A la estación de tren abandonada

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La estación de tren abandonada,

una sombra con un hacha,

al rato como por arte de magia,

desaparece,

se esfuma,

a veces se oye:

clonc!, clonc!

y el "segurata" se espanta.

En aquella zona de Castilla,

dónde florece con alegría,

al vigía,no le hace ninguna gracia.


Aquel día fue diferente,

al vigilante de la jornada,

se le apareció una bella,

se le apareció una hada,

al hacer un leve parpadeo,

se encontró en los aseos,

se extrañó,

se asustó,

ya que se teletransportó,

del papeleo,

al cagadero,

intentó salir,

pero la puerta estaba ,

bien trabada,

el silencio ausente desapareció,

y rápidamente se escuchó:

clonc!, clonc!,clonc!,

una sombra atravesó la puerta,

una parpadeo, ZAS!,

un corte limpio,

JAJAJAJA,

la risa de la sombra,

la risa de un espíritu con sed de venganza,

la risa de la doncella.


Al abrir los ojos,

en la oficina de repente estaba,

algo raro notaba,

Ah! si, claro!

su cuerpo sentado,

y su cabeza colgada,

en aquel ventilador de aspas,

el viento soplaba,

los girasoles giraban,

y un chillido despertaba,

una nueva mañana.

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