1. La parábola de sus alegorías

526 74 15

Se encontraron haciendo malabares con sus propias derrotas;

oscilando por una cuerda débil con forma de noche.

Y, haciendo eses, se codificaron bajo la lluvia.

Se acariciaron en la cumbre del universo,

y enlazaron sus vidas para bajar

                                                                                                     del abismo

a la realidad.


Fueron los dos en silencio los que acallaron las guerras del país

acomodados en un sofá que latió mejor que ellos sus alegorías,

gozando de utopías y lágrimas como la perfecta compañía,

y temblando por todo aquello que no era frío.





El planeta, a la expectativa de aquella parábola,

admiró las ocho letras en fila india que esnifaron sin más contemplaciones que las caricias aprendidas esas noches.

Una mano en la espalda.

Y en los ojos ráfagas de poesía en lugar de palabras.




Se gritaban con las manos lo que la boca no fue capaz;

se miraban con la boca lo que los ojos tampoco.



Y, mientras él dormía en su pecho,

creando la banda sonora del 'jamás despierte',

ella escribió en un folio arrugado:





Ayer soñé con heladas montañas retozando a derretir paisajes;

con siluetas que danzaban al son de Andrés Suárez

detrás de mamparas al contraluz de la claridad de la luna.

Ayer soñé que sonaba el despertador,

y tú te quedabas. 


· Floreceré y te pareceré poesía · ¡Lee esta historia GRATIS!