T H I R T E E N

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Los Stark volvieron de las vacaciones una semana después, Howard enserio había disfrutado de ese tiempo en familia.

Y ahora que habían regresado a casa, Tony corrió a abrazar a Jarvis muy fuerte.

—¡Hola Jarvis! ¡Mira! Te traje algo.—Saco de su pequeño pantalón una conchita que encontró en la playa extendiéndola al mayordomo.

Este se agachó a su altura y la tomó.

—Muchas gracias Tony, está muy linda.—Acarició su mejilla sonriéndole.—¿Te divertiste?

—¡Si! Mi papá y yo hicimos un castillo gigante de arena, y metimos cangrejos en el, y luego comimos muchos caramones.—Contaba emocionado.—¡También tomamos piñas coladas! Son muy ricas Jarvis.

Steve, a su lado, sostenía una sonrisa orgulloso de escuchar a Tony, aunque también había extrañado a Jarvis.

—¿Enserio? Luego podemos probarlas entonces...—El mayor lo escuchaba con atención, Tony no paraba de hablar.

—Mamá me enseñó a nadar, y luego fuimos al mar, había olas así de grandes Jarvis.—Estiró sus brazitos lo más que pudo y luego los bajó.—Y había peces de colores, papá nos llevó a... hacer skokel.

Jarvis rio a causa de las palabras más pronunciadas de su pequeño, le encantaban, desearía algún día también poder llevarlo el o al menos acompañarlo.

—Oye Tony, debo ayudar a tus padres con las maletas pero volveré a que me cuentes en un rato ¿De acuerdo?—Tony asintió sonriendo.

—¡Te quiero Jarvis!—Y corrió directo a su cuarto.

Jarvis estaba feliz, pero también extrañado, Tony no le había mencionado a Steve para nada y eso no era normal en su Niño.

Tony tomó un libro y subió a su cama, estaba algo cansado por el viaje y quería esperar a su mami, en la playa le contó muchas historias, y ahora quería que le leyera su libro favorito.

El mismo que Steve le leía todas las noches.

—Steve...—Llamó Tony al no verlo por ningún lado.

Aquí estoy Tony.—El pequeño rubio le sonrió, estaba a su lado.—¿Quieres que lo lea para ti?

—Uh, no Steve, mami vendrá a leérmelo.—Le tomó la manita sonriendo, este correspondió, Tony parecía no pensar en que durante todo el viaje casi no habían hablado.

Ya veo, eso es genial Tony. Tu mamá lee muy lindo.—Tony sonrió orgulloso ante el comentario.

—Si, lo hace, pero recuerda estar en silencio cuando ella es...—María entró por la puerta haciendo callar a Tony.

—Buenas noches mi pequeño.—Se sentó a su lado dejando un beso en su frente.—¿Te sientes bien?

—Claro mami.—Extendió su libro hacia ella.—¿Puedes?

—Bueno, debo ir con papá ahora a ver asuntos de trabajo... pero creo que nunca es tarde para mi pequeño.—Tony se sintió tan especial.

Se acomodó mejor dejando que María lo arropara.

Esta le leyó una parte del libro hasta que Tony se quedó dormido completamente.

Steve aún le tomaba la mano pero de un momento a otro sintió que ya no estaba tomando nada.

La madre de Tony apagó la lámpara que estaba sobre la mesita de noche y salió de la habitación.

Steve comenzó a entrar en pánico.

Invisible boy § Stony Donde viven las historias. Descúbrelo ahora