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— ¿Ya almorzaste? —Jimin se sienta frente a su mejor amigo y sonríe al verlo tan calmado. Aunque él ha notado que ya no es el mismo TaeHyung que conoció en la escuela, ¿Qué pasó? Quiere verlo sonreír de verdad de nuevo.

—Hola, Jiminie. —Saluda con una media sonrisa, bajando la cabeza y tratando de ocultar sus ojeras.

—Hola, TaeTae. Dime ¿ya almorzaste? —Vuelve a preguntar Jimin, TaeHyung asiente sin mirarlo, pero su amigo no le cree. — ¿Seguro? —Pregunta insistente, entrecerrando los ojos.

—Sí, Jiminie. —Vuelve a asentir mirándolo sin borrar su media sonrisa.

— ¿Quieres almorzar de nuevo? —Propone muy seguro que su amigo está mintiendo y sospechando que va a declinar.

—Voy a ponerme gordo. —Bromea con un puchero, tocándose el vientre.

Jimin lo mira con el ceño fruncido— ¿Gordo? ¡Dios Tae! —Exclama indignado. —Has perdido la mitad de tu peso en solo un pocos años. —Dice con enojo está vez.

—No, no es cierto. —Intenta defenderse, pero no puede negar lo evidente, y si, efectivamente está pesando casi la mitad de lo que pesaba hace apenas tres años. Sus huesos se marcan, tanto en sus caderas como en las costillas, y por ello solamente usa ropa demasiado grande para que nadie note su pérdida de peso a pasos tan escandalosamente apresurados.

Pero Jimin nunca ha dejado de observarlo, sabe bien que TaeHyung intenta ocultar su físico porque sabe que será regañado. Por él en especial.

—TaeTae, por favor come conmigo. —Pide con voz suave, no quiere que él se niegue otra vez.

—No tengo hambre, hyung. —Dice, y aunque no ha comida nada durante todo el día, es verdad, simplemente no tiene apetito.

—No me gusta comer sólo, por favor, te invitaré yo, lo que quieras, lo que se te antoje, podrás escoger... por favor. —Ruega tomando la mano de TaeHyung por sobre la mesa, pero este la retira de inmediato, Jimin mira las manos de su amigo, son pálidas, siempre han sido pálidas, pero nunca han estado tan frías como ahora. Decide no tocar el tema en ese momento, no quiere que se enoje y se vaya sin que coma antes.

—Insistirás una y otra vez ¿verdad? —Jimin asiente regalándole una cálida sonrisa. —De acuerdo, vamos. —Termina aceptando y su amigo sonríe victorioso.





×××





TaeHyung suspira cansado, encaja la llave en la puerta y entra sin emoción alguna a su casa. JungKook lo recibe con una sonrisa poniéndose de pie con rapidez.

— ¿Bebé, un día muy agitado? —Pregunta dándole un beso en la mejilla.

—Sólo quiero dormir. —Murmura TaeHyung, y sin mirar a su novio se dirige hacia su habitación. JungKook lo sigue rápidamente.

TaeHyung se deja caer boca abajo en su amplia cama y se duerme casi de inmediato. JungKook acaricia las hebras castañas de su novio, susurrando en su oído promesas que piensa cumplir, no le gusta verlo así, en poco tiempo TaeHyung ha cambiado demasiado.

Él está extrañando a su pequeño novio risueño y travieso, quisquilloso como nadie, pero centrado y dulce, perfecto. JungKook siente las lágrimas correr por sus mejillas. ¿Hizo algo mal? ¿Es por su culpa que TaeHyung esté así?

Under your Skin ❀ KookTaeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora