? Apenas cedí hace un mes en mantener relaciones con él y ya le pongo excusas. Eso no es bueno, nada bueno.

El resto de la semana la pasé poniéndome al día con los chicos y contando una y otra vez la misma historia. Todas querían saber cómo había sido, cómo empecé con Andy. Así que tuve que repetirles detalladamente cómo fue. Niall y Josh habían ido hasta mi depa y me sacaron arrastras para ir a tomar algo. Fingí ir al baño para escabullirme y volver a casa, pero entonces me encontré con Andy. Me dijo que aún me debía una copa y fuimos por ella. A medida que íbamos hablando yo iba recordando lo que había pasado con Zayn, y sí, provoqué a Andy porque deseaba vengarme de lo que hizo Zayn. Pero fue absurdo porque él no estaba para verlo. Puede que simplemente necesitara cariño o sentirme guapo y deseado, pero utilicé todas mis armas para hacerlo enloquecer. ¡Y lo conseguí! Me besó, fue sorprendentemente dulce y cálido. No se pareció en nada a la aventura que tenía planeada y salimos del antro. Me quiso acompañar hasta mi depa que estaba muy cerca, pero comenzó a llover y corrimos bajo la lluvia. Ni me di cuenta cuando fue, pero íbamos agarrados de la mano. Me sentía tan bien, después nos refugiamos de la lluvia en el portal de una tienda y me abrazó para quitarme el frío. Me sentía seguro y cómodo. Y aún sigo sintiéndome así.

La semana pasó y llegó nochevieja. Esta noche tocó cenar en la casa de mis padres y Andy estuvo de lo más cómodo con todos. Y yo feliz por la estampa navideña. Cenamos en exceso, tomamos las uvas y brindamos con champaña. Tras sentirme diez kilos más gordo, embutido en un pantalón ceñido negro, nos encontramos con Niall y Josh. Al parecer ellos sí habían prometido ir a la fiesta de Harry. Me convencieron para ir, al menos a saludar, antes de ir a la nuestra. Andy quiso ir porque no veía a nadie desde antes de que empezáramos a salir juntos. Así que los contenté a todos y cedí a ir. Llegamos y en la misma puerta nos encontramos con Harry que ya estaba muy contento y no creo que fuera por vernos. Nos acompañó hasta una barra improvisada que había hecho y nos puso unas copas. Comenzamos a charlar y beber. Me lo estaba pasando bastante bien hasta que vi la cara descompuesta de Niall.

Liam: ¿Qué te pasa? (preocupado)

Niall: No te va a gustar (negando con la cabeza)

Liam: ¿Qué cosa? (extrañado)

Niall: Lo que estoy viendo (señalando en un gesto con la cabeza hacia el frente)

Liam: ¿Qué?

Miré entre la gente en dirección a donde Niall me señalaba y no pude ver nada. De pronto todos se movieron lo suficiente para poder ver. Una figura virtuosa junto a Louis, charlaban con una copa en la mano. Casi me quedo sin respiración al verlo sonreír. Tuvo que notar que iba a ser responsable de provocar un infarto porque en ese momento me miró fijamente. La sonrisa se desdibujó de sus labios y me fue imposible leer en sus ojos. Sin duda ese no era el Zayn que yo conocía. No sé qué es lo que haya cambiado, pero no era el mismo. Nos quedamos mirándonos. Yo porque no pude apartar la mirada aunque quisiera y él... No tengo la menor idea, pero no dejó de mirarme. Salí de mi trance al notar unas manos sobre mi cintura y un beso en el cuello. Un contacto muy íntimo que no me habría molestado, sino fuera porque Zayn no solo no dejó de mirar, sino que además tampoco hizo ni el más mínimo gesto. Sin duda ha cambiado, o simplemente lo ha superado. Eso es bueno, es bueno para ambos. Seguramente su mirada sea de desconcierto o de sorpresa porque no me esperaba ver aquí. Es solo eso. Seguro, que solo es sorpresa. A mí también me ha sorprendido y yo también lo he mirado. Y no significa nada. La última vez que nos vimos fue en una discusión muy fuerte, tras una noche que difícilmente olvidemos. Es normal que se nos haga raro vernos. Solo es eso.

Su Muñeco. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!