Capítulo 20

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“Esta noche dará por terminado el Periodo de Prueba”

Las últimas palabras de Marcus resuenan en mi mente.

“Estáis a solo un paso de conseguirlo”

Dentro de mí diferentes sensaciones contradictorias están luchando, y dan como resultado un dolor de tripas considerable.

Antes de que pueda articular palabra Kalie se lanza a mis brazos, en medio de una carcajada de felicidad mezclada con la histeria.

—¡Lo hemos conseguido! ¡Lo hemos conseguido!

Repite la misma frase una y otra vez, como un disco rayado. Y yo… yo no sé qué pensar. Todo me parece demasiado irreal.

A nuestro alrededor reinan los festejos. Los Aspirantes se abrazan, chillan e incluso bailan, extasiados por la felicidad. Me gustaría decirles que se callen, que aún no hemos logrado nada, que no se confíen todavía, que no se pongan en peligro a sí mismos. Pero no soy quien para hacerlo, no soy quien para robarles este instante de felicidad. Quizá mis temores sean infundados, consecuencia de haber perdido tanta gente. Como sea, actúo igual que el resto de los Aspirantes, como si no sintiese que algo malo fuera a pasar. Tal vez me esté volviendo un poco paranoica. No sería algo raro. He visto a personas más cuerdas que yo volverse completamente fuera de sí, ¿por qué no iba a ser yo la siguiente?

Gritamos y saltamos en una piña apretada bajo la mirada cansada de Marcus, quien hoy parece un poco más condescendiente que de costumbre. Pero, como era lógico, su paciencia no es infinita, y se agota en seguida. Impone silencio de nuevo.

—Esta tarde será la Ceremonia de Unión— prosigue, una vez estamos todos callados— Os hablarán del procedimiento durante la comida. Ahora, yo os guiaré hasta las puertas de la última Prueba Mental, donde otra persona se ocupará de vosotros. Aquí acaba mi labor con vosotros. Seguidme, por favor.

Abandona la habitación sin decir una palabra más. Nosotros dudamos antes de seguirle, pero cuando el primero de nosotros lo hace, nosotros vamos detrás. Todos parecen más seguros de sí mismos, de sus capacidades, como si las palabras de Marcus les hubiese infundido valor. Como si les hubiesen dado la certeza del comienzo de una nueva vida. Una nueva vida, mejor, lejos de aquí. A mí también me gustaría marcharme, una vez que Ainhoa haya completado también su Periodo de Prueba. Irnos las tres a algún lugar perdido del mundo —como este— a vivir con nuestros ángeles guardianes. Aunque vivir en alguna gran ciudad tampoco me parece una mala idea. Me gustaría terminar mis estudios, ir a una universidad. Hacer cosas normales. Pero por ahora, hay que tener paciencia.

Una vez frente a las puertas de la sala donde estuvimos el primer día, Marcus se vuelve hacia nosotros, con una sonrisa mueca en el rostro. Creo que es una sonrisa. Dios. No pensaba que fuera a ver eso de él alguna vez. Se aclara la garganta.

—Como he dicho antes, ahora es mi turno de despedirme. Os deseo mucha suerte de esta última prueba. Conseguid un buen ángel guardián y marcharos de aquí. Sé que a menudo puedo ser un poco insufrible…

—¿Un poco?— susurra Kalie— Eres bastante capullo.

—No digas palabrotas— murmuro, pegándole una colleja. Ella se ríe.

—Eso no era una palabrota— dice, sacándome la lengua— Y ahora chist. Quiero oír las únicas palabras medianamente sentimentales que oiré decir nunca a Marcus.

Pongo los ojos en blanco, pero no le replico. Aunque me tienta

—… pero debéis comprender que todo lo que he hecho lo he hecho por vosotros— sí, claro—, para prepararos lo mejor posible para el mundo cruel que hay ahí fuera. Solo los más fuertes podréis sobrevivir ahí fuera. Empezasteis veinticinco. Ahora solo quedáis nueve. Pero no quiero que os confiéis ahora. Allí fuera tendréis que arreglároslas por vuestra cuenta. Nadie os guiará en el resto de vuestras vidas. Podéis quedaros en el Refugio, si queréis. Siempre tendrá las puertas abiertas para vosotros. No os olvidéis de lo que habéis vivido aquí.

Ángel Guardián¡Lee esta historia GRATIS!